Compartir experiencia Una nueva iniciativa mundial contra el trabajo infantil: del Sur al Sur

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RESUMEN

En la campaña mundial contra el trabajo infantil, el éxito de Brasil destaca debido a su singular capacidad para identificar a los niños que trabajan, apartarlos de la explotación e integrarlos en la educación. Ahora, una nueva iniciativa "Sur-Sur", que comprende la colaboración entre Brasil y la OIT, facilitará compartir esta experiencia de transformar las políticas y los compromisos en acciones concretas entre los países en desarrollo.

 
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GINEBRA - En la campaña mundial contra el trabajo infantil, de éxito creciente, se han sacado nuevas líneas de acción "del Sur al Sur".

Brasil, uno de los países con el programa más eficaz de lucha contra esta forma de explotación, ha elaborado una nueva carta "Sur-Sur", en colaboración con la OIT, que posibilitará compartir experiencias con otros países con objetivos similares.

"En el siglo XXI, la diplomacia no ha de servir únicamente a los intereses, sino también a la solidaridad activa, de un modo en que su acción se extienda a los pueblos de otros países con actuaciones concretas y continuas", señaló Celso Amorim, Ministro de Asuntos Exteriores de Brasil. Añadió, que un nuevo acuerdo firmado con la OIT resultará esencial para garantizar la sostenibilidad de los proyectos de cooperación técnica sobre la eliminación del trabajo infantil.

El pasado mes de diciembre, Brasil y la OIT lanzaron una nueva iniciativa de ámbito mundial con el fin de promover los proyectos y las actividades de cooperación técnica del Sur-Sur, que contribuyan eficazmente a prevenir y eliminar el trabajo infantil, particularmente en sus peores formas. El "Memorándum de Entendimiento (MdE) entre la Organización Internacional del Trabajo y el Gobierno de la República Federativa del Brasil para el establecimiento de la iniciativa de cooperación Sur-Sur de lucha contra el trabajo infantil" sitúa a Brasil y la OIT a la vanguardia de este forma de cooperación, en opinión del Sr. Amorim.

Brasil ha promovido la cooperación Sur-Sur en otras cuestiones, pero ésta es la primera vez que el plan- teamiento se ha aplicado a la lucha contra el trabajo infantil. La nueva iniciativa se ha diseñado para ayudar a otros países a potenciar su estructura y para coordinar sus programas contra el trabajo infantil. Entre tales países figuran dos estados lusófonos de África, en concreto, Angola y Mozambique, y Haití en el Caribe. La iniciativa de cooperación del Sur-Sur puesta lanzada por Brasil no constituye únicamente una oportunidad para que diversos países se beneficien de la experiencia brasileña en la lucha contra el trabajo infantil, sino también para que Brasil aprenda de otros países en un espíritu de cooperación horizontal. Por esta razón, el MdE incluye no sólo a los países que "necesiten" la asistencia técnica de Brasil, sino también a otros como India y Sudáfrica, en los que pueden llevarse a cabo una alianza real y un intercambio de buenas prácticas en la metodología para luchar contra el trabajo infantil.

Entre los países en desarrollo y de renta media, Brasil se ha convertido en una referencia en la lucha contra el trabajo infantil por dos motivos. En primer lugar, ha acumulado 15 años de experiencia en la creación y la ejecución de la tecnología necesaria para identificar a los niños que trabajan, retirarlos de trabajos que dan lugar a su explotación e integrarlos en el sistema de enseñanza, proporcionando a su vez a sus familias unos ciertos ingresos en lo que se conoce como "programas condicionales de transferencias en metálico". En segundo lugar, Brasil ha reforzado sus estructuras de diálogo social, sobre la base de una sólida coordinación de la sociedad civil, con el fin de mejorar el control social sobre las políticas públicas de un modo que mantenga viva entre los empleadores, trabajadores y la Administración la generación del consenso.

El nuevo acuerdo con la OIT establece responsabilidades inequívocas para la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC) y el Ministerio de Asuntos Exteriores sobre el fomento de las iniciativas en curso encaminadas a asistir a otros países en desarrollo en la lucha contra el trabajo infantil, y se define clara- mente el papel del Programa Internacional de la OIT para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) y la Oficina de la OIT en Brasil.

