El conflicto como elemento discursivo entre la realidad histórica secular y la construcción mediática del tiempo presente

Autor:Juan Francisco Torregrosa Carmona
Cargo del Autor:Universidad Rey Juan Carlos - Madrid
Páginas:63-80
 
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EL CONFLICTO COMO ELEMENTO DISCURSIVO
ENTRE LA REALIDAD HISTÓRICA SECULAR
Y LA CONSTRUCCIÓN MEDIÁTICA
DEL TIEMPO PRESENTE
Juan Francisco Torregrosa Carmona
Universidad Rey Juan Carlos - Madrid
INTRODUCCIÓN. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SU DISCURSO
ANTE LA IDEA Y LA REALIDAD DEL CONFLICTO
El objetivo de este texto no es otro que destacar la centralidad del con-
flicto, en su más amplio sentido, como categoría recurrente en el discurso
mediático contemporáneo. Especialmente en el ámbito de la televisión. En
las primeras décadas del medio en España, para salir en ella debías tener un
“motivo”: saber doblar cucharillas, por ejemplo (fuese un fraude o no). Hoy
el valor es el hecho de aparecer en pantalla y saber crear un personaje apto
para el conflicto y el espectáculo. Eso desde el punto de vista del “contenido”
por así llamarlo, o de la función de entretenimiento (y teniendo siempre en
cuenta que los discursos –el informativo, el publicitario, el de ocio…– nunca
son del todo autónomos: se mezclan y contagian. A peor, casi siempre).
Desde el punto de vista de la industria y del papel de los consumidores,
como observa precisamente en uno de sus últimos trabajos el profesor José
María Álvarez Monzoncillo, la situación ha cambiado:1 “Uno de los ideales
de la revolución digital a comienzos de los años 90 se basaba en la “libera-
ción” de los medios de comunicación de masas, de manera que aparecía una
nueva fase sin intermediarios, con un alto grado de personalización e indi-
vidualismo. Creadores y consumidores estaban unidos. Era el colectivismo
frente al individualismo, aunque también el fin de la escasez para dar paso a
la abundancia y la diversidad. Pero también la conquista de la “aldea global”
con la irrupción de las redes sociales, la llegada de la soñada interactividad y
acariciar la idea utópica de la democratización de la producción. Las tecno-
1 Álvarez Monzoncillo, José María. La televisión etiquetada, Barcelona, Ariel/Fundación Telefó-
nica, 2001, pág. 5.
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logías lo hacen todo posible. Los medios de comunicación ya no serán solo
una extensión de los sentidos, sino que el ser humano podrá ser generador
de contenidos sin necesidad de ser profesional y trabajar en una unidad pro-
ductiva”.
En los próximos párrafos hablaré sobre el conflicto en la información, en
el día a día, y también en el espectáculo. Pero para eso, antes hay que partir
de la idea de que el sistema de poder ha cambiado. En el nuevo escenario de
poder, una vez que la sociedad postindustrial deviene en sociedad de la in-
formación, este elemento, la información, cobra un valor extraordinario, de
modo que lo mismo en el ámbito internacional que en el nacional, el con-
trol de la información, el control de la agenda mediática, es una de las gran-
des prioridades de todo ámbito, cultural, económico, pero especialmente
del político e institucional. Es evidente hoy la crisis de las democracias re-
presentativas de los países occidentales, por lo que hay que buscar nuevas
fórmulas de acceso, y en lo posible control, a la opinión pública por parte de
las instancias de poder de todo tipo. En ese contexto, estructuralmente, los
medios de comunicación conforman un poderoso agente en la fabricación
del consenso, en el mantenimiento del statu quo. Es la gran paradoja. Una de
ellas.
El estudio de la sociedad contemporánea demuestra, como ha destacado
Pereira2, que el factor tecnológico (y por consiguiente “mediático”, adjetivo
especialmente usado hoy y revelador de la nueva situación de la comunica-
ción profesional) es uno de los factores condicionantes del comportamien-
to de los diversos actores en el sistema internacional. Del mismo modo, los
procesos de relación entre actores y factores oscilan entre el conflicto y la
cooperación3.
Ha de valorarse la idea del conflicto como algo coyunturalmente nece-
sario e incluso positivo. Así se desprende de la observación de Fernando
Savater: “No hay que asustarse de los conflictos, es normal que existan en
las comunidades; sólo las colectividades que están sometidas a la tiranía
carecen de conflictos. Uno de los grandes teóricos de la política del siglo
XVIII, Montesquieu, decía que para saber si en una comunidad hay tiranía
o no la hay, no hacía falta más que acercar el oído: si se oye ruido y discor-
dias, quejas, entonces es que hay libertad; si no se oye nada, es que hay
una tiranía. Entonces es necesario aceptar que las comunidades humanas
libres son conflictivas y, en cuanto más libres, más conflictivas. No vamos a
creer que la libertad sirve para resolver los conflictos, sino para plantearlos
bien. La tranquilidad es un sueño dictatorial, autoritario. Los seres huma-
nos libres actúan cada uno por su cuenta, pueden conciliarse, pero exige
un determinado esfuerzo”4.
2 Pereira, Juan Carlos. Historia de las relaciones internacionales contemporáneas, Barcelona, Ariel
Historia, 2003, pág. 46.
3 Pereira, Juan Carlos. Historia de las relaciones internacionales contemporáneas...
4 Savater, Fernando. Ética, política, ciudadanía, Grijalbo, México, 1998, pág. 39.

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