La Escuela de la Autonomia, America Latina y la teoria de las relaciones internacionales.

Autor:Briceno Ruiz, Jose
 
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The School of Autonomy, Latin America and the Theory of International Relations

America Latina y, en general, el Sur Global1, no aparece como productor de conocimiento en la literatura de la disciplina de las relaciones internacionales, sino como un receptor de las teorias y de los debates del norte desarrollado, en particular de Estados Unidos. Sin embargo, America Latina--desde su posicion periferica en la economia y la politica mundial--si ha generado una produccion propia, no siempre bien recibida o en gran medida desconocida en los paises del centro. Las contribuciones de Raul Prebisch y la Comision Economica para America Latina (Cepal) constituyen un indiscutible aporte desde el sur a los estudios de economia politica internacional. La explicacion del desarrollo de los paises perifericos realizado por la Escuela de la Dependencia tambien es un aporte latinoamericano, aunque muchas de sus premisas sean discutibles. Estos dos enfoques son bastante conocidos en el mundo desarrollado y, generalmente, son objeto de cuestionamientos. Pero existe ademas un tercer aporte latinoamericano: la Escuela de la Autonomia, asociada a la obra de Juan Carlos Puig en la Argentina y Helio Jaguaribe en Brasil.

Con el fin de la Guerra Fria, la crisis del tercermundismo y la hegemonia del neoliberalismo, los tres aportes arriba mencionados fueron severamente cuestionados y considerados poco relevantes para explicar las realidades de un sistema internacional distinto al existente en el momento en que ellos fueron formulados. Las propuestas de Puig y Jaguaribe, cuya proyeccion global fue mucho menor que el cepalismo y el dependentismo, tambien fueron cuestionadas.

En Argentina, el enfoque de realismo periferico de Carlos Escude (1992; 1995) rechazo de forma expresa la utilidad de la categoria autonomia. Mario Rapoport critico el concepto de autonomia heterodoxa por considerarlo rigido y esquematico, aunque lo define como un concepto "sugerente" para abrir un espacio de pensamiento y accion desde la periferia (Rapoport, 1990, 565). En Brasil, aunque la idea de autonomia se mantuvo, asumio modalidades algo distintas a las propuestas por Jaguaribe (vease Fonseca Jr. 1998; Lampreia, 1998; Vigevani y Cepaluni, 2007). En general, el rechazo al autonomismo se basaba en su supuesta perdida de valor explicativo, por haberse concebido para el mundo del conflicto este-oeste y de la polaridad norte-sur que, en el primer caso, habia dejado de existir despues de la caida del Muro de Berlin y la desintegracion de la Union Sovietica y, en el segundo caso, era cuestionado por la emergencia de los paises de reciente industrializacion (PARI) en Asia del Este.

Ademas, el autonomismo es un enfoque relativamente desconocido, pues "no viajo", en el sentido que su difusion mas alla de America de Sur fue limitada. Sus aportes mayores estan en Argentina y Brasil, aunque se hayan publicado trabajos de Jaguaribe tambien en Chile y en el caso especifico de Puig, parte de su produccion intelectual haya sido desarrollada en su exilio en Venezuela, cuando fue profesor en la Universidad Simon Bolivar en Caracas. Esto se puede explicar porque en Mexico, America Central y el Caribe, areas de influencia directa de Estados Unidos y que sufrieron intervenciones, anexiones o perdida de territorio a expensas de Washington, se preocuparon mas por el tema de la soberania (Russel y Tokatlian, 2002, 168) o por temas como la no-intervencion, que origina la doctrina Estrada.

Miryam Colacrai (2006, 1) considera que a la lejania de Estados Unidos se le debe agregar la autopercepcion existente en ciertos momentos historicos en Argentina y Brasil, de poseer capacidades relativas para enfrentar la hegemonia estadounidense. Sea cual fuese la razon, lo cierto es que el autonomismo no "viajo mas alla" de America del Sur. Esto diferencia a la teoria de la autonomia del estructuralismo cepalista y la dependencia, que fueron enfoques que incluyo representantes de buena parte de America Latina y el Caribe, y que ademas tuvo una visibilidad global al ser discutida y evaluada en centros academicos del Estados Unidos, Europa, Africa y Asia.

Sin embargo, desde fines de la decada de 1990, se ha observado un resurgimiento del debate en torno a la nocion de autonomia. Propuestas sobre "autonomia relacional", "autonomia por la integracion", "autonomia por la diversificacion" han surgido en Argentina y Brasil, como intentos de renovar o actualizar la nocion de autonomia a la nueva realidad internacional. Algunos especialistas (Simonoff, 2014) consideran que estas adaptaciones del autonomismo se alejaron de las propuestas puigianas y jaguaribeanas, pero lo significativo es que implicaron el retorno de la nocion de autonomia como una categoria valida para explicar las relaciones internacionales desde America Latina. El objetivo de este articulo es realizar una contribucion en la revision del autonomismo latinoamericano. Sin embargo, esta revision parte de algunas premisas.

