Del astillero al centro de energías renovables. Los empleos del futuro serán “verdes”

RESUMEN

El siguiente artículo muestra que, con recursos e imaginación, pueden encontrarse modos de responder al doble desafío al que se enfrenta el mundo en la actualidad: la necesidad de avanzar hacia una economía que reduzca en gran medida las emisiones de carbono y, al mismo tiempo, sacar al mundo de su actual recesión y escasez de puestos de trabajo. Andrew Bibby, periodista residente en Londres, informa desde Odense, Dinamarca.

 
CONTENIDO

En Lindø, astillero situado al noroeste de la ciudad danesa de Odense, se han construido varios buques magníficos durante sus más de noventa años de actividad, entre ellos ocho contenedores gigantes, el mayor de los cuales navega en la actualidad por los océanos del mundo. Pero debido a cambios estructurales, el astillero tiene los días contados. Su cierre, previsto para 2012, podría conducir a la pérdida de 8.000 empleos directos e indirectos.

Sin embargo, en su lugar está cobrando forma el Lindø Offshore Renewables Centre (LORC), una ambiciosa iniciativa que acaba de recibir una inyección de 25 millones de coronas danesas (3,35 millones de euros) y que aspira a convertirse en uno de los principales centros de investigación e innovación de Europa en materia de energía marina renovable. El ex Primer Ministro danés Poul Nyrup Rasmussen se ha unido al proyecto en calidad de presidente y se muestra claramente entusiasmado sobre las perspectivas. “Las actividades de LORC crearán los futuros puestos de trabajo de la zona. Al desarrollar la futura energía renovable en el mar podemos mejorar nuestro medio ambiente y crear muchos miles de puestos de trabajo”, afirma.

La creación de “empleos verdes” es un ámbito de trabajo al que la OIT concede gran importancia. La iniciativa Empleos verdes, puesta en marcha en 2008, reúne a la OIT, el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), la OIE (Organización Internacional de Empleadores) y la CSI (Confederación Sindical Internacional) en una asociación única destinada al desarrollo de políticas coherentes para hacer la economía más ecológica. La asociación es autora del señero informe Empleos verdes; hacia el trabajo decente en un mun do sostenible y con bajas emisiones de carbono1, que ayudó a iniciar el análisis pormenorizado necesario para lo que en él se denomina una “transición justa” a una sociedad sostenible y con un nivel bajo de emisiones de carbono. En términos generales, este informe transmite un mensaje de esperanza: “Una transición mundial a una economía sostenible y con bajos niveles de emisiones de carbono puede crear numerosos empleos verdes en muchos sectores de la economía y, en realidad, puede convertirse en un motor del desarrollo”. Pero también advierte de la necesidad de gestionar la transición con cuidado. Algunos de los puestos de trabajo actuales corren el riesgo de desaparecer por completo. Los trabajadores y las comunidades dependientes de la minería, los combustibles fósiles y las industrias que utilizan chimeneas contaminantes, así como las empresas lentas en abordar las cuestiones medioambientales, se enfrentan a im por tantes retos, según señala.

El momento adecuado para invertir en empleos verdes

Para Kees van der Ree, de la OIT, la necesidad de abordar estas cuestiones es urgente. “Algunos podrían argumentar que ahora, con el mundo en recesión y con un desempleo elevado, no es el momento adecuado para responder a la necesidad de avanzar hacia economías con menores emisiones de carbono.

Sin embargo, es ahora, precisamente, el momento de invertir en empleos verdes. La inversión en infraestructuras es uno de los medios principales que tenemos de reanudar el crecimiento y de crear puestos de trabajo. Algunas de las inversiones más beneficiosas para adaptarse al cambio climático lo son también por lo que respecta el empleo”, añade.

Van der Ree cita casos de buenas prácticas, por ejemplo, en la construcción, el sector que tiene quizá mayor potencial que cualquier otro para reducir las emisiones de dióxido de carbono. “No es sólo cuestión de diseñar y construir edificios nuevos que cumplan normas ambientales más estrictas”, asegura.

“También se trata de remodelar los edificios actuales”. Afirma que la OIT ha colaborado con varios gobiernos, entre otros el de Sudáfrica, para ayudar a desarrollar este trabajo.

Kees van der Ree subraya la importancia fundamental de adoptar un enfoque estructurado a escala mundial en relación con el proceso de transición.

“Avanzar hacia una economía verde y hacia la creación de empleos verdes no es un proceso que produzca resultados automáticos que beneficien a todas las partes. Para recoger beneficios se necesitan políticas coherentes”, señala.

