El espejismo de la institucionalizacion: evolucion del sistema de partidos en Venezuela (1958-1998).

Autor:Dockendorff V, Andr

* Resumen

Como se examina en el artículo, el colapso del sistema partidista vene- zolano se incubó en el marco de un sistema de partidos hiperinstitucio- nalizado, caracterizado por bajos niveles de incertidumbre, ciudadanos indiferentes, un mercado político clausurado, baja credibilidad de los liderazgos partidistas y un antipartidismo latente. Como se discute, la perspectiva de la institucionalización del sistema de partidos propuesta por Mainwaring y Scully (1995) resulta insuficiente para analizar a los sistemas hiperinstitucionalizados. Estos producen dinámicas sistémicas que exceden el continuo y los criterios empleados por el enfoque de la institucionalización. En este caso, los altos niveles de estabilidad electoral se anclaron no tanto en la capacidad adaptativa y la competitividad de los partidos que componían el sistema, sino en la existencia de un mercado político cerrado y una institucionalidad electoral que fabricó estabilidad y facilitó el predominio de los viejos partidos, la AD y el COPEI. El caso venezolano proporciona pistas para el estudio de otros sistemas de partidos donde los indicadores convencionales arrojan altos niveles de institucionalización, como Chile, Costa Rica y Uruguay.

PALABRAS CLAVE: Sistema de partidos - hiperinstitucionalización -- Venezuela

* Abstract

This paper examines the collapse of the Venezuelan party system within the frame of a hyperinstitutionalized system characterized by low levels of uncertainty, the indifference of citizens, a closed political market, low credibility of party leadership and latent anti-party feelings. It is argued that institutionalization of party systems as proposed by Mainwaring and Scully (1995) is insufficient to analyze hyperinstitutionalized systems, for they produce systemic dynamics that go beyond the continuum and criteria used by the institutionalization approach. En this case, high levels of electoral stability were rooted not so much in the parties' capacity to adjust themselves but rather in the existence of a closed political market and an electoral institutionality that generated stability and facilitated the dominance of old parties, AD and COPEI. The Venezuelan case provides clues for the study of other party systems where traditional indicators show high levels of institutionalization, such as Chile, Costa Rica and Uruguay.

KEY WORDS: party system, hyperinstitutionalization, Venezuela.

The mirage of instritutionalization' evolution of the party system in Venezuela

INTRODUCCIÓN

Un sistema partidista corresponde al encuadre de interacciones que caracterizan la competencia entre los partidos, lo que presume cierta continuidad de los actores respeto de las reglas del juego y la efectividad de los partidos en dar cuerpo a la competencia electoral a través de sus símbolos y programas (Mainwaring y Scully, 1995; Malamud, 2003; Mainwaring y Torcal, 2005). Un sistema de partidos puede entenderse como un > (Bardi y Mair, 2008), que da cuenta de la composición estructural de los partidos en un sistema político (Nohlen, 1995: 38). Su importancia estriba en el hecho de que refleja el juego político de una sociedad, ya que en torno al sistema partidista convergen las principales fuerzas políticas y todo aquello relevante desde el punto de vista político (Alcántara, 2004; Nohlen, 1995).

El trabajo de Mainwaring y Scully (1995) situó la institucionalización de los sistemas partidistas en el centro de la agenda de investigación y sus criterios fueron adoptados en un sinnúmero de trabajos comparados y estudios de caso (1). Los autores definieron un sistema de partidos institucionalizado (2) como aquel donde los partidos se afianzan y se dan a conocer, y los actores; > (p. 4). Un sistema de partidos institucionalizado cumple con los siguientes criterios o condiciones:

  1. Regularidad y estabilidad de las pautas de competencia entre los partidos.

  2. Los partidos más importantes tienen raíces fuertes en la sociedad.

  3. Los actores relevantes del sistema político reconocen la legitimidad de los procesos electorales y los partidos como único medio para acceder al poder

  4. Los partidos no están supeditados a los intereses de liderazgos personalistas o caudillos, poseen una firme implantación territorial y cuentan con estatutos y procedimientos respetados (Mainwaring y Scully, 1995: 4-5).

La institucionalización de un sistema partidista reflejaría, entre otras cosas, el funcionamiento global del sistema político, la legitimidad de los gobiernos y la calidad de la representación (Coppedge, 1998; Del Campo y Ramos, 1999). Los países que cuentan con sistemas de partidos institucionalizados ven facilitada la gobernabilidad, ya que procesan mejor el conflicto político, los vínculos entre el gobierno y la legislatura son más fuertes, las políticas son más coherentes y los acuerdos perduran en el tiempo (Levitsky y Cameron, 2003; Mainwaring y Torcal, 2005; Stein et al., 2006; Stein y Tommasi, 2006; Mainwaring y Scully, 2008).