En primer lugar, el analisis del autonomismo se realiza en el contexto del debate actual sobre las contribuciones a la teoria de las re laciones internacionales de los paises que se ubican fuera del nucleo central en el cual se ha desarrollado la disciplina (primariamente Estados Unidos, seguido de Gran Bretana y Europa Occidental). En otras palabras, se senala que la division norte-sur esta vigente en la disciplina. En este contexto, en el trabajo se destaca la originalidad teorica de las propuestas latinoamericanas sobre autonomia, es decir, se parte de la premisa que tanto Puig como Jaguaribe intentaron construir una contribucion teorica propia en cuanto a la organizacion del sistema internacional y su funcionamiento. La originalidad del pensamiento autonomista la convierte motu proprio en una contribucion del sur a los debates teoricos de la disciplina. Como senala Arlene Tickner, el concepto de autonomia "ofrece una optica distinta para pensar sobre politica exterior y politica internacional que aquellas disponibles en las corrientes principales de las relaciones internacionales" (Tickner, 2014, 75). Este es un aspecto significativo que debe ser evaluado en el marco del debate actual sobre la existencia de contribuciones de la periferia a la teoria de la relaciones internacionales.

En segundo lugar, como senala Mohamed Ayoob, las teorias de las relaciones internacionales, sin importar lo refinadas o complejas que puedan ser, desarrollan sus premisas de sus contextos histori cos y geograficos. "Casi todos los paradigmas de las relaciones internacionales son, en el analisis final, los productos de las percepciones de los teoricos de lo que ellos ven a su alrededor. Estas percepciones son, a su vez, moldeadas por las experiencias de los teoricos, y las teorias, por lo tanto, se vuelven prisioneras del tiempo y el espacio (Ayoob, 1998, 32). Esto es un argumento valido cuando se analiza el autonomismo. Su construccion teorica no puede estar separada del contexto historico, politico e intelectual de America Latina, en la cual surgieron y, por ello, es indisputable que el realismo politico, el pensamiento de la Cepal, la Escuela de la Dependencia o incluso los iniciales aportes de la Escuela de la Interdependencia influyeron en Puig y Jaguaribe. A esta pluralidad de fuentes se suma la historia de vida personal de sus dos mayores figuras: Puig, uno de los fundadores de los estudios internacionales en Argentina, pero al mismo tiempo un hombre de la politica, vinculado al peronismo, canciller--aunque por pocos meses--del gobierno de Hector Campora (1973) y exiliado en Venezuela durante la dictadura que se inicia en Argentina en 1976, y Helio Jaguaribe, un intelectual del nacionalismo brasileno, que desde el Instituto Superior de Estudos Brasileiros (ISEB) fomento la construccion de un pensamiento propio, fuertemente desarrollista, y que desde joven fue una de las figuras que planteo una mayor relacion de Brasil con sus vecinos de America Latina.

Esta diversidad de fuentes del autonomismo plantea una discusion sobre si esta puede ser considerada como una forma de hibridacion teorica. Estas ideas de hibridacion se fundamentan en las contribuciones de autores como Homi K. Bhabha o Nestor Garcia Canclini, que la desarrollaron en el marco de los estudios poscoloniales y los estudios culturales. Autoras como la turca Pinar Bilgin (2008), la sudafricana Karen Smith (2012) y la estadounidense residente en Colombia, Arlene Tickner (2014) han analizado esta idea de hibridacion en la construccion teorica de las relaciones internacionales en el sur global. En particular, Tickner ha realizado contribuciones interesantes en la que se describe al autonomismo como una forma de hibridacion.

En tercer lugar, se evalua no solo la originalidad de las propuestas autonomistas, sino tambien la vigencia de sus categorias explicativas. El tema es relevante pues Puig y Jaguaribe desarrollaron sus ideas en el contexto de la Guerra Fria y una de las criticas mayores al autonomismo es que su poder explicativo es limitado para entender el mundo globalizado posterior al fin del conflicto Este-Oeste. Desde el fin del comunismo existiria "un nuevo contexto para la accion", que hace que la nocion tradicional de autonomia sea anacronica (Russell y Tokatlian, 2002, 175). En este articulo se problematiza este asunto, senalando que algunas categorias autonomistas estan vigentes independientemente de su contexto temporal. En consecuencia, aunque hayan surgido en la Guerra Fria, aun tienen valor explicativo, pues describen estructuras internacionales que no solo existen en la actualidad, sino que existian antes de la misma Guerra Fria.

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