La India contra el trabajo infantil

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RESUMEN

La situación para los niños que trabajan en La India ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. Los cambios en las familias y en las dinámicas sociales, la borrosa definición de los límites entre las áreas rurales y las urbanas, y la orientación de la actividad empresarial e industrial hacia la globalización ha dado lugar a un futuro mejor para muchos. En la India metropolitana, una economía industrial y una legislación nacional han sustituido a los medios de vida tradicionales regidos por las leyes basadas en el sistema de castas. El cambio ha generado oportunidades de educación para muchos niños. Vidya Ravi y Eléonore Evain revisan los avances en la lucha de La India contra el trabajo infantil.

 
CONTENIDO

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CHENNAI - En India, tradicionalmente, los niños comienzan a trabajar a temprana edad. Muchos de ellos han de trabajar para ayudar a sus familias, y algunas de ellas esperan de sus hijos que den continuidad a la actividad laboral de la familia con muy pocos años. El sector agrícola en especial se ha regido siempre por normas tradicionales.

Govindan, de 47 años de edad, relata la historia del modo en que empezó a trabajar en explotaciones agrarias. Originario de una pequeña aldea en Tamil Naud, Govindan trabajaba con su padre y su hermano en una explotación agraria subcontratada, con el fin de contribuir a los ingresos familiares. "Cuando yo era niño, los tiempos eran difíciles, incluso para obtener lo necesario para comer. Mi padre trabajaba también con mis hermanos en una explotación, por lo que era normal entonces que yo me dedicara a lo mismo. Así, abandoné la escuela y comencé a trabajar en la agricultura. Tenía unos diez años."

El trabajo de un niño se reconoce tradicionalmente como una parte integral de la comunidad, y no simplemente como mano de obra para su explotación. Se consideraba que los menores alcanzaban su condición de adulto a una edad relativamente temprana, normalmente los 12 años. En el Convenio sobre la edad mínima (núm. 5) de la OIT, de 1919, ratificado por India en 1955, se contempla una exención en el artículo 6, en el que se señala que las disposiciones no serán de aplicación a La India; en cambio, la edad mínima para trabajar se redujo a 12 años. Con la adopción de la Constitución posterior a la Independencia en 1950, el Gobierno ha aprobado y ratificado varios convenios internacionales del trabajo, fundamentalmente en los sectores económicos reglados en fase de desarrollo. Casi el 85% de los niños que trabajan en La India realiza su actividad en empresas familiares del sector no regulado. En 1986, se promulgó una ley nacional de carácter global para la prohibición del trabajo infantil en ocupaciones y sectores peligrosos, así como la regulación de las condiciones de trabajo en otros sectores. En 2006, el Gobierno prohibió formalmente el empleo de niños en los sectores del servicio doméstico y las actividades turísticas, añadiendo éstos a la lista Page 23 vigente de trece ocupaciones y cincuenta y siete procesos catalogados como peligrosos.

Govindan recuerda cuán arduamente tuvo que trabajar para contribuir de manera significativa a los ingresos de la familia. "Mis tareas consistían plantar semillas, retirar las malas hierbas y trasladar cargas pequeñas. Trabajaba de ocho a diez horas al día, y ganaba muy poco, unas 50 rupias semanales (1 dólar de Estados Unidos). Trabajar no era fácil, pero podía aportar algo para sufragar los gastos familiares.

Actualmente, unos pocos afortunados de procedencias poco favorecidas no se ven sometidos a estas presiones. Cuando Govindan cumplió 18 años, dejó su pueblo y se trasladó a Chennai. Se ganó la vida ayudando a un vendedor de hortalizas en un puesto del mercado. Ahora posee su propio carro de verduras. "Llevo 25 años vendiendo verduras. Las cosas no son tan difíciles ahora. Echo de menos mi pueblo, pero el futuro está aquí. Resulta más fácil ganarse la vida. Mis hijos no sienten la necesidad de trabajar. Estoy contento de que las cosas hayan cambiado, y de que mis hijos puedan recibir una buena educación".

