Mercado, solidaridad y derechos humanos

Autor:Pietro Perlingieri
Páginas:455-507
RESUMEN

156. Mercado y iniciativa económica privada. 157. Mercado como instrumento de debilitamiento de las relaciones sociales. 158. Irreducibilidad de la sociedad al mercado: el papel de la moral y del derecho. 159. Penetrabilidad del mercado y necesidad de una regulacion correctiva: distribución, redistribución y solidaridad social. 160. Límites del análisis econ&oac... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

Page 455

156. Mercado y iniciativa económica privada

Mercado y iniciativa económica privada, situado en el sistema socio-normativo históricamente determinado, son no solamente nociones de fuerte valor jurídico, sino también ideológicamente emblemáticas.

Multiformes y antagonistas son las perspectivas: mercado como garantía o negación de la libertad, lugar de los méritos personales o ocasión de suerte y riesgo, factor de subjetividad u homologación, red de cooperación o arena conflictual1. EsPage 456 innegable, sin embargo, que el desarrollo histórico del mercado, en la gran variedad de sus formas, ha llevado la luz a la progresiva necesidad de dirección ética y jurídica de la vida economica2.

Las mismas acepciones del mercado son diferentes: ella ahora es entendida como institución productora de reglas propias orientada a la determinación de los precios y los comportamientos3, ahora, en sentido ideológico, como área de libertad idónea para estructurar consecuentemente las acciones de los individuos4; y, en cuánto autorregulado, finaliza con contener en su interior las mismas relaciones sociales contribuyendo a transformarlo, a influenciarlo consistentemente5. Así el mercado tiende a ser una realidad penetrante de la entera sociedad y todas las sociedades6, las que, como mucho, se pueden definir libresPage 457 en cuanto garantizan la más amplia "autonomía de los individuos participantes a cambio en su lucha por el precio y la conpetencia"7. Un laissez faire que se configura como proyección del espacio de libertad de una propiedad inviolable8. Una libertad funcional para obtener siempre los objetivos económicos del mercado, que, asegurando el mantenimiento del cuadro político liberal, asume la relevancia constitucional de presupuesto de las libertades personales9. A pesar de ello, el mismo pensamiento económico justifica la existencia de un gobierno de la economia10, el problema de quién no quiere pagar el precio de los bienes, y tiene después que hacerlo a menos, correspondería solamente a la ética y la politica11, no ya a la economía, ciencia "éticamente neutral"12.

157. Mercado como instrumento de debilitamiento de las relaciones sociales

La desenfrenada libertad del mercado se traduce en lucha y en conflicto, amenazando de ahogar "en el agua helada del cálculo egoístico los santos estremecimien-Page 458tos de la exaltación religiosa"13 y ética, de relegar la dignidad personal a simple valor de cambio14, exponiendo a los sujetos débiles, derrotados o explotados, a la marginalidad. En tal modo el mercado se configura como un instrumento de debilitamiento de las relaciones sociales15, que conduce a los hombres a un mercantilizacion infinito y al conflicto continuo que no puede encontrar una reducción o una mediación en la política sin restringir las libertades económicas, sin contaminar el cuadro de las libertades civiles16 y por lo tanto la misma democracia. La libertad económica se convierte en libertad política; la economía domina la política, y al libre consentimiento de los hombres ya no corresponde establecer los objetivos del sociedad17; la hipótesis es que el hombre, capaz de un perfecto cálculo de las mismas utilidades, siempre las sepa maximizar18. El mercado asume el papel institucional de organizador de relaciones sociales19 y de redistribuidor de riqueza20 y los grandes grupos económi-Page 459cos, que desarrollan la función de "gobierno privado" de la sociedad21, se prestan a la cooperación y a la esponsorización compatible con su egoísmo, pero en absoluto disponibles a gestos y a formas de sincera solidariedad22. De aquí "Estado minimo"23, menos Estado, nada Estado, deregulation24, y todavía más libertades de la sociedad y juvenil anarquismo; de aquí, sobre el nivel constitucional, la tendencia a delimitar los poderes de intervención, normativos y administrativos, en materia económica, (constitucionalismo económico) y, sobre el plano general, una actitud cultural tendente a minimizar "la necesidad de recurrir a las restricciones éticos internas e/o a aquellas jurídico-políticas externas impuestas al comportamiento humano"25.

