“Los desafíos de la pandemia de covid-19 en el hemisferio: un enfoque para afrontar las vulnerabilidades y aumentar la resiliencia en tiempos de crisis, tomando como base los cuatro pilares de la oea” - discurso del secretario general de la oea, luis almagro, durante la sesión inaugural de la asamblea general

 
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El formato virtual en que nos reunimos hoy es un signo de la realidad que vivimos, separados pero juntos. El coronavirus ha puesto en evidencia la fragilidad de los sistemas políticos, sociales y económicos en los que vivimos. Debemos unirnos para salir adelante y vencer este flagelo invisible que golpea por igual a los países pobres y ricos.

Distinguidos Ministros, Ministras, Jefes de Delegación,

Estamos aprendiendo a manejar las consecuencias de la nueva pandemia del coronavirus, que ha cobrado la vida de más de un millón de personas en todo el mundo.

Nuestro hemisferio se ha convertido en el epicentro de la pandemia de COVID-19, con más de una cuarta parte de los casos del mundo. No hay refugio seguro ante este enemigo invisible, pues el número de casos en América del Norte, en todo el hemisferio sigue creciendo.

Este virus ha puesto a prueba las instituciones más fuertes y las culturas democráticas más consolidadas.

Estas presiones adicionales han agravado los problemas de gobernanza y prestación de servicios. La eficiencia se juzga por las respuestas dadas a una crisis a la que nadie estaba preparado.

Como principal foro político de la región con capacidad para reunir a los Estados Miembros, la sociedad civil, el sector privado, trabajadores, académicos y otros actores clave, la OEA ha hecho importantísimos trabajos para fortalecer y construir coordinación.

Hemos construido diálogo basado en el logro de estrategias y soluciones regionales para abordar los cuatro pilares claves de nuestra Organización: democracia, derechos humanos, seguridad multidimensional y desarrollo integral.

La democracia es en sí misma un acto social, es la manera en que nos comprometemos con nuestros conciudadanos y se basa sobre todo en el diálogo.

La función misma de las campañas electorales, los órganos legislativos y los procesos judiciales requiere que las voces y las personas se unan.

Nuestros sistemas políticos se han visto muy afectados, se han pospuesto elecciones y en algunos casos ha sido preciso que las necesidades del control de la salud pública hayan obligado a los Estados a priorizar esta tarea, en el marco del ejercicio de ciertos derechos que hemos considerado fundamentales en nuestra sociedad.

En el último proceso electoral en Bolivia felicitamos al ganador y felicitamos a cada uno de los participantes porque -como lo señalaba un boliviano ayer- un pueblo que tiene un umbral alto de dolor, una gran capacidad de resiliencia demostró la posibilidad de hacer una elección libre, transparente y justa, con un resultado que definitivamente deja claramente establecida la legitimidad del próximo gobierno de Luis Arce.

El derecho a la libertad de movimiento, la libertad de reunión y la libertad de asociación. Nos hemos visto obligados a reconsiderar el espíritu de estos derechos para garantizar el orden público necesario para preservar la vida.

La realidad de una pandemia cuyo virus invisible se propaga por el aire, es que la respuesta a la crisis ha requerido de todos nosotros el esfuerzo mayor para que esas libertades fundamentales de los ciudadanos sean también una parte de la responsabilidad que debemos asumir, porque la ciudadanía también tiene una responsabilidad...

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