Declaraciones de la Cumbre de Budapest "Hacia un auténtica asociación en una nueva era"

Tipo de documento:Declaración
Categoría:Multilateral
Tema:Derechos y deberes de los estados

DECLARACION DE LA CUMBRE DE BUDAPEST. Hacia una Auténtica Asociación en una Nueva Era

  1. Nosotros, los Jefes de Estado o de Gobierno de los Estados participantes en la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa, nos hemos reunido en Budapest, para evaluar juntos el pasado reciente, examinar el presente y mirar al futuro. Así lo hacemos al aproximarse el 50º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y el 20º aniversario de la firma del Acta Final de Helsinki, a la vez que conmemoramos el Quinto Aniversario de la caída del Muro de Berlín.

  2. Creemos en la función esencial de la CSCE para edificar una comunidad CSCE segura y estable, total y libre. Reafirmamos los principios del Acta Final de Helsinki y documentos subsiguientes de la CSCE. Ellos responden a los valores compartidos que guiarán nuestras políticas, individual y colectivamente, en todas las organizaciones e instituciones a que pertenecemos.

  3. La CSCE es la estructura de seguridad que abarca a Estados desde Vancouver hasta Vladivostok. Estamos decididos a dar un nuevo impulso político a la CSCE, permitiéndole así desempeñar un papel esencial para hacer frente a los retos del siglo XXI. Para reflejar este empeño, la CSCE será conocida de ahora en adelante con el nombre de Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

  4. La CSCE ha desempeñado un papel importante en la superación de las barreras y en la gestión del cambio en toda la región. Desde que nos reunimos por última vez, ha habido alentadoras evoluciones. La mayoría de los vestigios de la guerra fría han desaparecido. Se han celebrado elecciones libres y las raíces de la democracia se han extendido y arraigado más profundamente. No obstante, aún es arduo el camino hacia una democracia estable, una economía de mercado eficaz y la justicia social.

  5. La extensión de las libertades ha ido acompañada de nuevos conflictos y la reanudación de otros viejos. Todavía hay guerras en la región de la CSCE con propósitos hegemónicos y de expansión territorial. Los derechos humanos y las libertades fundamentales siguen siendo burlados, persiste la intolerancia y se practica la discriminación contra minorías. Las plagas del nacionalismo agresivo, racismo, chovinismo, xenofobia, antisemitismo y tensión étnica todavía están muy extendidas. Junto con la inestabilidad social y económica, constituyen las principales causas de crisis, pérdidas de vidas humanas y miseria. Reflejan el fracaso en la aplicación de los principios y compromisos de la CSCE.

    Esta situación requiere nuestra acción decidida. Tenemos que trabajar conjuntamente para garantizar el pleno respeto de esos principios y compromisos así como una solidaridad y cooperación efectiva para mitigar los sufrimientos.

  6. Reconocemos que en la región de la CSCE las sociedades están cada vez más amenazadas por el terrorismo. Reiteramos nuestra condena sin reservas de todos los actos y prácticas de terrorismo, que no pueden justificarse bajo ninguna circunstancia. Reconfirmamos nuestra determinación de combatir el terrorismo y nuestro compromiso de ampliar la cooperación para eliminar esta amenaza contra la seguridad, la democracia y los derechos humanos.

  7. La CSCE será un foro en el que se discutan las preocupaciones de los Estados participantes, en el que se escuche y se busque remedio a sus intereses en materia de seguridad. Seguiremos ampliando su función en tanto que instrumento para la integración de esos Estados en la solución de los problemas de seguridad. Mediante la CSCE, edificaremos una auténtica asociación de seguridad entre todos los Estados participantes, sean o no miembros de otras organizaciones de seguridad. Al hacerlo, nos guiaremos por el amplio concepto de seguridad de la CSCE y su indivisibilidad, así como por nuestro compromiso de no perseguir intereses nacionales de seguridad a expensas de otros. Los valores democráticos de la CSCE son fundamentales para nuestra meta común de establecer una comunidad de naciones sin divisiones, tanto antiguas como nuevas, en la que la igualdad soberana y la independencia de todos los Estados sean plenamente respetadas, no haya esferas de influencia y se protejan vigorosamente los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los individuos, sin consideración de raza, color, sexo, idioma, religión y origen social o pertenencia a minoría.

  8. La CSCE será nuestro primordial instrumento de alerta temprana, prevención d conflictos y gestión de crisis en la región. Hemos convenido en que, en circunstancias excepcionales, los Estados participantes podrán decidir conjuntamente que una controversia se remita, en nombre de la CSCE al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Hemos decidido también proseguir de manera más sistemática y práctica la cooperación entre la CSCE y las organizaciones e instituciones europeas y otras organizaciones e instituciones regionales y transatlánticas que comparten sus valores y objetivos.

