Concepto y definición de 'mejores prácticas

Autor:Sergio Cámara Arroyo
Páginas:13-27

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Las denominadas "buenas/mejores prácticas" aparecen, desde la óptica del Derecho, como un término de significación indeterminada. Su conceptualiza-

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ción apenas ha sido abordada desde esta parcela de la realidad, siendo los campos más prolíficos en el estudio de su significado el pedagógico-educativo, el empresarial-económico, y el político-administrativo. Como noción general, las mejores prácticas pertenecen fundamentalmente a una construcción del modelo sociológico funcionalista2. Su origen y desarrollo se encuentra en la política empresarial3(donde se acuñó la expresión good practices o best practices4), debido fundamentalmente al auge del sistema capitalista5, y se han utilizado expresamente en este sentido "como calificativo de cualquier actividad que ofrece resultados buenos en el contexto en el que se utiliza, por lo que la búsqueda de resultados siempre eficaces y eficientes en el ámbito referido es lo que determinó que se acuñara este término"6.

Tal concepción inicial se ha transferido, desde su génesis primigenia en el campo de la empresa, a múltiples realidades: Nuevas Tecnologías de la Información (TICs), Educación, Administración Pública, Justicia penal, Gobierno, etc. El concepto de buenas/mejores prácticas ha demostrado un amplio dinamismo, siendo un "término de amplio uso, que aparece en distintos lugares y disciplinas y con acepciones diversas"7. Más específicamente, desde mediados de los años noventa del siglo anterior, se ha ido extendiendo al sector de los ser-

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vicios y políticas públicas sociales8. Durante este periodo de tiempo, gran parte de las organizaciones dentro del ámbito público, han evolucionado desde un modelo administrativo tradicional, a otro basado en la excelencia en la gestión, y de éste, hacia un sistema basado en la calidad de los servicios públicos. Tal evolución, ha permitido la incorporación en el sector público de técnicas y métodos para la mejora continua, tales como el modelo de la "calidad total", la rein-geniería de procesos o aprendizaje de las "mejores prácticas"9.

En nuestro objeto de estudio, no podremos valorar la eficiencia de los servicios prestados por el Ombudsman10desde una óptica mercantilista, donde cobra especial importancia el binomio costes-beneficios. Por tanto, a la hora de manejar el concepto de mejores prácticas en las Defensorías nos moveremos, principalmente, en el ámbito metodológico de las mejores prácticas en política social y administración pública.

No obstante, la esencia y finalidad de investigación de las mejores prácticas no sufre profundos cambios dependiendo de si se trata de una institución pública o privada: la búsqueda de la eficacia de la institución. Lo que variará serán los baremos de medición de tal eficacia y, en cualquier caso, los destinatarios o "usuarios" a los que está encaminada la obtención de mejores resultados. En el caso de las entidades privadas, a los empresarios y clientes; en el caso de las entidades públicas, como las Defensorías de Pueblo, a los ciudadanos titulares de derechos fundamentales.

Teniendo lo anteriormente expuesto presente, es preceptivo elaborar un marco teórico de las mejores prácticas, pues, como ha expuesto con claridad

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ESCUDERO MUÑOZ, "no es posible determinar una buena práctica sin alguna teoría que sustente esa decisión"11. En primer lugar será necesario, por consiguiente, ahondar en la propia definición del concepto, para, posteriormente, extraer unos elementos o características comunes.

En cuanto al significado del concepto de mejores prácticas, la traducción de la expresión anglosajona se ha realizado habitualmente de forma burda, siendo poco adecuada en muchos contextos. De hecho, según el Departamento de "ESPAÑOL AL DÍA" de la REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA (RAE) las equivalencias buenas/mejores prácticas son calcos demasiado literales de la expresión inglesa best practices, por lo que sería recomendable el empleo de otros sintagmas alternativos, dependiendo del contexto, como mejores soluciones, mejores métodos, procedimientos más adecuados, prácticas recomendables o expresiones similares12.

