Época de la Dinastía de los Severos

Autor:Rosalía Rodríguez López
Páginas:195-247
RESUMEN

1. El modelo ostiense. 2. Referencias literarias. 3. El huerto en el tratado de agronomía de Gargilio Marcial. 4. El huerto en su vertiente jurídica.

 
ÍNDICE
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El proceso de decadencia de la villa -que comienza a percibirse desde el s. II dc.- es un fenómeno de larga duración, basado en la modificación de las relaciones entre Italia y las provincias; provincias occidentales y meridionales del Imperio que llegan a emanciparse, adquiriendo sistemas de producción especializada y estandarizada de manufacturas456. El mercado ha adquirido dimensiones más amplias, aumentando la oferta y perdiendo la villa su primacía económica. En la progresiva disgregación del modo de producción esclavista parece jugar un gran papel el latifundio, cuya extensión, a partir del mismo periodo, ha alterado progresivamente el paisaje de los horti suburbanos y ha causado gradualmente el reagrupamiento de más unidades productivas en manos de un único propietario457. Mientras, continúan las distribuciones de trigo, y ocasionalmente las de cerdo y vino458. Por ello, en un intento de remediar la crisis, agrónomos como Plinio abogaran ya por un modelo de explotación media, dirigida directamente por el agricultor que posee quizá algunos esclavos y que no tiene medios financieros. Y por lo que respecta al huerto urbano, escasamente se conserva en la gran metropoli dadaPage 196 la proliferación de angostas insulas. No obstante, el modelo de casa itálica en su forma base de huerto o pequeño patio ajardinado permanece testimonialmente en todas las épocas, aunque evidentemente experimenta redecoraciones y pequeñas alteraciones459.

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También hay que resaltar que razones políticas desencadenarán un aumento del precio de las tierras en Italia, en detrimento de las provinciales460. En la esfera social, se empieza a observar una lenta y progresiva depreciación del campo y del trabajo de los agricultores, pese a las medidas -fundamentalmente legislativas- que se ponen en marcha para frenar la inercia461. Pero ya durante el s. III dc. sí se visualizaráPage 197 claramente el progresivo despoblamiento del campo, con la disgregación del modelo productivo-habitacional de la villa, que también afecta a los fundos suburbanos, aunque de forma desigual según las zonas geográficas462. De este modo, el campesino libre es reducido a su condición de rústico463, lo que merma su proyección social y vacía de contenido la esfera de sus officia. A este respecto, igualmente se empieza a apreciar el diverso tratamiento que experimenta la figura del agricultor464, y que repercute en la imagen del hortelano.

1. El modelo ostiense

Este apartado, al igual que ha sucedido con algún otro aspecto ya abordado, está presidido fundamentalmente por la obra de un determina-Page 198do investigador; en este caso me refiero a la monografía que Meiggs dedica a la ciudad romana de Ostia. La vivienda romana de época imperial, tal y como se refleja en los escritos de Marcial, Juvenal y en los textos de los juristas clásicos conservados en los Digesta de Justiniano, tiene poco en común con la casa pompeyana; sin embargo esta última se muestra en la actualidad como el prototipo de casa romana. Evidentemente Ostia no es otra Pompeya. Son dos ciudades radicalmente diferentes en historia y en carácter. Ostia, primeramente por sus salinas, y, ya desde la República, como puerto natural de la ciudad de Roma, va adquiriendo una importancia que crece con el paso del tiempo. A nivel edilicio, las excavaciones arqueológicas demuestran que Ostia, en época republicana y a principios del Imperio, se muestra en cierto modo similar a Pompeya, conservada tal como estaba en el 79 dc. cuando se produce la erupción del Vesubio: casas de planta baja, con peristilo, y/o huerto.

Ostia, a diferencia de Roma, Pompeya o Herculano, representa un modelo de ciudad. Su planeamiento busca terminar con la congestión ciudadana y la amenaza de incendios y derrumbes de edificios. También se observa, después del s. I dc., la ausencia de mansiones privadas, lo que parece sugerir que los comerciantes ricos y los magnates mercantiles prefieren residir en Roma o en las villas costeras diseminadas a lo largo del litoral latino, dejando la gestión de sus negocios confiada a libertos. Incluso los apartamentos de clase alta son modestos465. Sin embargo, el paisaje urbano preservado en Ostia data a partir del s. II dc., y responde a la filosofía arquitectónica de la nova urbs impulsada por Nerón en la ciudad de Roma, tras el gran incendio del 64 dc.: Tanto Roma como Ostia tienen las mismas necesidades de expansión vertical. Ya Cicerón hizo uso de la palabra 'insula', como contraposición a 'domus', significando con ellas dos estilos de vida: La insula es un bloque ancho y normalmente alto, dividido en apartamentos separados, que pueden ser individualmente alquilados, y usualmente provistos de balcones y tabernas a nivel de la calle (de este modo cada una de las más grandes insulae en Ostia acomodan ciertamente más de cien inquilinos); por el contrario, la domus es una casa diseñada en su origen para una única familia466.