En general, en los sistemas partídistas institucionalizados, los partidos estructuran el proceso político. En cambio, en aquellos sistemas menos institucionalizados, los partidos no dan forma al proceso político, los niveles de incertidumbre e improvisación son más altos, la política se vuelve más errática, la legitimidad y la gobernabilidad se ven negativamente afectadas, no se desarrollan controles y equilibrios institucionales y predominan prácticas patrimoniales (Mainwaring y Scully, 1995:18).

En este trabajo se examina la evolución del sistema de partidos venezolano entre 1958 y 1998. El artículo se organiza de la siguiente forma. En una primera parte se describen los orígenes y las características generales del sistema de partidos surgido en la primera mitad del siglo XX, dando cuenta la estructura bipartidista reflejada en la composición del congreso y la rotación continua en el ejecutivo de los dos partidos predominantes en este período. En la segunda sección se analizan los factores que incidieron en el colapso del sistema de partidos venezolano, revisando la evolución de la volatilidad electoral, el número efectivo de partidos (NEP), los incentivos y efectos asociados al sistema electoral, el abstencionismo y datos sobre las actitudes políticas de los venezolanos. Posteriormente, se exponen algunas explicaciones alternativas relativas al colapso del sistema de partidos venezolano. De lo anterior se concluye que la baja capacidad adaptativa de los partidos fue erosionando la representatividad y legitimidad del sistema, mientras que, por otro lado, el bajo rendimiento gubernamental aceleró el descrédito de los mismos partidos y el sistema en su conjunto.

Como se discute en el trabajo, la perspectiva de la institucionalización del sistema de partidos resulta parcialmente útil para reconstruir analíticamente el sistema partidista en términos de su estabilidad y fragmentación. No obstante, el concepto y los criterios que se emplean en su medición son insuficientes para capturar cierto tipo de transformación a nivel sistémico: la hiperinstitucionalización. El estudio de la institucionalización condujo a un espejismo analítico, derivado de la fuerza individual de un reducido número de partidos y de la penetración, por parte de esos partidos, de los espacios organizativos de la sociedad civil y las instancias de representación corporativa. Este espejismo también se explica al dejar fuera del análisis la institucionalidad electoral, que en este caso parece haber generado niveles de estabilidad y fortaleza artificiales.

El estudio del proceso y las condiciones que delimitaron el colapso del sistema partidista venezolano proporciona varias lecciones para el estudio comparado de otros sistemas partidistas definidos convencionalmente como altamente institucionalizados, entre los que se cuentan Costa Rica, Uruguay y Chile. ¿Qué síntomas prefiguran la descomposición y el colapso de un sistema de partidos estable e institucionalizado? ¿Qué elementos caracterizan a un sistema de partidos hiperinstitucionalizado? ¿Qué variables deben incluirse en el estudio de sistemas de partidos fuertes e institucionalizados?

  1. ORÍGENES Y FISONOMÍA DEL SISTEMA PARTIDISTA VENEZOLANO

    Frente a sus pares europeos, en América Latina los sistemas de partidos latinoamericanos han sido marcadamente >, en tanto poseen bajos niveles de estructuración y se han visto aquejados por una crónica inestabilidad y fuertes dosis de personalismo (Dix, 1989). En el caso venezolano, el caudillismo fue una característica fundamental del proceso político hasta mediados del siglo XX. Mientras tanto, los partidos fueron irrelevantes --y casi inexistentes-- hasta la década de 1940 (Alexander, 1965; Martz, 1992). Por ello, el rol de los partidos está ligado indisolublemente a la instauración de la democracia, la que luego de algunos tropiezos iniciales se estableció definitivamente en 1958 (3). La prosperidad democrática de casi medio siglo estuvo correlacionada positivamente con las condiciones económicas del país (Mainwaring, 1999), donde el petróleo jugó un rol único y fundamental en la formación y mantención del sistema político y el ordenamiento de los partidos (Karl, 1987; Levine y Crisp, 1999).

    Luego de una etapa de emergencia de los partidos, (1946-1948), caracterizada por mayores grados de intransigencia y conflictividad, a fines de la década de 1950 la actitud de los actores sufrió una notable transformación que permitió la instauración de una democracia partidista dotada de altos niveles de consenso y cooperación (Martz, 1992; Mc Coy y Smith, 1995; Molina y Pérez, 1998a) (4), y que se cristalizó en el Pacto de Punto Fijo (1958), promovido por los líderes de Acción Democrática (AD), del Comité de Organización Político Electoral Independiente (COPEI) y de la Unión Republicana Democrática (URD) (5). Este macro-acuerdo representó un punto de inflexión en la configuración de la institucionalidad democrática y el sistema de partidos, estableciendo las pautas y...

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