Integrar a los trabajadores del servicio doméstico en la economía formal: El sistema de cheque de servicio

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RESUMEN

El trabajo doméstico no se realiza en fábricas ni oficinas, sino a domicilio. Los empleados no trabajan con otros compañeros, sino en condiciones de aislamiento y “a puerta cerrada”. Tales circunstancias explican por qué el trabajo doméstico es a menudo informal e indocumentado. Como paso importante para superar la informalidad y, de esta manera, garantizar un mínimo de protección social, varios países han adoptado el “cheque de servicio”.

 
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El sistema de cheque facilita el cálculo de las retenciones obligatorias y puede contribuir al pago de los servicios prestados, por ejemplo, por el personal de limpieza con carácter intermitente a varios empleadores diferentes. La idea es facilitar la transición de la economía informal a la formal, en parte mediante la reducción de los costes de transacción para empleadores y trabajadores.

En Europa, el cheque de servicio comenzó a utilizarse en Francia en 1993 y se sustituyó en 2005 por el cheque de empleo de servicio universal (CESU).

El CESU permite a los empleadores de la Francia metropolitana pagar una serie de servicios prestados por los empleados domésticos, así como remunerar a éstos y abonar sus cotizaciones de la seguridad social. Puede utilizarse para el trabajo doméstico tanto ocasional como habitual.

La creación de empleo constituyó asimismo otro objetivo explícito en Francia, así como en Bélgica, donde se estableció un sistema similar en 2004. Austria y Canadá (Quebec) emplean el mismo sistema en relación con los servicios de prestación de cuidados y realización de tareas domésticas para personas de edad avanzada y discapacitados. En Brasil, el Gobierno ha introducido incentivos fiscales dirigidos a los empleadores, para alentarles a registrar a los trabajadores domésticos en el régimen de la seguridad social.

Siguiendo el ejemplo francés, Ginebra y otros cantones francófonos de Suiza han adoptado también un sistema de cheque de servicio. Kirsi Hyytiäinen, periodista residente en Ginebra, conversó con Bernard Babel, Director General de PRO (Entreprise Sociale Privée), Fundación que gestiona el “Servicio de Cheque” en Ginebra.

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Hyytiäinen, periodista residente en Ginebra, conversó con Bernard Babel, Director General de PRO (Entreprise Sociale Privée), Fundación que gestiona el “Servicio de Cheque” en Ginebra.

¿Qué éxito tiene el sistema de cheque?

Ginebra puso en marcha el “Servicio de Cheque” en 2004. En la actualidad, es gestionado por la Fundación PRO, que facilita la reintegración de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo. Tras la aprobación de una ley contra el trabajo no declarado en 2008, se disparó la demanda de un nuevo sistema: nuestros servicios experimentaron una tasa de crecimiento del 250%. Actualmente, gestionamos unos 3.900 contratos, lo que representa, según las estimaciones, el 20% de las personas que trabajan legalmente en el servicio doméstico en Ginebra, es decir, las que cuentan con protección social. El año pasado transferimos pagos por un valor de 3,5 millones de francos suizos con fines de cobertura social, que no se habrían abonado sin nuestra intervención.

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¿En qué consiste exactamente su papel en el mercado de trabajo nacional? ¿Actúan como una especia de agencia de empleo a la que puedo dirigirme para conseguir trabajo como limpiador, o para encontrar a alguien que se ocupe de cuidar a mis hijos?

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Mr. Bernard Babel Director General de PRO (Enterprise Sociale Privée)

No es así. Tan sólo facilitamos el proceso administrativo entre el trabajador del servicio doméstico y su empleador, pero no actuamos como agencia de empleo. Nuestros clientes son los empleadores, es decir, las personas que desean obtener cierto tipo de ayuda en el jardín, en la casa o en el cuidado de niños o de personas de edad avanzada en el hogar. Se ponen en contacto con nosotros, y nos encargamos de preparar todos los trámites administrativos para obtener la cobertura de la seguridad social.

