El creciente papel de China en los mercados de América del Norte.

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CargoTratado de Libre" Comercio de Am

Para los países integrantes del Tratado de Libre" Comercio de América del Norte (TLCAN), la emergencia de China ha implicado un cambio en la forma en que se conduce la economía de la región y en la forma en que se relacionan entre sí. La presencia de China en Norteamérica es" hoy una realidad ineludible y su fortaleza en el interior de dicho espacio geográfico crece a pasos agigantados, y hasta ahora, el país asiático es el que ha cosechado los mayores beneficios de esta situación. China ha sido así una especie de miembro no formal del área del TLCAN y lo más importante es que ello no le ha significado ningún costo, como a México o Canadá. China es actualmente el segundo socio comercial más importante tanto de Estados Unidos, como de México y Canadá. Así, las relaciones en el interior de la región se han modificado y las condiciones económicas y prioridades también. ¿Qué efecto ha tenido el crecimiento de la participación de. China en la zona del TLCAN? ¿Cómo han reaccionado Estados Unidos, Canadá y México ante esta nueva fuerza? Especialmente en el caso mexicano, puede decirse: que ha habido un error en la interpretación y análisis de la participación y competitividad de China en Norteamérica; que China está enfrentando una gran fricción comercial con los Estados Unidos; que México requiere nuevas estrategias para poder competir con los productos chinos. México confronta a las industrias chinas principalmente dentro del mercado estadounidense, pero la amenaza real para el país es la merma de su poder manufacturero y el escaso crecimiento económico de su mercado nacional Hoy como nunca antes, México y China enfrentan posibilidades de confrontación y cooperación. Sin embargo, ambos países se necesitan y a partir de este hecho es posible que se inicie una etapa más constructiva en el futuro.

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La fortaleza del crecimiento de China tomó por sorpresa al mundo. Sin embargo, lejos de ser una cuestión de suerte y de resultados inmediatos, solo se requiere voltear a ver la historia de ese país para comprender que siempre ha jugado un rol de gran importancia en términos económicos y políticos. Justamente, el despliegue del poderío chino que observamos hoy es el resultado de una planeación concreta y disciplinada iniciada a finales de la década de los años 1970 no exenta de problemas y desafíos.

Para los países integrantes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la emergencia de China ha significado un cambio en la forma en que se conduce la economía de la región y en que dichos países se relacionan entre sí. La presencia de China en Norteamérica es hoy una realidad ineludible y su fortaleza al interior de dicho espacio geográfico crece a pasos agigantados, con la consecuencia de que, hasta ahora, los mayores beneficios de esta situación han sido precisamente para el país asiático. China ha sido así una especie de miembro no oficial del área del TLCAN y, lo más importante, su membresía no ha tenido ningún costo como para México o Canadá. China es hoy el segundo socio comercial más importante tanto de Estados Unidos, como de México y Canadá. Así, las relaciones en el interior de la región se han modificado y las condiciones económicas y prioridades también. ¿Qué efecto ha tenido el crecimiento de la participación de China en la zona del TLCAN? ¿Cómo han respondido Estados Unidos, Canadá y México a esta nueva fuerza?

México, en particular, se ha visto doblemente afectado por la presencia china, debido a la continua rivalidad entre los productos mexicanos y chinos, tanto en el mercado nacional como en el estadounidense. Las cifras indican que comparado con China, México ha venido perdiendo competitividad en el territorio estadounidense, lo que se confirma si observamos que ya desde 2003 China reemplazó a México como segundo socio comercial de los Estados Unidos. Este factor es fundamental si se tiene presente que, para México, su principal socio comercial sigue siendo Estados Unidos --el receptor más importante de sus exportaciones (85%).

Así, la disminución de la participación de México en el mercado estadounidense, la merma de la inversión extranjera directa, y la salida de capitales y empresas del país son todos eventos relacionados con el fenómeno chino, originados en tierra mexicana. Las pruebas del éxito chino son fáciles de observar: en 2004, el déficit comercial de México con China fue de 12 mil millones de dólares y en el 2005 se elevó a 15 mil millones. Este desequilibrio debería ser indicador suficiente para promover una revisión de la política aplicada a China. Al respecto, cabe preguntarse si en ese país hay algún aliciente para modificar las condiciones y términos de su relación con México. Ahora bien, para poder comprender las implicaciones de esta relación, es preciso tener presente la situación en que se encuentran Canadá y Estados Unidos respecto de China.

Las características de la China de hoy pueden enumerarse de la siguiente manera: es el país con mayor población en el mundo y el principal exportador de tecnología informática, el segundo en poder de compra, el tercero en inversión militar, el cuarto en superficie, la quinta potencia exportadora y desde 2005, la sexta economía del mundo, ya que el crecimiento del PIB fue de 9.8% y llegó a $1.85 billones de dólares (1). Precisamente, el PIB ha venido creciendo a un ritmo promedio de 9% anual desde que se iniciaron las reformas económicas más importantes en 1978 (ver el cuadro 1 para su contraste con los países del TLCAN). En este escenario, el gigante asiático se ha propuesto doblar su PIB del año 2000 en 2010, proyección que, de acuerdo a Wen Jiabao -primer ministro chino-, es >. Su afirmación resulta viable si se tiene en cuenta que para lograrlo requiere crecer a razón de 7.5%, al año, es decir, 2 puntos porcentuales menos que en 2005. Además, China ha demostrado que es capaz de alcanzar estos objetivos: entre 1980 y 1997, cuadruplicó su PIB y su capacidad de ahorro aumentó en 280% entre 1978 y 1999. Por lo tanto, si logra su objetivo, en 2010 China habrá logrado incrementar su PIB per cápita de $1,600 dólares a $1,700 dólares.

En 2005, el fisco chino recaudó cerca de 3 billones de yuanes y su comercio bilateral rebasó los 1.38 billones de dólares. Además, China es el segundo país receptor de inversión extranjera en el mundo (tan solo detrás de los Estados Unidos), que en 2004 superó los 70 mil millones de dólares, y lejos de ser un país identificable únicamente por su mano de obra barata, presenta hoy innovación tecnológica, industrial y empresarial.

En cambio, desde su ingreso al TLCAN, México ha venido experimentando procesos irregulares en...

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