Los municipios como estructuras básicas del Estado. La mancomunidad (asociativismo) de servicios y las estructuras intermedias de gobierno, desafíos de transparencia y participación en el nivel local

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CAPÍTULO V
LOS MUNICIPIOS COMO ESTRUCTURAS BÁSICAS
DEL ESTADO. LA MANCOMUNIDAD
(ASOCIATIVISMO) DE SERVICIOS Y LAS
ESTRUCTURAS INTERMEDIAS DE GOBIERNO,
DESAFÍOS DE TRANSPARENCIA Y PARTICIPACIÓN
EN EL NIVEL LOCAL
1. PONENCIA
1.1. Descentralización, autonomía local y colaboración
José Luis Furlan
Director Centro Latinoamericano de Estudios Locales (CEDALE),
Argentina
Hace 30 años que hablamos de descentralización en América Latina. No
obstante, el contexto ha cambiado mucho desde la década de los 80, que fue el
momento en que se introdujo el tema en la agenda latinoamericana. Los cam-
bios no solo han afectado el contexto, sino también nuestra manera de ver
la autonomía local y las relaciones entre niveles de gobierno en el marco de la
descentralización. En esta presentación se hace un breve repaso de estas cues-
tiones tratando de establecer si la descentralización es aún una vía eficaz para
promover el desarrollo en los países de la región.
En el plano económico, mientras en la década de los 80 la región estaba in-
mersa en la crisis de la deuda, según los cálculos del Centro de Estudios para
América Latina y el Caribe –CEPAL–, durante la última década el Producto
Interno Bruto (PIB) de la región ha crecido a un promedio anual del 4 por cien-
to, con la sola excepción del año 2009, en el cual el crecimiento fue negativo.
Desde el punto de vista social, la década de los ochenta es conocida como la
década perdida, debido al importante aumento de la pobreza y la desigualdad que
tuvo lugar en ese período. A principios de los noventa la pobreza alcanzaba su
punto máximo: el 48,3 por ciento de la población latinoamericana estaba en esa
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descentralización, transparencia y seguridad jurídica en américa latina y europa
situación. Por el contrario, la década que transcurrió entre el 2003 y el 2012 se
conoce como la ganada. América Latina tiene ahora menos pobreza. En el año
2011, según las estimaciones realizadas por la CEPAL, la miseria estaba en torno
al 29,4 por ciento y se espera que para el 2013 siga descendiendo, aunque de una
manera moderada. Si bien esta zona sigue siendo la región más desigual del mun-
do, esta ha retrocedido, pero queda mucho por hacer. Mientras en el año 2000 el
Coeficiente de Gini era de 0,549, en el año 2011 había descendido a 0,498. Como
consecuencia de esa disminución en los niveles de pobreza y desigualdad, 150
millones de personas fueron incorporadas a la clase media en América Latina, lo
que configura un panorama social totalmente distinto al de los 80.
Estos cambios han ocurrido en un marco de gobernabilidad democrática
representativa, en cuyo marco las autoridades locales y regionales, salvo algu-
nos casos, son elegidas por medio del voto popular.
Los estudios revelan que la variable explicativa de estos cambios es, en gran
parte, un estado más activo e intervencionista. Como ha señalado el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD– en el reciente informe so-
bre el desarrollo humano en el mundo titulado «El ascenso del sur»: una carac-
terística común de los países que han logrado mejorar el bienestar de los ciu-
dadanos de una generación a otra es un estado fuerte y dinámico, que
interviene activamente en el proceso de desarrollo. Esto se pone en evidencia
al observar la evolución del gasto público como porcentaje del PIB. Mientras a
principios de los 90 ese porcentaje era de poco más del 16 por ciento, en el año
2012 llegó a casi al 23 por ciento.
Al analizar el contexto actual de la descentralización, hay que considerar
también el hecho que la región es la más urbanizada del mundo. Mientras en la
década de los ochenta el porcentaje de la población que vivía en ciudades era
del 65 por ciento, en el año 2010 llega al 80 por ciento. Así, lo local ha pasado
a tener una mayor importancia en la provisión de los servicios públicos.
El Estado está más descentralizado que tres décadas atrás. En la mayoría de
los países existen al menos tres niveles de gobierno. Hay 311 gobiernos inter-
medios. Aunque algunos aún no tienen autoridades electas y siguen siendo re-
presentaciones del Gobierno central, hay un proceso tendiente a la democrati-
zación de este nivel. A su vez, hay más de 15 mil gobiernos locales, casi todos
con autoridades electas por medio del voto ciudadano.
Un Estado más activo e intervencionista, una sociedad predominantemente
urbana y gobiernos locales y regionales legitimados democráticamente han de-
jado como consecuencia una participación mucho más fuerte de los niveles
subnacionales en los asuntos públicos. Esta creciente participación de los nive-
les subnacionales puede apreciarse en el incremento del porcentaje del gasto
público que han ejecutado. En la actualidad, el gasto descentralizado, por lla-
marlo de algún modo, está en torno al 19 por ciento del total del gasto público,
mientras que en los ochenta ese porcentaje era de poco más del 11 por ciento.

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