Energías renovables y movimientos sociales en América Latina.

Autor:Mendoza, Emma

Resumen

En el presente artículo se examinan, por una parte, el desarrollo intensivo en América Latina de tres industrias de energía renovable: la eólica (en Brasil y México), la hidroeléctrica (en Brasil) y la del cultivo de soya en gran escala (en Argentina y Brasil), y, por la otra -los movimientos sociales que surgen como respuesta a la expansión de estas industrias. Se propone la existencia de una relación causal entre el cambio del marco interpretativo (GOFFMAN, 1974) de estos movimientos sociales y el impacto de cada una de las industrias mencionadas en la sociedad y el medio ambiente, y se examina el papel del Estado en este proceso. A partir del análisis de estos tres casos se introduce el concepto de presión como factor determinante para la adopción y el cambio paulatino del marco interpretativo de un movimiento social, vistos aquí como indicadores de los cambios evolutivos que tienen lugar en la sociedad latinoamericana contemporánea.

PALABRAS clave: América Latina, energías renovables, movimientos sociales, relación Estado-sociedad.

Abstract

This article examines, on one hand, the intensive development of three renewable energy industries in Latin America: wind (in Brazil and Mexico), hydropower (in Brazil) and large scale soy growing (in Argentina and Brazil) and, on the other, social movements that emerge in response to the expansion of these industries. The text posits the existence of a causal relation between frame changes (GOFFMAN, 1974) of these social movements and the impact of each of these industries on the environment and society. On the basis of the analysis of the three cases, the concept of pressure is introduced, as a key factor that determines the adoption and change of frame of a social movement, seen here as indicators of the evolutional changes in contemporary Latin American society.

KEYWORDS: Latin America, renewable energy, social movements, statesociety interrelations.

Renewable energy sources and social movements in Latin America

INTRODUCCIÓN

Entendemos por > o > aquellas fuentes de energía que se obtienen de fuentes naturales capaces de renovarse y susceptibles de utilizarse indefinidamente cuando se administran de manera sustentable. Estas fuentes incluyen la energía solar, la eólica y la geotérmica, así como la energía proveniente de los desechos de la agricultura, de la leña, del estiércol, de los monocultivos y de distintos residuos orgánicos, utilizados ya sea directamente o en forma procesada. Entre las fuentes de energía renovables se distingue también entre las tradicionales, como la leña, el bagazo de caña, el estiércol, que se utilizan directamente como combustible para calentar agua o preparar alimentos y aquellas como la energía solar, eólica, geotérmica y la proveniente de la biomasa elaborada, cuyo aprovechamiento requiere un nivel tecnológico relativamente avanzado y que se conocen como energías renovables nuevas.

Entre las ventajas de las fuentes de energía renovables, en comparación con las fuentes energéticas tradicionales (1), cabe mencionar: 1) su enorme potencial -cerca de 6 veces el consumo mundial actual de energía (Nitsch y cols., 2004); 2) el hecho de que son de producción nacional, es decir, no se requiere importarlas; 3) se producen en forma descentralizada (la energía es consumida en el lugar en que se produce), lo que confiere al sistema estabilidad y seguridad contra fallos; 4) la limpieza del producto obtenido, ya que la explotación de los recursos primarios de estas fuentes no produce contaminación significativa; y 5) los nuevos empleos en la industria high tech.

Por otra parte, estas fuentes tienen algunos inconvenientes que han determinado su baja participación en el suministro total de energía. Estos inconvenientes son: 1) los elevados costos de la inversión inicial necesaria y el alto riesgo que implican las inversiones ya que, por una parte, la cantidad de energía que se generará no está asegurada por la naturaleza y, por la otra, de acuerdo con el esquema actual de explotación, las empresas deben asegurar con antelación el precio de venta de la energía; 2) la potencia de salida de estos sistemas en pequeña escala es variable, pues la cantidad de energía generada depende de las condiciones ambientales locales, que son variables y 3) cuando las fuentes se exploran de manera no sustentable (como es el caso de las grandes industrias contemporáneas) provocan enormes daños a la sociedad y al medio ambiente, generando costos externalizados que por lo general no son considerados en el precio final de la energía generada.

A pesar de sus desventajas, se considera que las energías renovables son uno de los pilares del desarrollo energético en el mundo. Ello obedece a que la energía limpia que se genera a partir de estas fuentes puede contribuir a mitigar los efectos antropogénicos del sistema actual, que se basa primordialmente en la obtención de energía a partir de la combustión de fuentes fósiles, que producen grandes cantidades de contaminantes.