Muchos padres entonces, e incluso ahora, animan a sus hijos a someterse a programas de aprendizaje. Sin ingresos suficientes para alimentos, medicamentos y vivienda, los niños dejan la escuela para trabajar en la artesanía o la industria textil. Bhaaskin, de 37 años, es sastre en Chennai. Dejó de acudir al colegio a los diez años de edad. "En casa había muchos problemas, incluso por la comida. Mi padre falleció cuando yo era muy pequeño, y mi madre se ganaba la vida vendiendo fruta. Pero no bastaba para alimentarnos a todos". Bhaaskin creció con un hermano y tres hermanas, todos mayores que él. "Con una familia tan numerosa, todos tuvimos que empezar a trabajar como aprendices con muy pocos años para ganar lo suficiente. También había presiones para procurar que mis hermanas emparentaran con buenas familias. Para éso, se necesita dinero". "Nadie me obligó a dejar la escuela", añade. "No era muy bueno en los estudios y éso me desanimó. Preferí trabajar."

Bhaaskin comenzó a trabajar en un establecimiento textil en Chennai, cosiendo botones a camisas. "Nuestras jornadas eran largas, de unas 11 a 14 horas al día. Me pagaban menos de 20 rupias diarias (0,60 dólares de Estados Unidos). Poco a poco, fui ocupando puestos mejores y asumiendo mayores responsabilidades".

Es práctica habitual que los niños aprendan un oficio empezando como aprendices. Las escuelas de formación profesional no son muy populares. Muchos trabajadores de diversos oficios, como carpinteros, sastres o proveedores, carecen de titulación profesional, pero adquieren una notable experiencia práctica con el tiempo. No obstante, el aprendizaje se desarrolla a menudo como una forma de trabajo forzoso, en la que los menores viven y trabajan en la fábrica y se exponen a entornos de trabajo abarrotados, poco higiénicos y deficientemente ventilados.

Muchos de los niños que trabajan en estas fábricas u otro tipo de establecimientos como aprendices afrontan una vida difícil y conciben escasas esperanzas de escapar de tal situación.

Aunque existen medidas nacionales en la actualidad, las inspecciones de trabajo y los registros no operan de manera sistemática. Tras los fallecimientos el pasado año de Afzai Ansari, de 12 años de edad, y Ahmed Khan, de 11, que trabajaban en zari (instalaciones de artesanía textil) en el estado de Maharashtra, el gobierno estatal efectuó varios registros que dieron lugar al "rescate" de más de 16.000 niños.

Bhaaskin fue uno de los afortunados que superó su proceso de aprendizaje y progresó en su oficio. Según afirma, "trabajé en varias tiendas a lo largo de los años. Aprendí muchas cosas sobre sastrería en la práctica laboral. Después, en 1997, emprendí mi propio negocio". Ahora tiene empleados a dos ayudantes. "Me habría gustado seguir en la escuela y acceder a la enseñanza superior, pero las cosas sucedieron así. Ahora está cambiando el modo en que se concibe la educación como algo necesario. Antiguamente, era poco habitual que las personas de orígenes humildes llegaran muy lejos".

Maran vive en Chennai y es chófer. Creció en los suburbios de la ciudad."Cuando cumplí 13 años, mi padre falleció. Yo era el mayor así que tuve que ponerme a trabajar para mantener a la familia. Mi hermana ayudaba en casa con las tareas domésticas, pero mi hermano asistía a la escuela de enseñanza secundaria superior, por lo que yo trabajé para sufragar sus estudios".

Maran obtuvo su primer empleo en el sector de la construcción. Comenzó de niño, echando cemento y pintando paredes. Después se pasó a la albañilería y las obras de edificación. "Era un trabajo duro, pero me acostumbré. Era el cabeza de familia, así que pensaba que no me estaba perdiendo nada".

En 1996, Maran comenzó a conducir un automóvil. Tiene dos hijos. El varón acaba de iniciar sus estudios de enseñanza secundaria superior, y su hija se encuentra en el instituto de secundaria. "Los dos son buenos estudiantes, y deseo fervientemente que sigan con sus estudios. En mi caso, había responsabilidades familiares. Pero mis hijos tiene libertad para decidir respecto a su futuro".

