Chile y la OCDE. La dicotomía entre lo macroeconómico y el desarrollo humano.

Autor:Riveros Cornejo, Luis A.
Cargo:Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - Ensayo
 
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Chile and the OECD. A dichotomy between macroeconomic results and human development

  1. INTRODUCCIÓN

    La revisión de diversos indicadores que comparan a Chile con los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico

    (OCDE) da cuenta del contraste en cuanto a resultados económicos agregados y aquellos que reflejan las condiciones humanas que subyacen a los mismos. La comparación revela la profunda brecha existente en Chile entre los resultados de tipo macroeconómico y aquellos referidos al capital humano. En efecto, los indicadores macroeconómicos posicionan a Chile como un país del primer mundo, mientras que los indicadores de desarrollo humano más básicos muestran un país típicamente subdesarrollado. Esta contradicción está en la raíz misma del descontento social, ya que sin correcciones este desbalance llevará a profundizar esta notoria segmentación.

    El concepto de lo macroeconómico que preocupa a este trabajo tiene que ver con algunos aspectos específicos relativos al desenvolvimiento de un país. Nos referimos especialmente a la estabilidad macroeconómica, que descansa fundamentalmente en aspectos de crecimiento, ingreso per cápita, inflación y estabilidad de precios relativos. Todo ello conforma el llamado "ambiente para la inversión". Al mismo tiempo, esos aspectos macroeconómicos tienen que ver con la competitividad de la economía, esto es la capacidad para competir internacionalmente en materias de comercio internacional y atractivo para la inversión. Esta dimensión macroeconómica es la que contradice, muchas veces, aquellos otros elementos referidos al desarrollo humano, y que tienen que ver con calidad de vida, como es la distribución del ingreso nacional, los resultados en materias de educación, capacitación y salud, además de otros relativos a medio ambiente, innovación y oportunidades para la población.

    El desarrollo integral de una economía debe resultar de una conjunción de variables donde ciertos factores de base, vinculados al capital humano, potencian la sostenibilidad del crecimiento y la estabilidad de los equilibrios macroeconómicos. Cuando se habla de capital humano, se está refiriendo a variables que directamente se relacionan con las personas y las condiciones para su mejor desenvolvimiento presente y futuro como es el caso de la educación, la salud y la investigación, desarrollo e innovación (R+D+i). Esta última la consideramos una variable en la dimensión del desarrollo humano puesto que permite el mejor uso de los recursos para alcanzar, precisamente, una mejor realización de las personas en la actividad productiva como en la propia dimensión de educación y salud. Ciertamente hay muchos otros aspectos como la previsión social, las oportunidades de realización económica y social, el medio ambiente en que se desenvuelven, y otros, que son también de gran importancia pero de mucha más escasa o difícil cuantificación en términos comparativos internacionales.

    La inserción estratégica de Chile en la arquitectura internacional ha facilitado el intercambio comercial y la cooperación en distintos ámbitos, integrando a nuestro país a una red global que ha brindado oportunidades y desafíos en su proceso de desarrollo. En efecto, la inserción de Chile en la economía global ha incrementado las posibilidades de distintas áreas productivas y regiones del país. Esto mismo no ha dado lugar a la inversión en ámbitos que, como educación, salud y R&D+I, son factores subyacentes a los resultados económicos futuros. La pregunta que surge a partir de la comparación propuesta en este trabajo es si Chile está o no haciendo lo suficiente para cerrar la brecha entre sus auspiciosos resultados macroeconómicos y aquellos relativos a los factores humanos subyacentes.

  2. CHILE-OCDE. UNA COMPARACIÓN EN EL ÁMBITO MACROECONÓMICO

    Chile detenta un bien ganado prestigio como "jaguar latinoamericano", con indicadores económicos de nivel OCDE en varios aspectos de su macroeconomía, destacando también por su reconocida estabilidad económica y política. De hecho, su nivel de ingreso per cápita lo coloca a las puertas del "club" de los países desarrollados, esto a pesar de que se entiende que el estatus del "desarrollo" integra factores más complejos que el simple indicador de "producto por habitante". A pesar de ello el tránsito chileno de los últimos años en esta materia ha sido impresionante (Gráfico No1).

