Dios y Europa *.

AutorZarzalejos, Jos
CargoExclusi

La palabra "Dios" no es, como afirmó en este periódico el filósofo alemán Meter Sloterdijk, "una resonancia entre los hombres y lo desconocido". La resonancia es la prolongación de un sonido que se va degradando y llega a desaparecer por completo. Dios no es una evocación esotérica como pretenden muchos intelectuales que, al no poder negar su arraigo en los hombres y la fuerza motriz de lo divino en la historia de la humanidad, evitan esta realidad mediante definiciones extravagantes en las que se rebaja la creencia trascendente a una idolatría puramente antropológica. Debe reconocerse, sin embargo, que esta intensa y constante labor intelectual --que parte de un racionalismo a ultranza y del más estricto historicismo moral-- ha creado un estado de opinión en el que resulta explicable la beligerancia laicista y la remisión a las esquinas más lúgubres del pasado la identidad cristiana de la mayoría de las sociedades europeas.

La clase dirigente de la UE --con excepciones notables, pero minoritarias como se ha demostrado en la Cumbre de Bruselas-- se ha negado en rotundo a incorporar al prólogo del Tratado Constitucional Europeo una mención al cristianismo. Los argumentos para eludir este pronunciamiento son confusos y de clara inferioridad.

La mención expresa a la raíz cristiana en el prólogo de la Constitución europea no implicaba ninguna coersión y, mucho menos, exclusión. Hubiese sido un acto afirmativo, no excluyente e integrador de valores que de la confesionalidad han pasado con naturalidad al acervo común frente a la cultura islámica. Y lo que es peor, tratan de ocultar así uno de los factores culturales, morales e históricos que más identifican la trayectoria de Europa. No podrían entenderse los propios movimientos internos de carácter unitario en el Continente sin la centralidad del cristianismo.

Juan Pablo II, ahora que su protagonismo ha sido de nuevo recordado a propósito del fallecimiento del presidente Ronald Reagan, con su persona, pero sobre todo con su mensaje confesional y lleno de valores liberadores, ha jugado un papel europeísta --es el...

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