Un caleidoscopio sobre el uso de la fuerza (el conflicto sirio)

AutorMaría José Cervell Hortal
Páginas1-24
www.reei.org
DOI: 10.17103/reei.36.10
UN CALEIDOSCOPIO SOBRE EL USO DE LA FUERZA
(EL CONFLICTO SIRIO)
A KALEIDOSCOPE ON THE USE OF FORCE (THE SYRIAN
CONFLICT)
María José Cervell Hortal*
Sumario: I. INTRODUCCIÓN. II. LA GUERRA CIVIL EN SIRIA: ¿SE HA RESPETADO
EL PRINCIPIO DE NO INTERVENCIÓN? III. LA INTERVENCIÓN EN SIRIA CONTRA
EL DAESH: ¿UN ANTES Y UN DESPUÉS PARA LAS REGLAS TRADICIONALES DEL
USO DE LA FUERZA?. V. LA INTERVENCIÓN HUMANITARIA, ¿UNA JUSTIFICACIÓN
LÍCITA CUANDO SE HAN EMPLEADO ARMAS QUÍMICAS?. V. CONCLUSIONES.
RESUMEN: Este artículo analiza, tomando como punto d e referencia el conflicto de Siria, algunas de las
normas que regulan el uso de la fuerza; en particular, el principio de no intervención, la legítima defensa
contra actores no estatales y la intervención humanitaria, en un intento de determinar su aplicación práctica,
su vigencia y sus límites.
ABSTRACT: This article analyzes, from the Syrian conflict perspective, some of the norms regulating the use
of force, with special reference to non-intervention principle, self-defence against non-state actors and
humanitarian intervention, in order to determine their implementation, effec tiveness and limits.
PALABRAS CLAVE: Siria, uso de la fuerza, principio de no intervención, legítima d efensa, actores no
estatales, intervención humanitaria, ataque químico.
KEYWORDS: Syria, use of force, non-intervention principle, self-defen ce, non-state actors, humanitarian
intervention, chemical attack.
Fecha de recepción del original: 31 de octubre de 2018. Fecha de aceptación de la versión final: 30 de
noviembre de 2018.
*Profesora Titular de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Universi dad de Murcia,
cervell@um.es. El presente trabajo se ha desarrollado en el marco del Proyecto Der 2015-64205-R,
MINECO/FEDER (IP1: Cesáreo Gutiérrez Espada, IP2: María José Cervell Hortal). Todas las páginas web
de referencia se consultaron por última vez el 31 de octubre de 2018.
[36] REVISTA ELECTRÓNICA DE ESTUDIOS INTERNACIONALES (2018)
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DOI: 10.17103/reei.36.10
I. INTRODUCCIÓN
Cuando las revueltas de la Primavera Árabe llegaron a Siria en marzo de 2011, eran pocos
los que imaginaban que sería el escenario de uno de los peores conflictos de los últimos
años. Mientras el resto de levantamientos, de una u otra forma, se apagaban, el de Siria
crecía en complejidad y lo que empezó como una contienda de carácter interno se
convertía en el campo de batalla de intereses geoestratégicos de Estados terceros que
luchaban por el control de esa delicada (y codiciada) zona de Oriente Medio.
Al enfrentamiento entre el Gobierno de Bashar al Assad y los grupos rebeldes se sumó, a
partir de 2014, el avance del autoproclamado Estado Islámico o Daesh, que,
aprovechando el caos, llegó a ocupar parte considerable del territorio de Siria. Contra él
se enfrentaban las fuerzas del Gobierno, los rebeldes y también otros Estados bajo una
Coalición Internacional liderada por Estados Unidos.
Determinados Estados han mostrado abiertamente sus simpatías con las distintas partes
en la contienda civil. El apoyo de Irán y Rusia se ha revelado decisivo en el
enfrentamiento con los rebeldes para inclinar la balanza del lado del Gobierno de Bashar
Al Assad, pero ambos Estados han alegado formalmente que su presencia en Siria tenía
como fin exclusivo la lucha contra el Daesh. Los rebeldes, por su parte, han recibido
ayuda de algunos Estados occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia…), de
Arabia Saudí y de Qatar. A este ya de por sí complejo entramado habría que añadir las
intervenciones de Estados Unidos (y Reino Unido y Francia) en reacción a los ataques
químicos del Gobierno contra la población siria, las de Turquía para mantener a raya a
las milicias kurdas que luchan en su frontera con Siria y las de Israel, cada vez más atenta
a Irán, cuya alianza con el régimen de Al Assad podría consolidar su hegemonía en la
zona y reforzar las posiciones de Hezbolá (en Líbano).
Cuando esto se escribe (octubre de 2018), el Gobierno sirio ha logrado imponerse a los
rebeldes en la mayor parte del territorio y el Daesh ha perdido un 98% del que controló
en sus mejores tiempos1. Perduran, sin embargo, las fricciones entre las potencias que han
hecho de Siria un tablero de juego en el que reafirmar su poder. Rusia ha cumplido sus
deseos de consolidarse como un actor que, como antaño, resulte imprescindible en el
equilibrio internacional. Irán, por su parte, ha salido claramente favorecido en el conflicto,
al reforzar su posición de poder en la zona, lo que ha provocado la inquietud de su rival,
Arabia Saudí, pero también de Estados Unidos e Israel. Turquía, por su parte, pese a su
enemistad con el régimen sirio, ha logrado convertirse en una pieza clave en determinados
acuerdos de paz y consolidar su influencia militar.
Desde el punto de vista del Derecho Internacional, el conflicto en Siria ha supuesto
grandes retos para la aplicación de sus normas: papel de los actores no estatales, legalidad
del empleo de armas químicas, Derecho Internacional Humanitario, flujos de refugiados,
1 En co ncreto, han sido más de 100.000 los km2 los perdidos en territorio de Irak y de Siria (datos de la
Coalición Internacional contra el Estado Islámico, abril de 2018, http://theglobalcoalition.org/).

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