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Ahora bien, respecto al modelo de insula se aprecian algunas variantes en los estudios arqueológicos. Así, muchas de las manzanas de edificios en Ostia estan divididas en apartamentos claramente diferenciados, con algunos de los servicios comunes, como la cisterna, las letrinas o los jardines. En esta línea, las llamadas 'casas-jardín' disponen de dos grandes bloques de apartamentos entre los horti467:

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Clarke explica que la Casa de las Musas tiene una salida a estos horti. Ambos complejos edilicios se proyectan como construcciones de lujo, por lo que el destino de esta zona verde sería más de ocio que de consumo468. Actualmente a este tipo de 'verde' se le conoce como "jardines en condominio", y tiene un cierto desarrollo dada su configuración de valor oxigenante de la urbe469. Aunque el patio de 'la Casa de Diana' y el de 'la Casa de los Triclinia' son esenciales para dar luminosidad a los edificios en los que se hayan, en el primero su colocación es meramente utilitaria y en el segundo da un aire aristocrático al edificio. Éste tiene la apariencia de un peristilo, y dado el desaprovechamiento del espacio, vendría acompañada de altas rentas, como se puede observar en 'la Casa de Diana'470:

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Otra variante en el uso de patio interior viene dada en las siguientes tres insulae, conocidas como 'Casa de los Dipinti' donde el arquitecto dispone las edificaciones en forma de L y usa el resto del espacio como hortus.

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Aún en época flavia se construyen casas privadas con atrio. Incluso en el Bajo Imperio el área central suele estar pavimentada con mosaicos o dejada como huerto471.

Una última referencia a Ostia va ligada al huerto suburbano. La parte noroeste del plano de la ciudad (isla norte del río) y la parte sur es comparativamente tierra de buena agricultura, proberbial por su fertilidad, incluso en época postclásica. La tierra es la más apropiada para la producción de vegetales y hortalizas (los puerros ostienses son famosos) y una limitada cantidad de frutas; su destino es el mercado local y Roma, lo que representa probablemente la forma más lucrativa de la agricultura ostiense. No obstante, tal horticultura de mercado no promueve el crecimiento de grandes propiedades, preservandose el modelo de pequeñas posesiones, con trabajadores que en su mayoría viven en la ciudad y salen diariamente a sus tareas agrícolas472.

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2. Referencias literarias

En los textos aparecen nuevamente censurados los hábitos alimenticios ostentosos y sibaritas de algunos sectores de la población, y se sugiere un sustento alternativo, basado en productos hortofrutícolas, pese a que no sea barato para quienes tengan que adquirirlo en el mercado. En esta línea, Plinio le escribe una carta a un amigo: '¡Ay de tí!, prometes que vendrás a cenar y no vienes. He aquí la sentencia: pagarás los gastos hasta el último céntimo, y no son pequeños. Se había preparado para cada uno una lechuga, tres caracoles, dos huevos, unas gachas de trigo con vino mezclado con miel y con nieve, aceitunas, acelgas, calabazas, cebollas, y otros mil manjares no menos deliciosos. Pero tú has preferido ostras, tripas de cerda, erizos de mar y gaditanas. Serás castigado, pero no te digo cómo. Podrás comer en casa de muchos con mayor suntuosidad, en ninguna con más alegría, sencillez y relajación':

"Heus tu! Promittis ad cenam, nec venis? Dicitur ius: ad assem impendium reddes, nec id modicum. Paratae erant lactucae singulae, cochleae ternae, ova bina, halica cum mulso et nive -nam hanc quoque computabis, immo hanc in primis quae perit in ferculo-, olivae betacei cucurbitae bulbi, alia mille non minus lauta. Audisses comoedos vel lectorem vel lyristen vel - quae mea liberitas- omnes. Ad tu apud nescio quem ostrea vulvas echinos Gaditanas maluisti. Dabis poenas, non dico quas. Dure fecisti: invidisti, nescio an tibi, certe mihi, sed tamen et tibi. Quantum nos lusissemus risissemus studuissemus! Potes apparatius cenare apud multos, nusquam hilarius simplicius incautius. In summa experire, et nisi postea te aliis potius excusaveris, mihi semper excusa. Vale"473.

En otra carta, esta vez dirigida a Galo, Plinio da una descripción exhaustiva de su impresionante villa de Laurentium, situada a diecisiete millas de Roma. En ella se puede observar claramente la coexistencia del jardín -decorativo pero también fructífero- con el pequeño huerto que abastece de alimentos cotidianos: 'Ésta se asoma sobre un jardín y un paseo para las literas, que lo encuadra. EstePage 203 paseo está rodeado de matas de boj, y donde éstas faltan, de romero. Pegada a este paseo, por su borde interior, hay una alameda cubierta por una parra jóven y umbrosa, cuyo...

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