158. Irreducibilidad de la sociedad al mercado: el papel de la moral y del derecho

La historia sin embargo confirma que la institucionalizacion del mercado no puede prescindir de la asunción de un garante externo sea ello la moral, laica o religiosaPage 460 o el derecho26. La sociedad no es reducible al mercado y a sus solas reglas; el derecho, al que corresponde la reglamentación de la sociedad, indica límites y correctivos27, dictados no solamente para la búsqueda de la riqueza y de su distribución, sino de valores e intereses de naturaleza diversa28. El mercado necesita normas que lo legitimen y lo regulen29: entre mercado y derecho no hay un antes o un después, pero si una inseparable lógica historica30. El mercado es, por definición,Page 461 una institución económica y jurídica al mismo tiempo, representada por el propio estatuto normativo, como tal caracterizado por escogidos politicos31. Muchos mercados muchos estatutos, distintos por territorios, (se piensa en el mercado europeo), por sujetos, (por ejemplo, las empresas en los muchas acepciones, los usuarios), por objetos (mercado financiero, inmobiliario, turístico etc.), todos reconducibles a algunos principios generales que regulan el mercado en cuánto tal, pero dotados cada uno de normativas especificas en función de las propias peculiaridades. El mercado, por lo tanto, es un lugar no natural, pero al menos parcialmente artificial32, históricamente condicionado por el contexto cultural y normativo en el cual se inserta33. En tal contexto la misma iniciativa económica ha sido configurada como el cumplimiento de un deber ético-religioso34, cogiendo las bases culturales de la no fácil distinción entre hombre y ciudadano por un lado y productor y consumidor por otro, entre solidaridad también humana y civil y solidaridad solamente económica y corporativa35.

Page 462

El "buen derecho" no se pone al exclusivo o predominante servicio de las razones economicas36, pero sabe contraponerse a ellas, impidiendo la mercantilizacion de la sociedad y la identificación (y el agotamiento), de los derectos civiles y de los derechos humanos naturales con aquellos económicos, sean ellos de origen propietario o empresarial-contractual. El "buen derecho" no solamente garantiza la conservación de la realidad, como naturalmente y espontáneamente se crea y se desarrolla, sino que anticipa y promueve la transformación de la sociedad para realizar a su interior, compatiblemente con los recursos, los mayores chances de vida libre y decorosa por todos37. El "buen derecho" es justo, ecuánime, solidario, tiene su justificación social, no agota los derechos en su contenido patrimonialistico, haciendo de ello "privilegios"38, pero, en la contribución en la mejora de la calidad de la vida, tiende a difundirlo generosamente, atribuyéndo una función social deducible del nivel cultural y ético del sistema normativo39. Con el proponer la conciliabilidad entre interés individual e interés general "se atribuye un significativo soporte en términos morales a la economía de mercado"40.

Page 463

La racionalidad económica, pues, no es independiente de las razones de la política y del derecho; no se coloca lejos de política del derecho: toca a la política, y por lo tanto al derecho, asumir las mismas responsabilidades por el mismo desarrollo de la teoría y la regla economica41. De aquí la fortuna del proceso llamado de "juridificacion" del mercado42. La progresiva expansión de programas y controles de naturaleza jurídica sobre los comportamientos económicos expresa coherentemente la teorización según la cual no existen materias que no sean jurídicamente relevantes, sobre las cuales no exista una valoración en términos asiológicos de alcance normativo43.

159. Penetrabilidad del mercado y necesidad de un regulacion correctiva: distribución, redistribución y solidaridad social

Por lo que se refiere al mercado, a la libre competencia y a los abusos de las posiciones dominantes, hoy el riesgo es de un lado de incurrir en itinerarios...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA