De qué hablamos cuando decimos que la renta básica es (o no) justa: sobre liberalismos y republicanismos

AutorDaniel Raventós Pañella
CargoUniversidad de Barcelona
Páginas223-240
REVISTA INTERNACIONAL DE PENSAMIENTO POLÍTICO - I ÉPOCA - VOL. 6 - 2011 - [223-240] - ISSN 1885-589X
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DE QUÉ HABLAMOS CUANDO DECIMOS QUE
LA RENTA BÁSICA ES (O NO) JUSTA. SOBRE
LIBERALISMOS Y REPUBLICANISMOS1
WHAT WE MEAN WHEN WE SAY BASIC INCOME IS (OR IS
NOT) JUST: ON LIBERALISMS AND REPUBLICANISMS
Daniel Raventós
Universidad de Barcelona
Palabras clave:
republicanismo, liberalismo, neutralidad, Robespierre, poder de negociación, clase obre-
ra, feminismo.
Keywords:
republicanism, liberalism, neutrality, Robespierre, bargaining power, working class, feminism.
Resumen: En este articulo se explica la distinción entre el liberalismo
político y el liberalismo académico. Se desarrolla una triple distinción
del republicanismo: el histórico (democrático y oligárquico) y el
neorepublicanismo académico. Se explica alguna confusión que surge
cuando se abordan cuestiones tan básicas y habituales en la literatura
académica como son la neutralidad y la virtud. Y se realiza una justifi-
cación republicano-democrática de la renta básica. Especialmente, se
aborda desde esta perspectiva lo que la renta básica podría significar
para la clase trabajadora y las mujeres.
Abstract: The difference between political liberalism and academic
liberalism is explained in this article, which then distinguishes three
strands of republicanism: historic (democratic and oligarchic)
republicanism and academic neo-republicanism. Explanation is offered
regarding some of the confusion that arises with approaches in
academic literature to such basic and standard notions as neutrality
and virtue, after which a democratic-republican justification of basic
income is offered with particular attention to what a basic income
might mean for the working class and women.
Recibido: junio de 2011.
Aceptado: septiembre de 2011.
REVISTA INTERNACIONAL DE PENSAMIENTO POLÍTICO - I ÉPOCA - VOL. 6 - 2011 - [223-240] - ISSN 1885-589X
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Una de las primeras preguntas que sur-
gen al tratar de la Renta Básica es si es
justa. Hay quien formula la pregunta de
forma diferente: ¿Es ética la Renta Bási-
ca? Alguna distinción debe hacerse al
respecto. Admitamos que cada persona
tiene su propia moral. Unas morales
pueden ser muy poco pensadas y otras
pueden llegar a ser muy sofisticadas. La
ética está muy relacionada con la mo-
ral, pero no se trata de lo mismo. La éti-
ca puede definirse como «el análisis crí-
tico de los contenidos o reglas morales
y la elaboración de criterios racionales
para elegir entre morales alternativas»
(Mosterín, 2006: 370).2 Teniendo esta
distinción presente, creo que, en rela-
ción con la Renta Básica, es más ajus-
tado hablar de justicia que de ética, aun-
que no es infrecuente la utilización de
los dos términos indistintamente. Y de
la justicia o de la falta de ella de una
determinada propuesta social tratan las
llamadas teorías de la justicia. Pregun-
tarnos por la justicia de la propuesta de
la Renta Básica resulta muy relevante.
Una medida social que fuera política o
económicamente viable poco interesan-
te resultaría si no fuera justa.
1. Un mapa abreviado sobre
liberalismos y otro de más
amplio sobre republicanismos
Pero evidentemente, «sociedad justa»,
no es un concepto sobre el que haya
más consenso académico y político que
el que pueda haber ante conceptos y
realidades como «sociedad libre», «so-
ciedad democrática» o similares. Un
cierto mapa de las distintas teorías o
concepciones de la justicia que han en-
sayado la fundamentación de la Renta
Básica es necesario. Las principales
concepciones de la justicia son las libe-
rales y las republicanas. Liberalismo y
republicanismo son palabras que no tie-
nen un único sentido y por esta razón
será necesario esbozar un cierto mapa.
Empecemos por el liberalismo. De las
distintas divisiones que podríamos ha-
cer, una es particularmente útil: la que
distingue entre liberalismo político y li-
beralismo académico. El liberalismo po-
lítico nace en las Cortes españolas de
Cádiz (1812) y luego se difunde por el
mundo (Domènech, 2009: 7). Tiene
pues dos siglos casi exactos. Así que
anacronismo es presentar, entre otros,
a John Locke, Adam Smith o Immanuel
Kant como liberales (algunos sitúan tam-
bién a ¡Maximilien Robespierre! como
liberal).3 El primero murió en 1704, el
segundo en 1790 y el tercero en 1804
(y Robespierre en 1794). Difícilmente
podían ser partidarios o componentes de
algo que no se había inventado. Corres-
ponde a los historiadores continuar ana-
lizando el papel histórico del liberalis-
mo, así como su vieja enemistad con la
democracia, la libertad y la igualdad.4
El liberalismo académico es una amal-
gama en la que pueden entrar autores
que políticamente se situarían muy a la
derecha, otros en el centro y, finalmen-
te, otros en la izquierda más o menos
moderada. Dentro del liberalismo aca-
démico pueden encontrarse muchas
subespecies: libertariano, igualitarista,
propietarista…5 ¿Qué tienen en común
estas teorías de la justicia académicas

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