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EL GOBIERNO ENCABEZA UN IMPORTANTE PROGRAMA SOBRE TRABAJO INFANTIL

Tras la aprobación de una política nacional sobre trabajo infantil en 1987, el Gobierno de La India ha liderado un importante programa de erradicación del trabajo infantil a través de su iniciativa estrella: los Proyectos Nacionales de Trabajo Infantil (PNTI). Con el sistema de PNTI se pretende prestar servicios educativos y de rehabilitación a los niños retirados de actividades laborales peligrosas en diversos sectores. El programa se financia con cargo a una asignación presupuestaria dotada por el Gobierno por un importe de 6.020 millones de rupias (unos 131 millones de dólares de Estados Unidos) para el 10º Plan quinquenal de 2002 a 2007, con el que se cubrirán 250 distritos del total de 601 del país durante el período de vigencia del Plan.

Mediante la convergencia con el programa Sarva Shiksha Abhiyan (Educación para todos) del Departamento de Educación del Ministerio de Desarrollo de Recursos Humanos, el Gobierno se propone garantizar una educación elemental universal, el refuerzo de la enseñanza pública y la prevención del trabajo infantil. Complementando los esfuerzos del gobierno central, varios grandes Estados (administraciones provinciales) ejecutan programas de duración determinada para la erradicación del trabajo infantil. Las Unidades Especiales de Recurso sobre Trabajo Infantil constituidas en ciertos estados aplican la legislación vigente que prohíbe el empleo de niños en actividades peligrosas.

India participa en el IPEC desde su inicio en 1992. En los últimos 15 años, el IPEC ha colaborado con el gobierno, sindicatos, organizaciones patronales, institutos nacionales de investigación y formación y otros interlocutores de la sociedad civil mediante un gran número de programas de acción. Sobre la base de esta experiencia, las Administraciones federal y estatal llevan a cabo una iniciativa denominada INDUS, que es un proyecto a gran escala sobre trabajo infantil, con el apoyo del IPEC en 20 distritos de cuatro grandes Estados y en el territorio de la capital nacional, Delhi. El proyecto recibe aportaciones de 20 millones de dólares de Estados Unidos, tanto del Gobierno de La India, como del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos.

Con el proyecto se pretende desarrollar un planteamiento integrado y multisectorial mediante varios componentes, entre los que figuran:

· la provisión de educación de transición a niños retirados de trabajos peligrosos;

· el refuerzo de la enseñanza pública como medida de prevención del trabajo infantil;

· la oferta de formación para la adquisición de cualificaciones profesionales a adolescentes de los grupos de edad comprendidos entre los 14 y los 17 años;

· la dotación de oportunidades capaces de generar ingresos para las familias de los niños que trabajan.

El proyecto otorga gran prioridad a la consolidación de instituciones y al seguimiento del trabajo infantil, y propone la creación de estructuras de participación con el fin de reunir al gobierno, empleadores, sindicatos y organizaciones no gubernamentales para la ejecución de actividades de un modo sistemático y sostenido a todas las escalas.

En la actualidad, en el 11º plan quinquenal del Gobierno de La India para 2008-2013 se hace un llamamiento a favor de la ampliación de la cobertura de los PNTI a los 601 distritos del país, y de la integración de las principales estrategias del proyecto INDUS en los PNTI. OIT-IPEC seguirá colaborando con el gobierno y con otros interlocutores destacados, y prestará la asistencia técnica requerida sobre la base de los conocimientos adquiridos por el IPEC mediante su labor en todo el mundo. El trabajo infantil es un fenómeno dinámico. Sus pautas, naturaleza, estructura, magnitud y prevalencia sectorial siguen cambiando con arreglo a los patrones de crecimiento de los distintos países que repercuten en los parámetros de oferta y de demanda de trabajo infantil. Con la globalización y el aumento de la participación de la economía india en el comercio mundial, es probable que la cuestión del trabajo infantil sea objeto de una mayor atención por parte de los principales agentes interesados: los productores, los consumidores y los activistas. En tanto que La India responda a estas cuestiones de una manera proactiva, OIT-IPEC proporcionará la cooperación requerida, con la ayuda de los interlocutores tripartitos. La India ha decidido llevar a cabo una encuesta de ámbito nacional con el fin de estimar la situación del trabajo infantil en los próximos años, e IPEC-SIMPOC (véase la página 21) proveerá el apoyo técnico necesario para su realización. Con un compromiso político declarado y la asignación de recursos presupuestarios para materializarlo, OIT-IPEC prevé una época de sólida alianza con La India en el camino hacia la consecución del objetivo de la erradicación del trabajo infantil.