Daños que con mayor frecuencia sufre la población civil

Autor:Sonia Güell Peris
Páginas:73-114
RESUMEN

A) Consideraciones generales relativas al progresivo aumento de víctimas civiles 1. Habitual carácter desestructurado del conflicto 2. Amplia disponibilidad y fácil acceso de armas ligeras por las facciones en lucha B) Grupos especialmente vulnerables. Desplazados y Refugiados 1. La injerencia deliberada en la libertad de movimiento 2. El problema de la falta de seguridad ... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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A) Consideraciones generales relativas al progresivo aumento de víctimas civiles

Según se indica al inicio de esta Parte, dedicaré el presente Capítulo a resaltar las consecuencias más graves que generan los actuales conflictos armados internos sobre la población civil1.

En este punto creo necesario insistir en que no se trata de hacer un análisis exhaustivo de todas y cada una de las infracciones del Derecho internacional humanitario de las que resulta ser víctima la población civil2. El único propósito que justifica la aproximación a este aspecto responde a la idea de facilitar su necesario ensamblaje con el posterior estudio relativo a la aplicabilidad de las normas internacionales sobre protección de la población civil, víctima de los conflictos armados internos.

De las fuentes consultadas se evidencia que, desde aproximadamente la década de los 80, se ha producido un devastador aumento de las cifras de víctimas civiles en el marco de situaciones de violencia armada interna3. Al margen de polémica en torno a la mayor Page 74 o menor exactitud de las cifras barajadas lo cierto es que, como explica el CICR:

    «Independientemente de la proporción de víctimas civiles que se considere más fidedigna, hay una serie de aspectos que es necesario tener en cuenta. En primer lugar, todas esas cifras indican que la cantidad de heridos y muertos civiles en los recientes conflictos ha sido elevada, si se tiene en cuenta la protección a la que tiene derecho la población civil en virtud del derecho internacional humanitario. En segundo lugar, hay pruebas de que esta proporción ha ido en aumento a lo largo del Siglo XX. Por último, preocuparse por la proporción -exacta- de víctimas civiles puede ser una posición simplista y un tanto falaz.» 4

Page 75Con carácter general el aumento de víctimas civiles al que se ha aludido anteriormente parece ser principalmente producto de la coincidencia de dos factores:

El habitual carácter desestructurado del conflicto.

La amplia disponibilidad de armas ligeras.

1. Habitual carácter desestructurado del conflicto

Muchas de las situaciones de confrontación armada que se desarrollan en la esfera interna de los Estados se caracterizan porque el Estado carece de estructuras institucionales capaces de ejercer el control efectivo de los poderes derivados de su soberanía, principalmente en lo que se refiere al mantenimiento del orden público. En estos casos los síntomas de desintegración se identifican, principalmente, por la concurrencia de los siguientes factores:

    a) El elemento Organización Política del Estado pierde la capacidad de ejercicio regular del poder gubernamental; El Derecho como sistema de ordenación de la convivencia deja de ser el punto de referencia a través del cual convive y se desarrolla el tejido social del Estado. De este modo se produce una progresiva y gradual pérdida de los valores en los que se fundamenta la existencia del Estado;

    b) Como consecuencia de lo anterior, a menudo aparece un fenómeno de romantic particularism, en el sentido de que la población tiende a replegarse hacía la legitimidad que le ofrece su raíz étnica o religiosa. En la medida que la estructura gubernamental ya no es capaz de mantener y ejercer el monopolio de poder, el ejército regular se descompone en tantas facciones cuantos líderes hayan sido capaces de manipular el sentimiento de identidad de sus componentes; la desintegración de las estructuras estatales trae como conse Page 76 cuencia un vacío de poder que pretende ser económicamente rentabilizado por facciones diversas, tanto resultantes de la descomposición del ejercito regular como resultantes de la irrupción de mercenarios.5

    c) En estos casos, el desprecio al Derecho, la ausencia de estructuras capaces de mantener el orden público, la pérdida de valores morales en general se traducen en un escenario de pugna por ocupar el poder (sea político, sea económico) del que ha quedado desprovisto el Estado. Dicha pugna se libra entre facciones armadas irregulares más o menos numerosas, a menudo difíciles de identificar. Tal dificultad obedece a que la pérdida de referentes jurídicos e institucionales y se traduce en un anarquismo social en el que la supervivencia depende de ocultar el origen étnico o religioso, procurando alinearse a una u otra facción en función de las circunstancias de cada momento. De esta forma, a menudo resulta difícil distinguir la figura del combatiente de la del no combatiente, del mismo modo que es muy com-Page 77plejo poder determinar la ordenación jerárquica de las facciones armadas puesto que ésta, habitualmente, no existe 6.

