Los actores privados de carácter económico y su incidencia en la formación y aplicación del DIP: especial referencia a las empresas transnacionales

Autor:Jordi Bonet Pérez
Cargo del Autor:Catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de Barcelona
Páginas:135-176

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I Introducción

Entre las diversas consecuencias que suelen destacarse de los cambios sociales propiciados por el actual proceso de mundialización, sobre todo si se atiende a la dimensión socio-económica implícita en un fenómeno poliédrico y complejo como éste, se encuentran, de una parte, la potenciación de la autonomía de acción nacional y transnacional de los actores privados de carácter económico, y, de otra parte, el incremento de su capacidad de influenciar sobre las autoridades públicas que, en el marco de una gradual integración económica mundial, han de reglamentar y controlar sus actividades. Favorecidos por el paradigma ideológico dominante, que fortalece su posición relativa frente a otros operadores sociales, han reforzado la virtualidad persuasiva de sus argumentos en aquellos procesos decisorios mediante los cuales se determinan tanto las políticas económicas y sociales estatales como las normas jurídicas que serán luego de aplicación y en los que, no hay que olvidarlo, se procura hacer una composición –no necesariamente basada en el equilibrio– de los intereses en juego.

Las cuestiones políticas y jurídicas que suscitan las transformaciones sociales apuntadas tienden a presentar asimismo una dimensión internacional: en el seno de una sociedad internacional, de por sí descentralizada en loPage 136 político, compleja y escasamente dotada de vínculos de solidaridad e institucionales que la cohesionen, la presencia de los actores privados de carácter económico es perceptible a partir del aumento de las operaciones económicas transnacionales y de su participación en foros e instituciones internacionales donde sus intereses son objeto de debate –incluidas las Organizaciones Internacionales–. Surge inevitablemente entonces el interrogante de hasta dónde puede llegar, también en el ámbito político y jurídico internacional, su potencial influencia sobre los procesos de toma de decisiones en el seno de las estructuras intergubernamentales de referencia e, inclusive, si son parte o no relevante de las mismas.

Situados en el ámbito jurídico internacional, el objeto de análisis se enmarca en la necesidad de dirimir, de un lado, si los actores privados de carácter económico tienen presencia en los procesos de formación y de aplicación del Derecho Internacional Público, y, de otro lado, si su participación les otorga un peso significativo, incluso decisivo, en la creación y aplicación de las normas jurídicas internacionales.

Las premisas formuladas y el objeto definido perfilan igualmente la necesidad de proyectar la importancia sobre este conjunto de cuestiones de una tipología de actor privado de carácter económico de especial relevancia en el seno de la sociedad internacional: la empresa transnacional. La estrategia corporativa de las empresas transnacionales, su disposición a propiciar desde su lugar de privilegio el avance de una percepción global de la producción de bienes y servicios –que fomenta la segmentación territorial de los procesos productivos a los efectos de minimizar costes– así como la influencia que ejercen sobre el rumbo de la economía mundial, son factores que las convierten no sólo en las principales beneficiarias del actual proceso de mundialización, tal y como éste ha sido planteado, sino en un poder socio-económico perceptible e influyente en la evolución de la sociedad internacional de principios del siglo XXI. Lo que aconseja, sin duda, no olvidar su presencia al desarrollar los parámetros de análisis propuestos.

II Los actores privados de carácter económico: concepto y clasificación

No parece sencillo, en apariencia, delimitar qué debe entenderse por actor privado de carácter económico. Lo cierto es que, genéricamente, y por exclusiónPage 137 de los trabajadores asalariados por cuenta ajena así como de aquellos trabajadores por cuenta propia cuya actividad económica encubre o sustituye formalmente a la relación de trabajo dependiente1, éstos tienen como objetivo constituir un proyecto empresarial autónomo –caracterizado por el ánimo de lucro– dirigido a la planificación, organización y ejecución de la producción de bienes y servicios, sean destinados directamente al mercado o bien a constituir bienes o servicios intermedios precisos para la producción de un bien o servicio –producto final–.