La utilización del término ha recibido fuertes críticas en muchos sectores, hasta el punto de que, en muchas ocasiones, se ha rechazado de pleno su uso. Así, en el análisis del concepto realizado por KAPLAN, HERAS y BURIN, se recogían algunas alternativas a tal terminología, indicando que "todas las buenas prácticas se han dado por la conjunción de circunstancias históricas, económicas, sociales, institucionales (actores clave) que no se repiten por lo general". En este sentido, se proponen algunas alternativas como el concepto de "experiencias alternativas" en el que "convergen contexto, actores y oportunidad particulares que potencian el encuentro y generan algo nuevo. Siempre observaremos este encuentro a partir de los "campos" que se articulan y sus lógicas particulares"13. En efecto, es imposible desvincular la idea de mejores prácticas del determinado contexto que desea ser estudiado, así como de su realidad temporal y, sobre todo, política. En este aspecto, uno de los elementos de la definición de mejores prácticas será la de su actualidad contextual, es decir, solo podremos considerar las mejores prácticas en un concreto momento temporal y en un determinado sector. Tal y como expone GONZÁLEZ RAMÍREZ, "el contexto en el que se desarrolla esa buena práctica se define por el conjunto de factores que limitan o dirigen la actividad de los distintos actores que comparten ese contexto. De ahí que sea difícil valorar una buena práctica sin definir el contexto en el que esta se produce (...) para su definición, es necesario tener en cuenta todo el ciclo de vida de esa práctica en ese contexto específico"14. Se trata de un concepto que, como adjetivo de una determinada práctica, es finito y revisable, pues está anclado a un determinado contexto. Lo que hoy es una mejor práctica, mañana puede que no lo sea porque otra la reemplace. Sin embargo,

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no parece que la alternativa propuesta sea de mayor utilidad, pues toda mejor práctica será, como veremos, una experiencia significativa a la que se le añadirá un valor extra. Además de ello, no toda experiencia podrá ser considerada como "práctica" relevante para nuestra terminología.

La noción de mejores prácticas no es sólo lo que aparenta el lenguaje ordinario15. Los dos términos de la expresión -práctica y buena/mejor- son complejos y abstractos16. Este motivo ha impulsado en los últimos años el replanteamiento del significado del término, e incluso una nueva dimensión de su significado. Como ya advertían CERVERÁ BRAVO y HERNÁNDEZ AJA, "el uso de uno u otro término es controvertido. Este debiera traducirse por Mejores. Ahora bien, la catalogación aplicada incluye Prácticas Premiadas (Award), Mejores (Best) y Buenas (Good). El hecho de que las prácticas catalogadas como Buenas también tengan valor, y de que las siglas BP en inglés tengan su correspondencia con Buenas Prácticas en español hace que subsista una cierta ambigüedad en la denominación, que unas veces emplea el termino Buenas, y en otras el término Mejores"17.

Desde un punto de vista semántico, por ejemplo, el concepto de "buenas prácticas" difiere sensiblemente de la expresión "mejores prácticas", más utilizada en la última década. Aunque ambas redacciones son aparentemente intercambiables, se encuentran poco definidas y, en la mayor parte de las ocasiones, existe un falso acuerdo y convicción sobre su significado18. Tal y como exponen DE

PABLOS PONS y GONZÁLEZ RAMÍREZ, "la adopción del calificativo "buena" a una práctica (...) dota a la actividad realizada de un valor añadido sin que en la mayoría de las ocasiones esté definido el concepto ni los criterios a partir de los cuales se han seleccionado los casos presentados; la utilización del término por tanto tiene desde la perspectiva una función meramente de "maquillaje" y se utiliza para legitimar las políticas previamente definidas"19.

Sobre esta cuestión, CABRÉ CASTELLVÍ se ha pronunciado sobre el elemento valorativo que supone el uso del adjetivo "buenas" en la expresión objeto de nuestro estudio. Así, según la autora citada, "en primer lugar, y tomando la primera acepción de la expresión, el término "buenas prácticas" es moral, ético. El adjetivo "buena" representa un juicio de moralidad. El adjetivo "bueno-a" presupone que hay prácticas que no lo son y ello puede ser por varios motivos. Desde esta perspectiva se interpreta como una manera de hacer honesta, recta,

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acorde con principios morales propios del Derecho natural. Desde esta acepción las prácticas se consideran "buenas" en su aspecto intrínseco. Como puede suponerse es imposible, con excepción de casos muy extremos, objetivar lo que entendemos por "bueno" negando que nuestro juicio depende de variables culturales e ideológicas.

En segundo lugar, el término "buenas prácticas" nos remite a la recta aplicación de reglas o instrucciones predeterminadas como adecuadas en un determinado campo y para una determinada actividad. Desde esta acepción, las prácticas se consideran "buenas" por su aplicación recta y sistemática. De hecho, serán "buenas" aquellas prácticas que siguiendo las reglas establecidas permiten alcanzar los objetivos que inicialmente se ha previsto alcanzar"20.

La palabra "buena", derivada del latín bonus, ofrece entre sus acepciones como adjetivo el significado de "útil y a propósito de algo"21. No obstante, la palabra "buenas" plantea atributos universales, por lo que será necesario contextualizar22. Por otra parte, el concepto "mejores" es definido como un adjetivo comparativo de algo bueno, es decir, superior a una cosa o preferible y más conveniente23. Por lo tanto, mientras que la utilización de "buena práctica" indicaría una cualidad -un valor- de adecuación y utilidad en sí misma, el significado de la expresión "mejor práctica" implicaría una comparativa o relación...

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