Los Derechos Humanos

Autor:Hugo Llanos Mansilla
Cargo del Autor:Miembro de la Corte Permanente de Arbitraje Internacional de La Haya
Páginas:31-429
RESUMEN

1. La Carta de las Naciones Unidas - 2. La Declaración Universal de Derechos Humanos - 3. La Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales - 4. La Convención Americana sobre Derechos Humanos - 5. Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos - 5.1. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos - 5.2. La Corte Interamericana de Derechos Humanos - a) Caso Palamara Iribarne vs. Chile - b) Caso Almonacid vs. Chile - 6. La reparación en materia de derechos humanos y derecho humanitario - 7. Protocolo adicional a la convención americana sobre derechos humanos en materia de... (ver resumen completo)

 
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CA P Í T U L O I I
LOS DERECHOS HUMANOS
Los derechos humanos, habitualmente, se definen como aquellos
inherentes a la persona, irrevocables e inalienables, lo que implica que
no pueden transmitirse, enajenarse o renunciar a ellos. Por definición,
este concepto es universal e igualitario, e incompatible con los sistemas
basados en la superioridad de una casta, raza, pueblo, grupo o clase
social determinado.35
1. LA CARTA DE LA S NACIONES UNIDAS
Con la suscripción de la Carta de las Naciones Unidas, en 1945,
se inicia la protección universal de los derechos de la persona hu-
mana, que busca obtener de los Estados la obligación jurídica de
respetarlos.36
En el Preámbulo de la Carta se reafirma: “la fe en los derechos fun-
damentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana,
en la igualdad de derechos de hombres y mujeres”.
35 http://es.wikipedia.org/wiki/derechos_humanos.
36 La brutal violación de los derechos de la persona humana cometida durante la
Segunda Guerra Mundial movió a los redactores de la Carta de las Naciones Unidas a
tener presente que la protección de dichos derechos es esencial para el mantenimiento
de la paz y seguridad internacionales.
La primera Declaración de los Derechos del Hombre se efectuó en los Estados Unidos
con la Declaración de Virginia, de 1776. Luego, la Declaración de la Independencia de
los Estados Unidos y su proclamación de derechos inserta en las diez primeras enmien-
das de la Constitución y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,
efectuada por la Asamblea Nacional francesa, en 1789, constituyeron importantes hitos
en la protección de los derechos fundamentales del hombre. Lo mismo cabe decir de
la Carta Magna, en 1215, de la Protección de Derechos, de 1628, y de la Declaración de
Derechos y la Ley de Establecimiento, de 1689, en Gran Bretaña.
TEORÍ A Y PRÁCTICA DE L DERECHO INT ERNACIONA L PÚBLICO
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En los Propósitos, la Carta establece en su art. 1º: “3. Realizar la
cooperación internacional en la solución de los problemas interna-
cionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en
el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las
libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos
de raza, sexo, idioma o religión”.
Por su parte, el art. 13, al referirse a la Asamblea General, dice:
“1. La Asamblea General promoverá estudios y hará recomendaciones
para los fines siguientes:
b) fomentar la cooperación internacional en materias de carácter
económico, social, cultural, educativo y sanitario y ayudar a hacer efec-
tivos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin
hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión”.
El Capítulo IX de la Carta, que se refiere a la Cooperación Interna-
cional Económica y Social, consigna en el art. 55 lo siguiente: “Con el
propósito de crear las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias
para las relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones, basadas en
el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de libre deter-
minación de los pueblos, la Organización promoverá:
c) el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo,
idioma o religión, y a la efectividad de tales derechos y libertades”.
Y el art. 56 agrega: “Todos los miembros se comprometen a tomar
medidas conjunta o separadamente, en cooperación con la Organización
