El Brexit de nunca acabar

Autor:Alfonso Dastis Quecedo
Cargo:Embajador de España. Exministro de Asuntos Exteriores y Cooperación
Páginas:1-6
 
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www.reei.org
DOI: 10.17103/reei.37.01
EL BREXIT DE NUNCA ACABAR
ALFONSO DASTIS QUECEDO
Resulta difícil escribir sobre algo que no se acaba de producir y sobre lo que además no
existe acuerdo acerca de su contenido. Para unos iba a ser un acontecimiento liberador y
rápido, para otros un proceso arduo y prolongado. Lleva camino de lo segundo y
entretanto se ha convertido en un partido político, pero lo que no acaba es de
consumarse y algunos piensan que existe una posibilidad real de que nunca llegue a
producirse. Es más, el panorama cambia tanto, especialmente en el Reino Unido, que
cualquier intento de pronóstico corre el riesgo de ser superado rápidamente por los
acontecimientos.
No obstante, haya o no finalmente Brexit, de lo que caben pocas dudas es de que este
proceso ha producido una serie de efectos en las dos partes involucradas, el Reino
Unido y la Unión Europea, sobre los que me gustaría hacer unas observaciones.
En primer lugar sobre el Referéndum, cuyo resultado desafió no pocas expectativas. En
efecto, parecía racionalmente esperable una victoria de los partidarios de la
permanencia. Abandonar la Unión Europea privaba al Reino Unido de una posición
privilegiada desde donde proseguir su política tradicional de garantizar el equilibrio de
poder en Europa, posición que además había ido adaptando a sus intereses con
sucesivos opt-outs que le permitían una aplicación selectiva de partes no menores del
ordenamiento de la Unión .
Por razones de pura política interna se optó por someter a referéndum una cuestión de
ese calado y su resultado confirma las dudas de que el referéndum sea un instrumento
apropiado para dirimir cuestiones que dividen o tienen potencial para dividir
profundamente a un país y cuya respuesta requiere una evaluación de problemas
complejos.
En este caso, parece claro que lejos de resolver la cuestión planteada ha agudizado las
diferencias y divisiones en torno a la misma y encierra el riesgo de desencadenar una
espiral de referéndums sucesivos o al menos de peticiones de ellos. Por otro lado, su
resultado parece responder a una división del cuerpo electoral que no responde a la
tradicional disyuntiva izquierda-derecha sino a la contraposición entre mundo rural y
urbano, actitudes carradas o abiertas hacia el exterior o, si se quiere, la separación entre
los anywheres y los somewheres de que habla David Goodhart, entre aquellas personas
que se sienten a gusto en cualquier sitio y no tienen una acendrada identidad territorial y
quienes se identifican muy estrechamente con un territorio o país.
Embajador de España. Exministro de Asuntos Exteriores y Cooperación.

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