Hacia una regulación ética del ciberespacio desde la UNESCO

Autor:Rainer Rubira García
Cargo del Autor:Universidad Rey Juan Carlos - Madrid
Páginas:711-728
HACIA UNA REGULACIÓN ÉTICA
DEL CIBERESPACIO DESDE LA UNESCO
Rainer Rubira García
Universidad Rey Juan Carlos - Madrid
INTRODUCCIÓN
Desde una perspectiva crítica, el estudio trata algunos elementos teóricos
importantes para la comprensión de las complejidades del ciberespacio y
su dimensión ética. Además, se analizan los intentos de la UNESCO por es-
tablecer un marco de regulación ética para el ciberespacio. A partir de los
rasgos fundamentales del ciberespacio, se sugiere además un nuevo enfoque
para una reconstrucción ética de la comunicación mediada por Internet,
que tenga en cuenta a los sujetos que confluyen en la Red.
El texto que proponemos tiene como objetivos fundamentales:
1. Explicar la necesidad de un nuevo enfoque de regulación ética para
el ciberespacio, a partir de la revalorización del sujeto en el campo de
las ciencias de la comunicación.
2. Determinar los problemas éticos del ciberespacio consensuados en el
marco de la UNESCO como organismo multilateral de la Organiza-
ción de Naciones Unidas (ONU).
3. Proponer las líneas más generales a tener en cuenta para el estable-
cimiento de un marco de regulación ética del ciberespacio desde la
UNESCO.
La investigación que sustenta este trabajo se ha basado en el análisis teó-
rico-documental, con un enfoque crítico, practicado a la totalidad de los
textos oficiales de la UNESCO sobre regulación ética del ciberespacio publi-
cados a raíz de las cuatro conferencias regionales celebradas sobre el tema
desde 2006. Asimismo, el análisis se ha complementado con varias entrevis-
tas a expertos y funcionarios de la organización mundial.
EL CIBERESPACIO: NECESIDAD DE UN NUEVO ENFOQUE DE REGU-
LACIÓN ÉTICA
El ciberespacio como concepto incluye, contrario a lo que comúnmente
se cree, la armazón técnica de cables, módems, chips y nodos que permiten
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el desenvolvimiento de la Red –a lo que Pierre Lévy1 ha llamado infoestruc-
tura– pero, más bien, hace énfasis en lo antropológico y lo cultural.
Si nos detenemos a pensar en la metáfora de Al Gore para describir a
Internet como una superautopista de la información, tendremos que conve-
nir que no basta con el pavimento para circular; se requiere tanto de reglas
de tránsito como de lugares adonde ir y de gente con las cuales interactuar.
Por eso el término ciberespacio puede resultar más adecuado para dar cuen-
ta de la madeja de relaciones, prácticas, comportamientos, etc., atravesados
por reglas, implícitas y explícitas, que se suceden en la Red.
Las reglas, las regulaciones, son parte consustancial del ciberespacio,
aunque parezca extraño a primera vista tal afirmación, en un sistema que se
define a sí mismo como abierto y descentralizado.
Entre la noción de ciberespacio y de autopista de la información se perfi-
lan grandes diferencias. La primera encarna dialéctica y movilidad; la segun-
da da una impresión cosificada y prefabricada de Internet. El ciberespacio
favorece las conexiones, las sinergias entre las inteligencias individuales; la
autopista de la información se consagra a un paradigma transmisivo, que
debe superarse de una buena vez en las condiciones actuales, dentro del
campo de la comunicación social.
El ciberespacio tiene rasgos inherentes que condicionan su apropiación
social y también, por supuesto, su apropiación ética. De hecho, este no se-
ría igual sin las capacidades expresivas y simbólicas que posee, gracias a sus
propiedades textuales y funcionales, tales como la interactividad, la hiper-
textualidad, la multimedialidad, que le facilitan soportar procesos de comu-
nicación, información y difusión.
Estas capacidades se manifiestan en una gramática peculiar de la Red, en
una combinación en esencia revolucionaria. En tanta combinación revolu-
cionaria, el ciberespacio impone una transformación radical del canon ético
que se aplicaba hasta hoy a los medios de comunicación tradicionales.
La Red se asemeja a una especie de ágora en donde los habitantes tienen
derecho a la ubicuidad gracias al peculiar ordenamiento espacio-temporal
que rige en el universo virtual. Las tensiones que se suceden entre la bilate-
ralidad y la multilateralidad, entre la sincronía y la diacronía, satisfacen las
funciones de comunicación, información y difusión, en una trama compleja
de intercambios simbólicos.
Este espacio de encuentros y desencuentros, aunque mediado, garantiza
una proximidad y autonomía tal entre sus actores, que obliga a pensar en
la imposibilidad de relegarlos a un segundo plano para el consenso de un
pacto social que regule el desarrollo de las relaciones humanas en el mundo
virtual. La omnipotencia de los medios, en tanto instituciones sacrosantas
alejadas de la gente, que permanecían sin derechos a generar contenidos
ni a compartirlos, está en franco deterioro, con lo cual es evidente que la
correlación de fuerzas en el campo ético, que es un campo de poder, está
1 Lévy, Pierre. ¿Qué es lo virtual? Barcelona, Ediciones Paidós, 1999, pág. 52.

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