La vocación iberoamericana de Jesús de Polanco: Un indiano del siglo XX

Autor:Alfonso De La Quintana García Pérez
Cargo del Autor:Universidad Rey Juan Carlos - Madrid
Páginas:659-675
LA VOCACIÓN IBEROAMERICANA DE JESÚS
DE POLANCO: UN INDIANO DEL SIGLO XX
Alfonso de la Quintana García Pérez
Universidad Rey Juan Carlos - Madrid
INTRODUCCIÓN
La figura de Jesús de Polanco como empresario de la comunicación es
clave para estudiar y comprender el periodismo de la España del siglo XX
y XXI. Personaje comparable a empresarios históricos de la comunicación
como D. Nicolás María de Urgoiti. Ambos supieron revolucionar empresa-
rialmente el sector del periodismo. Urgoiti creando el diario El Sol, cabe-
cera emblemática en la historia del periodismo español y reorganizando la
industria del papel. Polanco gestionando el diario El País y aprovechando
los medios audiovisuales del momento, y creando el grupo internacional de
comunicación en español más fuerte. Siempre acompañado de la Funda-
ción Santillana como comodín de su vocación de “indiano” del siglo XX.
Es imposible entender el grupo Prisa sin Iberoamérica. A pesar de ello, el
propio Polanco manifestaba públicamente que “En Europa soy un pigmeo,
y en España sólo el enano mas crecido”1. Lo cual era cierto. Tan solo basta
hacer un breve análisis de sus negocios en Iberoamérica, para comprender
que lo que decía era cierto. Con todo el peso que puedan tener las críticas,
a Polanco, lo cierto es que como empresario nunca perdió una oportunidad
de ganar dinero y de ser “La cara amable del capitalismo” como lo calificaría
José Saramago. Por eso para muchos siempre habrá una incógnita por des-
pejar. ¿Jesús Polanco, empresario o político?
QUIÉN ERA JESÚS DE POLANCO
La biografía de Jesús de Polanco, como la de la mayoría de los empresa-
rios de la comunicación, es muy poco conocida. Esta es una tendencia muy
generalizada en todos los hombres de empresa de comunicación. A tal gra-
do llega esta característica que se llegó a dar el caso de que se pusiera en
1 Frattini, Eric. Tiburones de la comunicación, Madrid, Ediciones Pirámide, 1996, pág. 110.
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duda, la de otro magnate, como era Robert Maxwell. Al que se consideraba
centro europeo y luego resultó ser escocés. Todo añadido a su enigmática
muerte. Al parecer debida a una caída por la borda de su yate, anclado en la
playa de los cristianos, en las islas Canarias. Vida que más que ser estudiada
por un biógrafo, debería serlo por el detective Hércules Poirot. También se
da en este tipo de biografías el polo opuesto, se simplifican vidas muy inten-
sas y diferentes con el calificativo de: “es un ciudadano Kane”. Recurso muy
cinematográfico pero nada científico.
La vida de Polanco no llega a estos límites. Pero si es conveniente que
se conozcan datos de su biografía. Más que nada, porque nos servirán para
comprender sus estrategias empresariales y el porqué a muchas de sus deci-
siones. Una vida que se ha visto muchas veces teñida por el color político y
no por su argucia empresarial.
Su poder se llegó a considerar tan fuerte en los medios de comunicación,
que fue bautizado por José María Martín Patino como “Jesús del Gran Poder”.
Ante esta acusación, Felipe González nos recuerda, que respondía: “En rea-
lidad sólo soy un vendedor de libros. Así se definía cada vez que lo llamaban
Jesús del Gran Poder, o le proponían algo que le parecía que desbordara su
capacidad de emprendedor nato, o lo perseguían con saña o lo adulaban sin
recato. Era su forma machadiana de ajustarse a su dimensión íntima”. 2
En el estudio de la vida de Polanco hay personajes imprescindibles, como
es Felipe González. Tanto para las críticas negativas como para las positivas.
En todo caso para conocer la realidad. Esta relación se puede analizar con
unas declaraciones que Polanco hizo al periodista Juan Cruz: “Felipe siem-
pre me pareció un seductor, y la verdad es que con él mantuve una buena
relación desde el primer día, siempre nos hemos llevado bien, a pesar de los
altibajos que se han ido produciendo, siempre por razones profesionales, a
lo largo de los años…
Continúa Polanco: “Esa relación, por supuesto, no tuvo nunca una base
ideológica, sino personal, afectiva; yo nunca me he sentido proclive al so-
cialismo tradicional…En los tiempos del franquismo me consideré social
demócrata, mis amigos de entonces estaban en esa zona ideológica, y así lo
declaré a principios de los setenta en una entrevista que me hicieron para
un libro que publicaron en Alemania los periodistas Walter Haubrich y Cars-
ten Moser” 3
Es curioso cuando se estudia las críticas a Polanco, encontrarse con que
la mayoría de las críticas achacan su fortuna a la etapa socialista. Pero lo
cierto es que sus primeros negocios tuvieron sus grandes frutos durante el
franquismo, y a pesar del escándalo de los decodificadores con el Gobierno
Aznar, y de las plataformas digitales, esa etapa no dejó de ser rentable para
Prisa. Otra empresa y otro empresario, posiblemente hubiese sucumbido en
2 González, Felipe. “El día del adiós”, El País. 22 de julio de2007, pág. 22
3 Cruz, Juan. “El cuaderno de un editor”, El País, 22 de julio de 2007, pág. 20

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