Las actividades de los actores privados de carácter económico, ciertamente, pueden presentar una dimensión transfronteriza por cuanto es factible que el bien o servicio sea objeto de una transacción internacional: atraviesan «una «frontera», no (sólo) en sentido político, sino en sentido económico, a la que históricamente han Estado vinculadas algunas trabas o dificultades, que originaban una asimetría entre productos según su origen nacional»2. A este nivel, en consecuencia, puede situarse una primera tipología de actores privados de carácter económico, consistente en aquellos proyectos empresariales que de manera esporádica o continuada realizan transacciones internacionales, bien sea para comercializar sus bienes o servicios fuera de las fronteras del propio Estado –situándose entonces como parte del sector exportador estatal, sea de productos finales o intermedios–,Page 138 o bien para adquirir en el exterior tanto insumos para la producción propia de bienes o servicios como de productos para realizar de manera directa su comercialización y venta en el territorio del Estado en que se centralizan sus operaciones económicas.

No obstante, si se atiende a esta perspectiva transfronteriza de la actividad económica, la taxonomía de los actores privados de carácter económico no es completa si se circunscribe a los parámetros de referencia arriba indicados: hay otras entidades, las Empresas transnacionales, que presentan una particularidades muy relevantes en cuanto al perfil y alcance de sus actividades económicas, así como respecto a su potencial margen de acción como actores internacionales.

En términos generales, una empresa transnacional (ETN) presenta estas características3:

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i) Es una empresa mercantil, con ánimo de lucro, que constituye una estructura organizativa societaria presente en una pluralidad de Estados en torno a una sociedad matriz; de tal manera que las ETN son operadores económicos privados cuya constitución y extinción, así como sus actividades, se encuentran sometidas a una pluralidad de jurisdicciones estatales.

ii) Efectúa esas actividades empresariales bajo una unidad de gestión centralizada en la sociedad matriz, desde la cual se dirigen las actividades transnacionales y se ordena el conjunto de la actividad empresarial. No obstante, siendo las ETN uno de los motores que han impulsado el actual proceso de mundialización –así como uno de los principales beneficiarios de los cambios experimentados en la división internacional del trabajo–, ellas mismas han experimentado un proceso evolutivo en cuanto a su funcionamiento empresarial: se ha pasado de la tradicional ETN sustentada en una estructura muy jerarquizada a una «organización por medio de unidades o divisiones empresariales altamente flexibles, modulares y, sobre todo, articuladas en perspectiva reticular»4. Ello supone, primero, el paso de una estructuración vertical de la organización y gestión empresariales a una estructuración horizontal, es decir, de una visión piramidal a la creación de una red organizativa en torno a un centro decisorio, el cual ofrece a las múltiples divisiones o segmentos existentes autonomía organizativa dentro de criterios y estrategias definidos; y, segundo, la utilización para la articulación de las relaciones internas en el seno de la ETN no sólo de fórmulas asociativas basadas en la participación accionarial de la sociedad matriz en las sociedades filiales, sino también de otras fórmulas sustentadas en la asociación de unidades productivas sobre la base de formas jurídicas contractuales –la formación de joint-ventures, las franquicias o la subcontratación, entre otras– u otras formas jurídicas asociativas –por ejemplo, las fusiones empresariales–.

iii) La expansión internacional de sus actividades empresariales, destinada a obtener el máximo beneficio posible, se apoya en una estrategia pensada en términos, más que mundiales, trasnacionales; esta dimensión transnacional no sólo es perceptible en lo que respecta a sus intercambios de bienes y servicios con otros operadores económicos –sean otras sociedades mercantiles, personas físicas o incluso administraciones públicas–, sino en la interrelación interna e intercambios de sus diversos componentes funcionales,Page 140 de modo que las operaciones realizadas entre los diversos segmentos que la constituyen tienden a poseer ese elemento transfronterizo.

La influencia de su estrategia transnacional se debe enmarcar en los progresivos cambios que vienen operándose en el ámbito de la división internacional del trabajo, con los subsiguientes efectos e interacciones que generan respecto a los diversos y siempre heterogéneos sistemas económicos estatales. La progresiva transnacionalización de la producción de bienes y servicios es uno de los más relevantes: se incrementa la descentralización productiva como consecuencia del «desplazamiento de unas plantas productivas desde ubicaciones más o menos tradicionales a otras que, (…), ofrecen algunas ventajas significativas de costes»5; en particular, hacia Estados que, tradicionalmente, se habían...

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