Introducción

AutorMª Ángeles Cano Linares
Páginas9-15
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INTRODUCCIÓN
Si tuviera que elegir el rasgo más signicativo y relevante de la sociedad interna-
cional que surgió tras la II Guerra Mundial y del conjunto de reglas y principios de
los que se dotó, elijo sin duda el que se ha denominado “humanización del dere-
cho internacional”, basado en un gran sistema, el de protección internacional de los
derechos humanos.
En efecto, esa protección internacional ha sustraído del ejercicio de las compe-
tencias soberanas de los Estados la forma en que han de ser tratados sus ahora ciu-
dadanos y antaño, en el mejor de los casos, súbditos. Sin embargo, todo el sistema
de protección internacional de los derechos humanos está conformado en torno al
Estado. Son los Estados los responsables de prevenir, proteger, de hacer respetar. No
puede ser de otra manera en una sociedad internacional que, aunque progresiva-
mente institucionalizada, gira en torno a estos Soberanos.
Son, por tanto, los Estados los responsables de garantizar el disfrute efectivo de
esos derechos a las personas que se encuentran bajo su jurisdicción, bien por ser
nacionales, bien por encontrarse en su territorio. El individuo cobra sin duda un
mayor protagonismo pero, en gran medida, sigue siendo dependiente de su propio
Estado.
No deja de haber algo contradictorio en todo ello.
Además, aunque no necesariamente como causa-efecto o como causa-efecto exclu-
sivo, en la medida en que se ha hecho más efectiva la protección internacional de

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