    [GRÁFICO 1 OMITIR]

    La solidez de la economía chilena y la gestión macroeconómica se indican como efectivos protectores frente a la recesión económica mundial (1) iniciada el año 2008 y que extendiera un largo periodo de incertidumbre económica mundial, afectando a los mercados internacionales por la vía del deterioro de los términos de intercambio del comercio mundial. Chile como economía pequeña y abierta, dependiente de las exportaciones--especialmente cobrefue duramente golpeada por esa crisis financiera y la caída conexa de los precios de los commodities, lo cual tuvo efectos negativos en la demanda interna y la actividad. En este marco, el gobierno implementó con rapidez políticas anticíclicas y con la ayuda de un rebote de los precios del cobre durante el año 2009, la economía chilena salió de la desaceleración. Asimismo, respecto de la reciente crisis europea, esta tampoco ha tenido un efecto demasiado negativo en el crecimiento chileno pese al menor dinamismo del crecimiento mundial y el aparente término de la bonanza de los precios del cobre. El crecimiento económico posterior a 2009 se ha mantenido alto y así lo ha hecho también el producto per cápita.

    Aunque Chile no es inmune a las fluctuaciones económicas internacionales, su economía ha destacado por un buen desempeño en periodos de crisis, exhibiendo una trayectoria de crecimiento vigorosa (2). La última medición del Índice de Competitividad Global (3) del Foro Económico Mundial, con datos válidos para el periodo 2012-2013, sitúa a Chile en un destacable lugar No 33 de un universo de más de 140 países (Gráfico No 2), cercano al promedio de los países OCDE (promedio destacado en verde).

    El Índice de Competitividad Global (4) (ICG) reúne doce variables de análisis que el Foro Económico Mundial organiza en tres grupos. Un primer grupo es el relativo a los requisitos básicos, que comprende i) estabilidad macroeconómica, ii) calidad de las instituciones, iii) infraestructura social, y iv) provisión de educación primaria y salud. Un segundo grupo de factores que determinan la competitividad de la economía se refiere a aspectos como v) calidad de la educación superior, vi) eficiencia del mercado de bienes, vii) eficiencia del mercado del trabajo, viii) sofisticación del mercado financiero, ix) preparación tecnológica y x) tamaño de mercado. En último término, se adiciona un tercer grupo de variables que se relacionan con aquellos factores que potencian la innovación en una economía, a saber: xi) sofisticación de los negocios y por último xii) innovación.

    Los resultados en materia de competitividad para Chile se asocian fundamentalmente a variables de tipo macroeconómico, en especial estabilidad macroeconómica y calidad de las instituciones, además de eficiencia de los mercados y sofisticación del mercado financiero. En efecto, el Foro Económico Mundial destaca la estabilidad en el desempeño de la economía chilena, señalándola reiteradamente como la economía más competitiva de América Latina, con un vigoroso crecimiento y solidez de las políticas macroeconómicas, lo cual posiciona al país en una destacable posición No 14 en el ranking de 144 países considerados en el Índice de Competitividad Global (ICG).

    Siguiendo el mismo Indice de Competitividad, analizado según variables, se observan resultados positivos en diversos ámbitos: los niveles de deuda pública de Chile son bastante bajos y lo sitúan en el lugar 10[grados] a nivel mundial, el superávit del presupuesto público lo ubica en el lugar 21 del ranking, el funcionamiento de las instituciones públicas en el lugar 28, el desarrollo de la infraestructura en la posición 40. En esta misma línea, las políticas de liberalización y apertura del comercio han dado lugar a mercados flexibles y eficientes que garantizan una buena asignación de los recursos en función del mercado de bienes, el mercado del trabajo y el mercado financiero.

    El ambiente macroeconómico resulta importante tanto para la generación de negocios como para mejorar la competitividad de un país en su conjunto. La experiencia internacional indica que la inestabilidad macroeconómica daña a la economía, como se ha visto en los últimos años en el contexto europeo y actualmente lo evidencian algunas economías latinoamericanas. La destacada posición de Chile en materia de...

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