Los cambios políticos y económicos que afectaban a la aplicación de la parte XI y el proceso de revisión

AutorEsther Salamancas Aguado

El sistema paralelo de exploración y explotación, núcleo del régimen de la Parte XI, fue aceptado por los Estados en desarrollo con la condición de que se mantuviese un equilibrio entre ambas ramas -descentralizada e institucional- y su participación en las actividades, bien directamente o bien a través de la Empresa, fuese efectiva. Por este motivo, el rechazo de los Estados industrializados a la Parte XI llevaba a la conclusión de que el sistema paralelo no podría funcionar sin su aportación financiera y tecnológica, y que la creación de una Autoridad, organización burocrática y costosa, sería inútil si no contaba con el apoyo del mundo industrializado.

Desde un punto de vista estrictamente económico, en los años posteriores a la conclusión de la Conferencia la situación no evolucionó como se había previsto. Durante las negociaciones de la Parte XI existía un gran entusiasmo por parte de los Estados en desarrollo al considerar que el aprovechamiento de los recursos de la Zona permitiría disminuir el gap económico y tecnológico existente entre ellos y los Estados industrializados; mientras éstos confiaban en poder abastecerse de minerales estratégicos de los cuales eran grandes consumidores. Pero a mediados de los años ochenta este entusiasmo se vio sustituido por la frustración de los primeros, y la indiferencia de los segundos, sobre el futuro de la minería oceánica. Dos factores fueron los responsables de esta situación: el abandono del Nuevo Orden Económico Internacional como estrategia internacional para el desarrollo 1 y el derrumbe del mercado de los metales.

Al inicio de los años noventa ambos factores fueron confirmados. En 1990 la Asamblea General adoptó por consenso la 'Declaración sobre la Cooperación económica internacional, y en particular, sobre la revitalización del crecimiento de los países en desarrollo' (res. S-18/3), que apostó por situar este objetivo en el marco de la creciente interdependencia e integración de la economía mundial, obviando toda referencia al deber de cooperar, tan caro al NOEI. Los principios de esta Declaración se recogieron ese mismo año en la 'Estrategia para el Cuarto Decenio para el Desarrollo' (res. 45/199 de la Asamblea General), que supuso el abandono radical de la terminología NOEI, una asunción de los parámetros de la economía liberal y el reforzamiento de la nueva noción de cooperación al desarrollo sobre bases estrictamente voluntarias 2.

El segundo factor fue confirmado en 1994 por el informe del Grupo de Expertos Técnicos presentado a la Comisión Preparatoria. Este informe dejaba claro que había disminuido la demanda de los metales obtenidos a partir de los minerales extraídos de los nódulos polimetálicos -entre otras razones por la recesión mundial y por la disminución de los gastos de defensa a consecuencia de los cambios políticos ocurridos en el mundo- y que se iba a producir un aumento de la oferta de los minerales de procedencia terrestre. Teniendo en cuenta estos factores del mercado, y los elevados costes de la minería oceánica, este informe revelaba que la explotación comercial de los fondos oceánicos 'no tendría lugar en el resto del decenio actual (antes del año 2000) y tampoco era probable que tuviese lugar en el próximo decenio 2001-2010' 3.

En consecuencia, el hecho de que las negociaciones sobre la Parte XI hubieran tenido lugar en la Conferencia sobre presupuestos económicos que más tarde se revelaban incorrectos facilitaba la revisión del régimen jurídico 4. Esta visión más realista del contexto en el que se aplicaría la Parte XI cuando la Convención entrase...

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