para la realización de los propósitos consignados en el art. 55”.
El Capítulo X, que trata del Consejo Económico y Social, al re-
ferirse a las funciones de éste, dispone en el art. 62 lo siguiente: “2.
El Consejo Económico y Social podrá hacer recomendaciones con
el objeto de promover el respeto a los derechos humanos y a las li-
bertades fundamentales de todos, y la efectividad de tales derechos
y libertades”.
Por su parte, el art. 68 señala: “El Consejo Económico y Social esta-
blecerá comisiones de orden económico y social y para la promoción
de los derechos humanos, así como las demás comisiones necesarias
para el desempeño de sus funciones”.
La última disposición de la Carta que se refiere a los derechos hu-
manos es el art. 76, que establece los objetivos básicos del régimen de
administración fiduciaria. Entre éstos, determina: “e) promover el respeto
a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin
hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión”.
Pese a todas estas disposiciones legales citadas, la Carta de las Na-
ciones Unidas no define los derechos humanos, ni establece tampoco
los dispositivos legales tendientes a asegurar su protección.
LOS DEREC HOS HUMANO S
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Obligatoriedad de las disposiciones de la Carta
Muchos disputaron el carácter obligatorio de las disposiciones que so-
bre los derechos humanos contiene la Carta de las Naciones Unidas.
Para ello partían de la base de que los órganos principales de Na-
ciones Unidas que tienen a su cargo la responsabilidad de llevar a la
práctica dichos textos legales, esto es, el Consejo Económico y Social y
la Asamblea General, sólo tienen la facultad de realizar estudios y for-
mular meras recomendaciones, careciendo de todo poder para obligar
a los Estados a su cumplimiento.
Por otra parte, agregaban, los Estados miembros no han aceptado
una obligación definitiva de cumplir con los derechos humanos, desde el
momento en que la Carta no establece los derechos que deben protegerse.
Incluso, decían, cuando se estaba redactando la Carta se propuso incor-
porar a ella una Declaración Internacional de Derechos, que detallaría
el significado de sus disposiciones sobre el particular, lo que se desestimó
en definitiva, arguyéndose falta de tiempo para realizar, durante la Con-
ferencia de San Francisco, un acucioso estudio sobre el particular.
Señala Charles De Visscher,
37
al respecto, “que la Carta no define en
lugar alguno los derechos del hombre; al dejarlos indeterminados en su
objeto y alcance, no podía pretender imponer a los Estados miembros
la obligación de concederlos o garantizarlos a sus respectivos súbditos
a través de su legislación interna”.38
Akehurst,39 por su lado, si bien señala que la utilización por parte
del art. 56 de la expresión “se comprometen” (pledge en el texto inglés)
indica la existencia de una obligación jurídica, esta obligación, dice, no
se refiere, probablemente, a su observancia ahora, pues los derechos no
se encuentran aún definidos y ni siquiera son enumerados, sino a laborar
para su realización en el futuro. Afirma que la vaguedad del lenguaje
utilizado va dirigida a conceder una amplia discreción a los Estados
sobre el ritmo y medio de llevar a la práctica sus obligaciones.
Oppenheim,40 asumiendo una actitud opuesta, dice lo siguiente:
“Si bien la Carta no contiene un precepto prescribiendo la obligación
37 Teorías y realidades en Derecho Internacional Público, Barcelona, 1962, p. 137.
38
“El deber que el art. 56 impone a los Estados miembros se reduce a la obligación
de ‘tomar medidas, conjunta o separadamente, en cooperación con la Organización’.
Véanse MANLEY O. HUDSON, American Journal of International Law, 1945, p. 105; HANS
K
ELSEN
, The Law of the United Nations, p. 29; L
AWRENCE
P
REUSSS
, Article 2, p. 7, of the
Charter of the United Nations, Recueil A.D.I., 1949, vol. 74, pp. 636 y ss. Tal interpretación,
que es la generalmente admitida, se halla confirmada por el alcance puramente moral
atribuido a la Declaración de Derechos Humanos (194S) por los autores de este docu-
mento complementario de la Carta…”
39 Introducción al Derecho Internacional Público, Madrid, 1972, p. 123.
40 Ob. cit., p. 314.

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