Sin nuestra ayuda, el empleador tendría que ponerse al tanto de las distintas cotizaciones de seguridad social que cubren una amplia gama de riesgos: jubilación, accidentes, invalidez, desempleo, maternidad, etc. Además, sin nuestra intervención, el sistema de seguridad social tendría que ocuparse de los pequeños pagos de seguros correspondientes a cada trabajador y efectuados por diversos empleadores, lo que elevaría considerablemente su carga administrativa. Nosotros simplificamos el proceso de gestión de todos estos seguros. Los empleadores pagan por nuestros servicios una cuota de aproximadamente el 5% del salario del empleado. Las cotizaciones a la seguridad social ascienden al 15% del salario.

¿Cuáles son sus planes de futuro?

Creemos que podemos duplicar el número de contratos, pero no nos será posible crecer tan deprisa como en los dos últimos años. De hecho, cada mes solicitan nuestros servicios unos 50 nuevos empleadores. Tenemos una plantilla de 10 personas, cinco de ellas discapacitadas a tenor de los principios de la Fundación PRO. Gracias a nuestros servicios, el empleado también obtiene la garantía de que se le abonará el salario mínimo. Numerosos empleadores de trabajadores domésticos son extranjeros y no conocen las normas laborales del país. Esporádicamente, los medios de comunicación locales informan de casos terribles en los que se ha mantenido a empleados del servicio doméstico en condiciones extremas, o se ha infringido la legislación sobre horas de trabajo o sobre salario mínimo.

Parece que el trabajador doméstico “tipo” es extranjero y mujer, y que su actividad laboral no se declara

Muchos trabajadores del servicio doméstico carecen de permiso de residencia y de cobertura del seguro. Sus ingresos varían enormemente. Pueden trabajar únicamente unas dos horas a la semana para mejorar los ingresos familiares, o vivir en el hogar del empleador y percibir por encima de los 20.000 francos suizos anuales. Sin embargo, este último caso es poco frecuente: nosotros sólo tenemos 200 personas registradas que trabajen con tal intensidad en el servicio doméstico en el cantón de Ginebra.

Ustedes también se ocupan de los migrantes sin permiso de residencia ¿Influyen con su intervención en su situación jurídica?

De ningún modo. Nuestro objetivo no es legalizar su condición, aunque algunas de estas personas llevan viviendo muchos años en el país. Si conseguimos que se abonen sus cotizaciones de seguro, al menos dispondrán de algo que mostrar a las autoridades. Ahora bien, no tienen derecho a prestaciones de desempleo, por ejemplo, si pierden el trabajo. Del mismo modo, en Ginebra escolarizamos también a los hijos de los migrantes indocumentados. Consideramos que tal medida ayuda a su integración en nuestra sociedad.

Se estima que de 15.000 a 20.000 trabajadores no cuentan en Ginebra con protección de la seguridad social, y una gran parte de ellos se dedica al servicio doméstico. Ésta es una de las razones por las que se encomendó a la Fundación PRO la tarea de gestionar el servicio: el sistema de cheque ha de sacarse de la administración pública, ya que la información recabada ha de ser tratada confidencialmente. Tampoco nos encargamos de las cuestiones fiscales. Los trabajadores han de ocuparse de tributar por sí mismos, al menos por el momento. No obstante, en Ginebra se debate actualmente sobre la implantación del sistema de tributación en la fuente para esta categoría de trabajadores.

En la sesión de junio de la Conferencia Internacional del Trabajo, la OIT considerará la posibilidad de adoptar una norma internacional del trabajo para proteger a los trabajadores del servicio doméstico ¿Qué espera de tal norma?

Una norma de la OIT debería garantizar que todos los trabajadores del servicio doméstico reciban al menos un contrato laboral por escrito que respete las obligaciones legales en materia de salario, permisos y horas de trabajo. Cada país tiene sus propias leyes, por lo que resultaría difícil definir un régimen general. Un contrato laboral por escrito constituiría ya un gran logro.