Infancia y vivencias

Autor:Gustavo Bergalli
Páginas:21-25
 
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Quiero con este pequeño y humilde relato, describir un poco cómo era nuestra vida como niños y después como adolescentes, para dar una idea fugaz de los antecedentes que rodearon a mi querido hermano en los años de su infancia y juventud. No soy escritor, sino artista plástico y músico, así que disculpen las pequeñas faltas en la descripción de todas estas historias. Aclaro que cuando su gran amigo Iñaki Rivera me pidió que escribiera algo sobre la juventud de Roberto para colaborar desde un ángulo distinto al de los demás, me pareció hermosísimo poder hacerlo, pero cuando comencé el relato me di cuenta de la terrible responsabilidad que todo esto implicaba. Escribir como hermano sobre su infancia y juventud no fue fácil, no porque ésta haya sido difícil, todo lo contrario, fue felicísima como van a poder comprobar, sino porque éste iba a ser el único relato en el libro que ayude a comprender los antecedentes que rodearon su vida para formar su personalidad. Espero que les resulte, así como es de simple y breve, de valor, y que colabore un poquito en la imagen que se hagan de un Roberto joven preparándose para la vida. Mi hermano y yo crecimos y nos educamos en la casa de la calle Aráoz, en la ciudad de Buenos Aires. Somos dos solamente y estuvimos rodeados de amor. Fundamentalmente el de nuestros queridos padres, que se desvivieron por nosotros, pero también por el de nuestros parientes maternos, sin desmerecer a los paternos, por supuesto. Tíos abuelos, tíos, primos, primos segundos y demás, que conformaban entre todos un grupo familiar numerosísimo. Era la típica familia italiana. Esto nos venía de nuestros bisabuelos de Andrea. Muchos de todos ellos vivían en la vereda de enfrente. Las casas de toda la cuadra estaban habitadas por ellos y comunicadas entre sí por jardines y patios. Esto nos permitía y facilitaba un contacto cotidiano entre todos nosotros. La persona que favorecía esta unión familiar fue nuestro querido tío abuelo Monseñor de Andrea, obispo de Temnos. Vivía en una casa hermosa de dos pisos de estilo colonial. Él habitaba la planta baja y su hermana, nuestra tía abuela Josefina de Andrea de Parente con su esposo, la planta alta. Ahí lo venían a visitar grandes personalidades de nuestro país. Recuerdo que siendo yo chico acostumbraba a verlo desde nuestra ventana, hablar en la puerta de su casa con el que, después me vine a enterar, era el gran político argentino presidente del Partido Socialista, el Dr. Alfredo Palacios, entre otros. Esto demuestra la mentalidad abierta que él tenía. Nuestros abuelos maternos vivían justamente enfrente de nuestra casa -nosotros éramos los únicos que vivíamos de ese lado de la calle-, ahí nos llevaban nuestros padres para que nos cuidaran durante el tiempo que ellos estaban ausentes trabajando. Este cuidado lo llevaba a cabo fundamentalmente nuestra querida tía Juanita. Era una prima hermana de mamá que fue como nuestra segunda madre. Ella ayudó a cuidar a todos nuestros primos también. Le debemos mucho, esencialmente por esa gran cuota de amor que nos daba. Se desvivía por todos nosotros. Recuerdo que los domingos nos reuníamos toda esta gran familia en la casa de Monseñor de An-

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drea, Chiche, como lo llamábamos cariñosamente. Esas reuniones eran hermosas, se hacían con él o sin él, ya que viajaba mucho y principalmente a Roma, a El Vaticano. Cada vez que volvía de allí nos traía pequeños regalos. Lo recuerdo sentado en una gran silla en el comedor, abriendo una bolsa y repartiéndolos. ¡Qué fiesta que era! Era un ser de...

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