Hacia una nueva era de justicia social

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RESUMEN

La conferencia anual de la organización internacional del trabajo (OIT) concluyó su histórica 100ª sesión en junio, después de adoptar diversas medidas encaminadas a avanzar hacia lo que juan somavía, director general de la OIT, denominó como "una nueva era de justicia social

 
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Jefes de Estado y de Gobierno y más de 4.000 participantes representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores de los 183 Estados miembros de la OIT expresaron su firme respaldo al Programa de Trabajo Decente de la Organización y al desempeño de un papel más relevante de ésta en el sistema internacional.

El Director General, Juan Somavía, inauguró la Conferencia con un llamamiento a favor de un compromiso urgente con una nueva era de justicia social y crecimiento económicos basados en un desarrollo sostenible.

"Nuestro mundo del trabajo se enfrenta a un período de agitación", advirtió el Sr. Somavía en su alocución ante la Conferencia. "Es urgente comprometerse con una nueva era de justicia social, de crecimiento con justicia social basado en un desarrollo sostenible".

El Sr. Somavía advirtió que el mundo del trabajo se enfrenta a múltiples crisis, incluyendo un nivel alto e inaceptable de desempleo juvenil, un estancamiento de las inversiones mundiales en la economía real, la marginalización de las pequeñas empresas generadoras de empleo, y una concentración "indecente" de los ingresos y de la riqueza.

"Es hora de una OIT más fuerte"

Citando ante la Conferencia su informe titulado Una nueva era de justicia social, afirmó ante los delegados que "en gran parte seremos nosotros, la familia de la OIT, los responsables de que una nueva era basada en la justicia social no sea solamente una visión idealizada de un futuro deseado y que, en cambio, se lleve a la práctica y se convierta en una realidad en nuestras sociedades".

"Éste es el momento de contar con una OIT más fuerte", declaró.

Al expresar su preocupación por la actitud de complacencia ante la frágil recuperación económica y alertó que "tenemos frente a nosotros el gran peligro de que se consoliden patrones de crecimiento ineficientes y reglas injustas para la globalización que estaban en la raíz de la crisis y que han causado un aumento sistemático de la desigualdad casi en todas partes durante los últimos 30 años. Volver a donde estábamos podría llevarnos a otra crisis más temprano que tarde".

"No es extraño que la gente esté molesta y enojada", agregó. "Son muchos los que se

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sienten entrampados entre el impacto social inmediato que tuvo la crisis y estas tendencias a más largo plazo, incluyendo las clases medias".

Somavía agregó que la gente también está decepcionada porque percibe que algunas instituciones financieras son consideradas "demasiado grandes para quebrar", mientras que muchas personas aparecen como "demasiado pequeñas como para tener importancia".

El resultado, dijo, es que "desde la plaza Tahir a la Puerta del Sol, en calles y plazas de muchos países podemos asistir al nacimiento de un movimiento popular y social liderado por jóvenes que podría cambiar el mundo". "No olvidemos que mientras hablamos aquí, el compromiso audaz y valeroso del mundo árabe y de otros lugares nos transmite un mensaje poderoso: para lograr un cambio real hoy se requiere de una movilización social y popular amplia y pacífica capaz de hacer resonar la voz y las demandas de la población en los centros de decisión política. También debemos escucharlos. Seamos valientes y ambiciosos como lo fueron generaciones anteriores".

Somavía consideró que las políticas de la OIT "contribuyen a tener un mundo con menos tensiones, más justo y más seguro. Con nuestros valores y nuestras políticas nos situamos en el lado correcto de la Historia".