  9. La CSCE ha creado nuevos instrumentos para ocuparse de los nuevos retos. A este respecto, acogemos con satisfacción la entrada en vigor de la Convención sobre Conciliación y Arbitraje en la CSCE. Ampliaremos la función y las capacidades de la CSCE en materia de alerta temprana, prevención de conflictos y gestión de crisis, utilizando, inter alia, las operaciones de mantenimiento de la paz y las misiones de la CSCE. Facilitaremos un apoyo político efectivo y recursos adecuados a los esfuerzos de la CSCE. Hemos convenido en reforzar los órganos de consulta política y de adopción de decisiones de la CSCE y su acción ejecutiva mediante el Presidente en ejercicio, apoyado por la Troika, así como por otros procedimientos e instituciones de la CSCE, en particular el Secretario General y la Secretaría, el Alto Comisionado para las Minorías Nacionales y la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos. También hemos decidido aumentar nuestros contactos y diálogo con la Asamblea Parlamentaria de la CSCE.

  10. Prosiguiendo la función normativa de la CSCE, hemos establecido un "Código de Conducta sobre los Aspectos Político-militares de la Seguridad" que, inter alia, establece principios que guían la función de las fuerzas armadas en las sociedades democráticas.

  11. Acogemos con agrado la adopción por el Foro de Cooperación en materia de Seguridad de la CSCE de medidas sustanciales, entre ellas, un nuevo Documento de Viena 1994 ampliado. En la Decisión V del Documento de Budapest figura un compendio de dichas medidas. Para dar un nuevo impulso al control de armamentos, el desarme y el fomento de la confianza y la seguridad, que se añaden a anteriores acuerdos y decisiones, le hemos pedido que prosiga su labor de conformidad con su mandato y elabore un marco que sirva de base para un programa que establezca nuevas medidas de control de armamentos, incluyendo en particular la promoción de la confianza y la seguridad. También le hemos encargado que se ocupe de problemas específicos de seguridad regional, haciendo especial hincapié en la estabilidad a más largo plazo en la Europa sudoriental.

  12. Teniendo en cuenta las nuevas amenazas que supone la proliferación de armas de destrucción masiva, hemos acordado principios básicos para guiar nuestras políticas nacionales en apoyo de los objetivos comunes de no proliferación. Nos comprometemos vivamente a la plena aplicación y a la extensión indefinida e incondicional del Tratado sobre No Proliferación de Armas Nucleares. Acogemos con agrado las recientes declaraciones de los cuatro Estados que poseen armas nucleares en la región de la CSCE relativas a los ensayos nucleares como conformes con la negociación de un tratado general de prohibición de ensayos nucleares. Instamos a todos los signatarios de la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenamiento o Empleo de Armas Químicas y su Destrucción a que finalicen el proceso de ratificación en el plazo más breve posible. Asimismo subrayamos la importancia de una rápida entrada en vigor y aplicación del Tratado de Cielos Abiertos.

  13. Habida cuenta de los rápidos y continuos cambios, consideramos importante empezar a examinar un modelo de seguridad común y global para nuestra región para el siglo XXI, basado en los principios y compromisos de la CSCE. Este examen tendrá en cuenta la contribución de la CSCE a la seguridad, la estabilidad y la cooperación. El Presidente en ejercicio presentará un informe sobre la marcha de los trabajos en la próxima Reunión del Consejo Ministerial que se celebrará en Budapest en 1995. Los resultados del examen sobre dicho modelo de seguridad se presentarán en nuestra próxima Reunión en la Cumbre en Lisboa, en 1996.

  14. Confirmamos la importancia de la dimensión humana en todas las actividades generales de la CSCE. El respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, a la democracia y al estado de derecho es un elemento esencial de la seguridad y la cooperación en la región de la CSCE. Debe seguir siendo un objetivo primordial de la actividad de la CSCE. Exámenes periódicos del cumplimiento de nuestros compromisos, si bien son fundamentales para toda la CSCE, cobran para la Dimensión Humana una importancia decisiva. Seguirá aumentándose la capacidad de la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos para ayudar a los Estados participantes, especialmente a los que se encuentran en fase de transición. Subrayamos la importancia de los contactos humanos para superar el legado de viejas divisiones.

  15. Reconocemos que la economía de mercado y el desarrollo económico sostenible son esenciales para el concepto general de seguridad de la CSCE. Estimulamos el fortalecimiento de la cooperación para apoyar los procesos de transición, la cooperación regional y la responsabilidad ecológica. Nos felicitamos por el papel desempeñado por las organizaciones e instituciones internacionales pertinentes, como la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas, la...

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