Conclusiones

AutorManuela Mesa Peinado
Páginas354-355
354 IV. SEGURIDAD CIUDADANA, VIOLENCIA Y CRIMEN ORGANIZADO
CONCLUSIONES
Manuela me s a Pe i n a d o *
La magnitud y la gravedad del problema plantean la necesidad de definir una
nueva estrategia para promover la seguridad ciudadana a escala tanto nacional
como regional. Esto exige identificar los factores locales, regionales y transna-
cionales que contribuyen a la violencia, y analizar las relaciones causales entre
estos factores y sus dinámicas. Pero es necesario, ante todo, un cambio de enfo-
que: es difícil que pueda tener éxito una política de seguridad pública de alcance
esencialmente nacional ante una violencia cuyos vínculos y ramificaciones se ex-
tienden más allá de los confines de la propia región, sea esta Centroamérica o la
propia América Latina.
La debilidad del Estado es uno de esos factores: no cuenta con los recursos
y los instrumentos necesarios —en ocasiones, tampoco se cuenta con la nece-
saria voluntad política— para abordar de forma eficaz la violencia. Por ello, el
fortalecimiento del Estado es una tarea ineludible. Sin embargo, dado el carácter
transnacional de la violencia y el hecho de que, en muchos aspectos, es parte
del propio proceso de globalización, es difícil que incluso el Estado más eficaz y
mejor equipado pueda afrontar ese problema por sí solo. En esta, como en otras
dimensiones de la globalización, el problema esencial es lo que la Comisión para
la Gobernanza Global denominó la «brecha de jurisdicción»: el sistema interna-
cional está cada vez más globalizado y regionalizado, pero aún responde a un mo-
delo «westfaliano» basado en Estados soberanos, en el que la autoridad política
está fragmentada en unidades estatales y no hay instituciones que aseguren una
cooperación eficaz en torno a metas comunes o la provisión de bienes públicos
globales. Las organizaciones internacionales actuales, de naturaleza subsidiaria
respecto a los Estados que las integran, no tienen las competencias ni los recursos
para colmar esa «brecha». A esta se le suma una preocupante «brecha de incen-
tivos»: en ese mundo de Estados soberanos, tampoco hay normas imperativas
para afrontar los costos de las metas comunes; existen marcadas asimetrías en
la distribución de esos costos y de los beneficios de la cooperación, y no siempre
hay voluntad política, por lo que lo habitual son los comportamientos escapistas
o de free rider que desalientan la acción colectiva e impiden la provisión de bienes
* Directora de CEIPAZ.
LIBRO AMERICA LA.indb 354 13/11/13 10:54:30

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