En el centenario del Tratado de Versalles

Autor:Oriol Casanovas
Cargo:Catedrático emérito de Derecho internacional público
Páginas:17-22
REDI, vol. 71 (2019), 1
EDITORIAL
en el centenario del tratado de versalles
1. «Hemos ganado la guerra, ahora habrá que ganar la paz y esto segu-
ramente será más difícil», declaró el presidente del gobierno francés Georges
Clemenceau el 11 de noviembre de 1918, día en el que se firmó el armisticio
de la Primera Guerra Mundial en un vagón de tren estacionado en un claro
del bosque de Compiègne en los alrededores de París. El conflicto había sido
terriblemente exterminador en pérdidas de vidas humanas con más de un
millón de muertos en cada uno de los ejércitos contendientes. La Conferen-
cia de la Paz se inició en París el 18 de enero de 1919. La fecha no era casual
ya que coincidía con el aniversario de proclamación en 1871 de Guillermo I
como kaiser de la nueva Alemania surgida de la victoria sobre Francia. En
la Conferencia de la Paz participaron 32 Estados incluidos cuatro dominions
británicos y la India. El 8 de enero de 1918, en un discurso ante el Congreso
de los Estados Unidos, el presidente Wilson había expuesto en Catorce Pun-
tos el programa que debía inspirar el nuevo orden de relaciones internacio-
nales una vez hubiera finalizado la contienda. El presidente Woodrow Wilson
cruzó el Atlántico en un viaje sin precedentes para un mandatario americano
con el fin de participar en las negociaciones. Aunque los Catorce Puntos eran
bastante vagos y ambiguos estaba claro que en modo alguno se debía restau-
rar el sistema anterior basado en alianzas y acuerdos entre gobiernos que
pretendían alcanzar su seguridad mediante equilibrios de fuerzas siempre
inestables. La Conferencia de la Paz celebró pocas reuniones plenarias y tuvo
como motor el Comité de los Diez formado por los jefes de gobierno y los mi-
nistros de relaciones exteriores de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Ita-
lia y Japón. De hecho estuvo dominada por las figuras de Wilson, Clemenceau
y el premier británico Lloyd George. El presidente norteamericano aportó su
visión idealizada de un nuevo orden internacional, Clemenceau una actitud
represiva respecto a Alemania y Lloyd George una postura pragmática en
defensa de los intereses británicos. A finales de abril llegó a Versalles una
delegación alemana que no tuvo más remedio que estampar su firma en las
condiciones que le pusieron. El 28 de junio de 1919 se firmó el Tratado de
Paz con Alemania en la Galería de los Espejos del palacio de Versalles donde
había sido proclamado el II Reich alemán cuarenta y siete años antes. Si
se había elegido cuidadosamente la fecha de inicio de la Conferencia de la

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