In Memoriam: Manuel Díez de Velasco Vallejo

Autor:Concepción Escobar Hernández
Cargo:Catedrática de Derecho Internacional Público (UNED) - Jefa de la Asesoría Jurídica Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación
Páginas:373-378
RESUMEN

El pasado 20 de octubre falleció en el Hospital de Baza, en su querida tierra granadina de adopción, don Manuel Díez de Velasco y Vallejo (...)

 
EXTRACTO GRATUITO

Page 373

El pasado 20 de octubre falleció en el Hospital de Baza, en su querida tierra granadina de adopción, don Manuel Díez de Velasco y Vallejo. El Profesor Díez de Velasco había nacido en la Avenida de los Castros, de Santander, el 22 de mayo de 1926, en el seno de una familia montañesa con fuertes raíces americanas. Durante los primeros años de su infancia y adolescencia, que pasó entre Santander y Bustillo, vivió en una difícil época de la historia de España que, como él mismo solía afirmar, estaba presidida por la crispación social y la violencia que precedieron y estuvieron presentes en la Guerra Civil española, y por la opresión y la tristeza que caracterizaron los años inmediatamente posteriores a la guerra. Una guerra que en Santander fue corta pero cargada de acontecimientos especialmente violentos.

Sin duda, el Díez de Velasco estudiante de bachillerato en el Instituto Santa Clara, guardó en lo más profundo de su memoria el recuerdo de los «desfiles» por el patio del Instituto de un gran número de prisioneros que, sometidos a sumarísimos consejos de guerra, eran condenados, con una cierta frecuencia, a la pena de muerte. Quizás estas experiencias de la primera adolescencia, la acendrada vocación social de su madre y la tradición jurídica que estaba presente en una parte de su familia montañesa, marcaron el carácter y el camino personal y profesional que habría de seguir el Profesor Díez de Velasco hasta convertirse en el gran maestro del Derecho internacional que todos conocimos y seguimos reconociendo.

Pacifista convencido, con una firme convicción de que el Derecho es un instrumento de convivencia y que el Estado y lo público constituyen un valor irrenunciable, no es de extrañar que Manuel Díez de Velasco y Vallejo se orientase rápidamente hacia los estudios jurídicos, que inició como estudiante libre de la Universidad de Valladolid, estudiando desde su Santander natal, y que siguió luego en Valladolid, donde encontró al que sería ya para siempre su maestro: el Profesor don Adolfo Miaja de la Muela, «Don Fito» como a él le gustaba llamarle. Este encuentro fue, como casi todo lo importante en la vida, fruto del azar: el joven Díez de Velasco necesitaba completar sus estudios en Valladolid y le dirigieron a un Catedrático de Derecho Internacional represaliado tras la guerra y separado de su cátedra, que daba clases particulares de Derecho en su casa. El entendimiento entre ambos fue rápido y Díez de Velasco se identificó muy pronto con el Profesor Miaja, hasta el punto de decidirse a seguir sus pasos en el ámbito del Derecho internacional, una rama del Derecho no muy desarrollada en aquella época en las Universidades españolas, pero de la que el Profesor Miaja de la Muela era uno de los más brillantes especialistas. A partir de este momen-Page 374to, don Manuel Díez de Velasco siempre reconoció como su maestro al Profesor Miaja de la Muela y siempre se declaró su discípulo.

Probablemente de esta relación personal con don Adolfo Miaja provienen dos de los elementos que más han caracterizado a don Manuel Díez de Velasco durante toda su vida: su esencial e irrenunciable vocación universitaria y el gran valor que siempre atribuyó a la relación maestro-discípulo tanto en lo académico como en lo personal. Un valor que ha sabido transmitir a quienes hemos sido y nos seguimos sintiendo sus discípulos. Es en esta condición de discípula, la última en acceder a la cátedra universitaria, en la que escribo hoy este «In memoriam», con el que espero reflejar el sentir común de muchos de mis compañeros y condiscípulos hacia don Manuel, como siempre le llamamos.

La vida de don Manuel Díez de Velasco ha estado fuertemente marcada por su condición de jurista integral. Frente a lo que a veces sucede en los ámbitos jurídicos, creía en el Derecho y lo proclamaba abiertamente; reflexionaba sobre su realidad y lo relacionaba con la vida social y política en la que se movía a diario. Y ejerció prácticamente todas las funciones que puede ejercer un jurista: profesor, juez y asesor, siempre en una estrecha relación con el Derecho Internacional y el Derecho comunitario, que se convirtieron en el eje de toda su actividad profesional.

El Profesor Díez de Velasco comenzó su andadura académica en la Universidad de Valladolid, donde se licenció en 1949, y en la Universidad de Madrid, donde se doctoró en 1951 y fue ayudante de cátedra. Pero, sobre todo, en la Universidad de Valencia, en la que el Profesor Miaja de la Muela había sido...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA