Los desafios de la seguridad energetica mundial.

AutorSimons, Paul E.
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Conferencia dictada el 3 de junio de 2008 con motivo de la inauguración del XIX Programa de Magíster en Estudios Internacionales del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile

Es un placer compartir con ustedes algunas reflexiones sobre los temas de la energía y el medio ambiente.

Para comenzar, debo señalar que llevo solamente unos seis meses en este país y que realmente estoy muy contento de estar aquí. He tenido una recepción muy cálida por parte de todos los chilenos a lo largo del país. He tratado de viajar y conocer el país desde el Valle del Elqui hasta Punta Arenas, pasando por Concepción, y me han maravillado su belleza y la calidez de la gente de Chile, así como la calidad de su gastronomía y, obviamente, de sus vinos.

Entrando en materia, diré que los temas que nos congregan son muy interesantes para mí porque antes de venir a Chile tuve el privilegio de servir por cuatro años como subsecretario para asuntos de energía del Departamento de Estado. Además, fui presidente de la Comisión de Política a Largo Plazo de la Agencia Internacional de Energía, en París.

Ahora, con los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y la creciente preocupación por los efectos de las emisiones de dióxido de carbono en el medio ambiente, ambos temas se han vuelto clave para todos nosotros.

Aunque Chile y los Estados Unidos tienen diferentes niveles de demanda de energía y diferentes recursos naturales energéticos, compartimos un importante objetivo: alcanzar la seguridad energética de manera económica y ambientalmente sustentable.

Una definición tradicional de > los políticos de Estados Unidos la definen de manera algo diferente. En efecto, para ellos se trata de evitar a cualquier costo dos situaciones: los apagones y las colas para comprar gasolina para los autos. Cualquiera de ellas significa una pérdida política muy grande.

Sin embargo, creo que hoy el mundo requiere una perspectiva más amplia. La seguridad energética a largo plazo nos empuja a considerar un mayor conjunto de medidas: es preciso reducir la dependencia de cualquier fuente única de energía importada; aumentar el número y tipo de proveedores; explotar fuentes locales, incluyendo fuentes de energía renovables, tanto tradicionales como no tradicionales; y requiere que reduzcamos la demanda mediante medidas centradas en la eficiencia y en la conservación.

Entonces, el desafío clave es cómo lograr un futuro energético sostenible para el siglo 21, ajustándonos a las necesidades para el crecimiento económico futuro, mientras cuidamos el medio ambiente y las emisiones de gases de invernadero. A mi juicio, este es el desafío más urgente de nuestra generación y él marcará el futuro que heredarán nuestros hijos y nietos.

Hace diez años, los estudios de la Agencia Internacional de Energía se centraban principalmente en medir los millones de barriles de petróleo; hoy miden giga-toneladas de carbono. Así han cambiado y se han interconectado los mundos de la energía y el medio ambiente. De acuerdo con este organismo, si no cambiamos nuestro actual modelo de utilización de la energía, las emisiones mundiales de CO2...

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