"Es una iniciativa esencial, ya que estimula la cooperación horizontal y la puesta en común de buenas prácticas, y permite una mejor capacitación por parte de los países en desarrollo, al situarles al mando de estas actividades", señaló Michele Jankanish, Directora de OIT/IPEC."La iniciativa se ajusta al espíritu del Convenio núm. 182 sobre las peores formas de trabajo infantil en lo que respecta a la cooperación entre naciones".

La Sra. Jankanish añade que el acuerdo "implicará también estrechos vínculos entre colegas en todos los países, ya que se espera más cooperación horizontal".

Para Lais Abramo, Director de la Oficina de la OIT en Brasil, esta cooperación horizontal resulta esencial para promover la cooperación y el diálogo social necesarios para prevenir y erradicar el trabajo infantil.

"Con el Memorándum, inauguramos una nueva fase de diálogo para la elaboración de criterios que, sin ninguna duda, reforzarán la misión de la cooperación internacional de la OIT", señala.

Esto se traduce en un mayor número de proyectos efectivos sobre el terreno. Maria Beatriz Cunha, Responsable de Programas de la Oficina de la OIT en Brasil (y antigua CTP del IPEC en Brasil), asegura que el MdE "reafirma el compromiso y las políticas de aplicación del Convenio núm. 138 de la OIT sobre la edad mínima, y del Convenio núm. 182", e impulsará los esfuerzos de Brasil y de sus interlocutores en la sociedad civil para compartir sus experiencias con otros países.

Se prevé también que el proyecto se extienda a India, Sudáfrica y otros miembros de Mercosur, con el fin de promover un diálogo sobre una posible cooperación basada en las buenas prácticas existentes. La iniciativa de la OIT y Brasil se ha diseñado además con el fin de crear un foro para la cooperación Sur-Sur en la lucha contra el trabajo infantil entre grupos regionales como el Pacto Andino, Mercosur, CPLP y el foro trilateral India-Brasil- Sudáfrica (IBSA), al objeto de promover la cooperación horizontal entre países compartiendo experiencias de éxito en la lucha contra el trabajo infantil.

"El Memorándum tiene por objeto mejorar el intercambio de especialistas e investigaciones, más allá de la ejecución de proyectos de cooperación técnica", señaló el director de la ABC, el embajador Luiz Henrique Pereira da Fonseca, que añadió que la ABC está dispuesta a colaborar con la OIT para coordinar la consolidación y la sistematización de las buenas prácticas brasileñas de un modo adecuado a las situaciones en otros países en desarrollo.

Angola y Mozambique han emprendido ya proyectos en los que se anticiparon los nuevos contactos

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Sur-Sur, y se ha anunciado un nuevo proyecto financiado por la ABC relativo a la erradicación y la prevención de las peores formas de trabajo infantil en Haití. Con esta última iniciativa en Haití, estructurada como proyecto piloto, se pretende retirar a 200 niños de las peores formas de trabajo infantil y procurar la incorporación de éstos a la enseñanza prima- ria. Es posible asimismo que evite que otros 600 niños y niñas en situación de riesgo sean explotados en el trabajo. Por otra parte, Guinea-Bissau ha anunciado igualmente su interés por albergar un proyecto de esta naturaleza.

En opinión de los expertos de la OIT, esta forma de cooperación es esencial para impulsar los esfuerzos emprendidos en ciertos países de habla portuguesa, en los que el número de niños que trabajan no ha disminuido con tanta rapidez como en América Latina.

"El Memorándum de Entendimiento es un retrato de la experiencia que ha venido acumulando la OIT", señaló Pedro Oliveira, de IPEC Brasil. "Es un símbolo de la filosofía de la OIT de compartir experiencias de manera continua, en el contexto de las Naciones Unidas y en el ámbito laboral."

El trabajo infantil en los países en desarrollo

La mayoría de los niños en los países en desarrollo trabajan en el sector agrario, pero existen diferencias importantes en lo que se refiere a su grado de participación en la actividad laboral, así como en su exposición a los riesgos presentes en el lugar de trabajo. A escala mundial, 2 de cada 3 niños trabajan en la agricultura. En algunos países en desarrollo, sobre todo en el África subsahariana, tal proporción puede acercarse al 100%. Estas pautas de distribución guardan relativamente escasa relación con la distribución de la población activa adulta por sector y la estructura general de la economía.