Gracias a sus condiciones geográficas y climatológicas, América Latina es una de las regiones que poseen alto potencial de generación a partir de fuentes de energía renovables. No obstante, de todas ellas, las fuentes tradicionales -la leña, el bagazo de caña, etc.- son las que tienen mayor participación en el suministro total de energía primaria, lo que pone de manifiesto el atraso tecnológico en el aprovechamiento de las fuentes nuevas de energía renovables que, por lo demás, son las que crecen con mayor fuerza en la región.

Otra característica del aprovechamiento de las fuentes de energía alternativas en América Latina es que actualmente su incremento corresponde más que nada a la expansión de grandes compañías centralizadas, estatales o mayoritariamente particulares, contando estas últimas con el sólido respaldo por parte de los gobiernos nacionales. El apoyo gubernamental otorgado a este tipo de empresas es una de las estrategias que se aplica en todo el mundo para fomentar el mercado de las energías renovables y, según la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), persigue reducir el impacto de las actividades del hombre en el clima global.

La forma centralizada de explotar estas fuentes de energía renovables provoca la consiguiente disminución de los beneficios de su aprovechamiento descentralizado y la reducción de su impacto positivo en el desarrollo social en los planos local y nacional. Es más, este modelo de desarrollo incluso llega a afectar directamente a comunidades a través del desplazamiento forzado de habitantes del territorio en que se planea establecer el proyecto e indirectamente, mermando la posibilidad de satisfacer las necesidades básicas para la supervivencia y, en definitiva, obligando a los afectados a emigrar de sus lugares de residencia. Sin embargo, como consecuencia del modelo de desarrollo establecido, que involucra la inserción en gran escala de cambios en los mecanismos que proporcionan la sustentabilidad social y ambiental, en el último tiempo resultan afectadas la autosustentabilidad y las seguridades elementales de la población de países enteros (2).

Por lo tanto, resulta hasta cierto punto paradójico que el avance de las grandes industrias de energía renovable provoque la oposición de quienes serían beneficiados por estos proyectos. Esta oposición se manifiesta contra formas inadecuadas de explotación de estas energías renovables, que no reditúan beneficios a las localidades en que se instalan estas industrias e incluso las afectan de manera directa.

Las tres industrias de energía renovable cuyo avance en la región de América Latina ha provocado movimientos sociales en su contra y que serán objeto de atención en el presente artículo son la eólica, la hidroeléctrica y la de los monocultivos de gran extensión (en el caso de la soya). Las tres son las que mayor crecimiento han experimentado en la región en los últimos años. No obstante, la presión que ejerce cada una de ellas en la sociedad y el medio ambiente es diferente, lo que a nuestro juicio ha sido una de las condiciones clave del tipo de respuesta de los movimientos sociales y sus demandas. Consideramos además que, en nuestro caso, el aumento de la magnitud de las presiones que ejercen las industrias de energía renovable y el respaldo y la legitimación que aportan a este proceso las decisiones del gobierno, provocan un cambio cualitativo en las demandas de los movimientos sociales de oposición, en la percepción popular acerca de los orígenes y la legitimidad de dichas presiones (cambio del marco interpretativo), y en la expansión del enfoque de las demandas de los opositores. Las presiones mencionadas van desde la apropiación por el gobierno de las tierras de las pequeñas comunidades autóctonas que, siendo legal desde el punto de vista del concepto de la razón de Estado, provoca un cambio drástico en el modo de vida de las comunidades desplazadas, destruye valores como sitios sagrados y erradica actividades productivas sustentables orientadas al autoconsumo. Por otra parte, las presiones sobre la sociedad y el medio ambiente llegan incluso a subvertir las bases de la autosustentabilidad de países enteros, debilitando su seguridad alimentaria y emergieron como consecuencia de las reformas neoliberales que se promovieron en América Latina en la década de los años noventa. Como consecuencia de ello, varían las demandas de los movimientos sociales surgidos contra estas presiones de carácter nacional y, de una reclamación de justicia y una oposición a las industrias mencionadas pasan a un nivel superior en que empiezan a incluir elementos de rechazo al sistema en general, a la lógica neoliberal basada en el mercado que, a escala global, articula el desarrollo económico a expensas de la sociedad y el medio ambiente.

El presente artículo tiene como objetivo presentar de manera descriptiva las respuestas a las siguientes interrogantes: ¿Cuál es el impacto sobre la...

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