Una estrategia global sobre salud y seguridad en el trabajo

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La OIT ha elaborado varios instrumentos de amplio alcance para promover su labor en el ámbito de la SST. Los más recientes de ellos son el Convenio (núm.187) y la Recomendación (núm. 197) sobre el marco promocional para la salud y la seguridad en el trabajo de 2006. Estos instrumentos se perciben mejor en el contexto de la Estrategia Global de SST adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en 2003, que confirma el papel de los instrumentos de la OIT como pilar central para el fomento de la SST. Al mismo tiempo, en la Estrategia se realiza un llamamiento a favor de una acción integrada que conecte mejor las normas de la OIT con otros medios de acción como las iniciativas de defensa de derechos y de sensibilización, el desarrollo de conocimientos, la gestión, la divulgación de información y la cooperación técnica.

Entre los instrumentos de la OIT figuran 19 Convenios, 26 Recomendaciones, 2 Protocolos, y 37 repertorios de recomendaciones prácticas y directrices (véase en la presentación de la obra que figura en la página 31 una descripción de algunas de estas herramientas). Algunos de los Convenios, como el Convenio sobre seguridad y salud en la construcción, 1998 (núm. 167), o el Convenio sobre seguridad y salud en las minas, 1995 (núm. 176), son muy específicos de determinados sectores. Sin embargo, su ámbito de aplicación también puede ser amplio. Uno de los casos más notables de esta última posibilidad es el Convenio sobre seguridad y salud de los trabajadores, 1981 (núm. 155), y el Protocolo de 2002que le acompaña. Atañe a la necesidad de formular y ejecutar políticas nacionales de SST que otorguen prioridad a la prevención de las lesiones y las enfermedades profesionales. El Convenio insta asimismo a efectuar revisiones periódicas de las políticas y los programas nacionales, en reconocimiento del hecho de que los cambios tecnológicos y sociales ocurren a un ritmo increíblemente rápido.

Otros dos Convenios reseñables son el núm. 81, sobre la inspección de trabajo, de 1947, que uno de los más ampliamente ratificados, y el núm. 129, sobre la inspección de trabajo (agricultura), de 1969. Estas dos herramientas proporcionan un marco de referencia para el desarrollo de inspecciones de trabajo en todo el mundo. La OIT ha elaborado además instrumentos docentes como el sistema integrado de formación sobre inspección de trabajo y ha impartido seminarios de formación para inspectores en numerosos países, como Croacia, Cuba, Egipto, Etiopía, Fiji, República Democrática Popular Lao, México, República de Moldova, Montenegro, Rumanía, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Sudáfrica, Uzbekistán, Ucrania y Vietnam.

La importancia de la inspección sigue aumentando a medida que los países en desarrollo de diversas regiones comienzan a abordar sus situaciones sobre SST. Una legislación nacional proactiva, sobre todo en lo que atañe a la prevención de accidentes y de enfermedades, constituye un primer paso significativo en el camino del progreso. Con todo, sin una imple-mentación eficaz, sin asesores que actúen en las empresas y sin medidas de ejecución, estas leyes corren el peligro de convertirse en poco más que papel mojado. Los Convenios sobre la inspección de trabajo refuerzan el derecho de los inspectores a acceder a los lugares de trabajo y a emprender medidas de ejecución apropiadas. En este sentido, la inspección sigue siendo un componente esencial de la Estrategia global de la OIT sobre SST. Su relevante papel en la ejecución y el avance práctico sobre el terreno tampoco puede exagerarse.