En un lúcido análisis, Marie Jose Domescit afirma que en este contexto de desestructuración el blanco inmediato de las hostilidades es, principalmente la población civil7. Según esta autora, la razón deriva del hecho que frecuentemente, ocasionar daño a la población «representa un envite» para las facciones en lucha8. Efectivamente, si atendemos a las imágenes que nos muestran los medios de comunicación sobre bárbaras palizas o matanzas infligidas indiscriminadamente contra hombres, mujeres o niños en el encono de conflictos como el de Sierra Leona, Sudán, Somalia o Liberia, el móvil del desafío, lance o reto parece subyacer en la mente de los ejecutantes. Esta motivación suele, a su vez encaminarse hacia dos posibles vertientes. En una primera vertiente es posible que las facciones en lucha tomen como blanco principal de las hostilidades a la población civil por ser ésta elemento constitutivo del Estado; en este caso el objetivo que motiva el recurso a métodos de combate dirigidos a subyugar a la población civil es el de alcanzar el poder gubernamental. En una segunda vertiente las facciones en lucha toman como blanco principal de sus acciones a la población civil por ser ésta la teórica beneficiaria, bien de la ayuda humanitaria, bien de los beneficios derivados de la explotación de los recursos naturales; en este caso, el objetivo que motiva el recurso a métodos de combate dirigidos a la sumisión de la población civil es el de controlar los recursos económicos.

A nuestros efectos, no obstante, no importa tanto cual fuere el movil que impulsa a las facciones armadas a dirigir sus ataques contra la población civil, cuanto el hecho de esta misma realidad. 9

Page 78@@2. Amplia disponibilidad y fácil acceso de armas ligeras por las facciones en lucha

En este punto del trabajo se trata de resaltar la relación existente entre la referida disponibilidad de armamento ligero y el aumento de víctimas civiles10.

Desde un punto de vista terminológico debe tenerse en cuenta que el vocabulario empleado para referirse a armamento fácil de transportar y altamente mortífero no siempre es el mismo. Así, por ejemplo, NNUU suele referirse al término «arma pequeña» para identificar armas destinadas al uso personal, mientras que reserva el término «arma ligera» para las destinadas a ser usadas por varias personas que actúan en equipo. Por su parte, el CICR parece utilizar de forma indistinta el de «arma portátil» o «arma ligera»11. A los efectos del presente estudio se recurrirá al uso indistinto de esta terminología entendiendo, con carácter conjunto, que se está haciendo referencia a un tipo de armamento de poco peso y volumen así como altamente mortífero. En este sentido, pues, la noción de arma ligera o portátil incluiría tanto las armas catalogadas como ilícitas por causar males superfluos o sufrimientos innecesarios según los criterios de clasificación previstos en el Proyecto SirUS del CICR; las ilícitas por haber sido prohibidas por vía convencional (armas químicas, minas antipersona, armas láser cegadoras) y las de naturaleza convencional (por ejemplo: balas de rifle o proyectiles de fragmentación).

Con carácter previo, conviene hacer referencia a las circunstancias que explican por qué las armas ligeras son las de uso más frecuente en la mayor parte de los conflictos armados internos que se desarrollan en la actualidad12. Siguiendo al CICR, la idoneidad de Page 79 este tipo de armamento en el contexto de situaciones de confrontación armada interna se debe fundamentalmente a las siguientes circunstancias13:

    En primer lugar la sencillez y durabilidad de este material, en el sentido de que no requiere la existencia de complejas infraestructuras de mantenimiento ni formación alguna para su utilización.

    En segundo lugar son transportables y fáciles de ocultar, circunstancia ésta que agiliza y optimiza su rápido traslado allí donde se demanden.

    En tercer lugar el empleo por las fuerzas armadas, policiales y por civiles, las hace especialmente adaptables para ser utilizadas, lícita o ilícitamente, por todos los sectores sociales de la población.

    En cuarto lugar el bajo costo y amplia disponibilidad, debido a la existencia de multitud de proveedores y a la susceptibilidad de ser reutilizadas en otros conflictos a mucho menor precio que, incluso, el de fabricación14.

    En quinto lugar su tremendo potencial de destrucción, dada su potencia de fuego y perfección de blanco, implica la atribución a los beligerantes de un poder de devastación directamente proporcional al arsenal de armas ligeras con capacidad para ser utilizadas15.

Por otra parte, la ausencia de un marco de reglamentación internacional que controle la transferencia y disponibilidad de las armas cortas hace muy difícil impedir que éstas accedan a amplios sectores de la población, sin formación alguna sobre las obligacio-Page 80nes que incumben a los combatientes derivadas...

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