Cualificaciones para empleos verdes

Una de estas áreas en materia de políticas en las que la OIT ya ha adoptado una función proactiva es la del desarrollo de cualificaciones. Los participantes en el seminario Cualificaciones para Empleos Verdes, celebrado en la sede principal de la OIT en mayo, tuvieron oportunidad de conocer las iniciativas emprendidas en todo el mundo para cubrir las lagunas emergentes en relación con las cualificaciones en las áreas de trabajo nuevas y más ecológicas, así como para ayudar al reciclaje profesional de los trabajadores en las nuevas destrezas que necesitarán en el futuro.

"Contar con las cualificaciones adecuadas para los empleos verdes son el requisito previo que permitirá realizar la transición a una economía más ecológica”, sostiene Olga Strietska-Ilina, del departamento de Desarrollo de Conocimientos Teóricos y Prácticos y Empleabilidad de la OIT. "Las economías que avanzan hacia empleos más verdes tienen la ventaja de contar con un gran potencial de creación de puestos de trabajo, aunque también se enfrentan al cambio estructural y la transformación de los puestos de trabajo existentes. La oferta de cualificaciones pertinentes y de calidad en el momento oportuno es indispensable para que se realicen transformaciones con éxito que protejan la productividad, el crecimiento del empleo y el desarrollo”.

De acuerdo con Olga Strietska-Ilina, pueden identificarse claramente varios sectores afectados en especial por cambios estructurales y que, por lo tanto, necesitan iniciativas de reconversión profesional.

Entre éstas se incluyen la agricultura, la silvicultura y la pesca, las industrias extractivas y las de generación de energía a partir de combustibles fósiles, y las de manufacturación, en particular, los sectores del automóvil y de construcción naval e ingeniería marina. En algunos casos, se pueden realizar nuevos trabajos con las cualificaciones antiguas: como subraya Olga Strietska-Ilina, un conductor de autobús conduce igual un vehículo propulsado por energía basada en combustibles fósiles que uno tradicional.

A veces puede ser suficiente un aprendizaje en el puesto de trabajo o mediante cursos de corta duración: un ejemplo sería el de un soldador que trabaje en la fabricación de turbinas eólicas.

No obstante, otros cambios exigirán una formación o reconversión profesional más profundos. Un mecánico de automóviles sin duda necesitará alguna formación para pasar de un coche con motor de gasolina a otro eléctrico, por ejemplo, mientras que profesiones emergentes como la de técnico de centrales de energía solar podrían exigir una formación más larga y continua o estudios de nivel universitario. "Es posible que los trabajadores necesiten conocimientos sobre nuevas tecnologías y nuevas disposiciones.

Los cambios en las profesiones existentes se producen con mayor frecuencia en los niveles de cualificación bajos y medios, mientras que las profesiones de nueva creación suelen exigir una cualificación de nivel más elevado”, afirma Olga Strietska-Ilina.

A corto plazo, el declive de las industrias basadas en la utilización intensiva de dióxido de carbono puede dar lugar a la pérdida de puestos de trabajo en estos sectores. Olga Strietska-Ilina insta a que tal evolución se prevea adecuadamente. “Aunque se estima que las nuevas oportunidades de trabajo derivadas de los nuevos mercados de sistemas energéticos con baja emisión de carbono compensarán el desempleo, los puestos de trabajo verdes no los ocuparán necesariamente los que hayan perdido sus empleos. El reciclaje profesional se convierte en un elemento crucial para el éxito de la transición justa y fluida a la economía verde. Las personas con escasa cualificación son especialmente vulnerables y los grupos desfavorecidos en el mercado de trabajo necesitarán ayuda específica”.

Seguridad de los empleos verdes

Las calificaciones son sólo un aspecto de la iniciativa de la OIT Empleos verdes. La salud y la seguridad en el trabajo introducen otra dimensión, en particular en ámbitos como la gestión y el reciclado de residuos, en los que las condiciones de los trabajadores pueden ser, en algunos casos, muy deficientes. Las actividades emprendidas recientemente en este sentido han contribuido a realizar un avance real en el nivel de base.

Una iniciativa emprendida por la OIT en la región de Asia y el Pacífico, por ejemplo, ha permitido la elaboración y la publicación de un nuevo manual de formación WARM (siglas en inglés de “Ajuste del trabajo de reciclado y gestión de residuos), centrado expresamente en los trabajadores dedicados a la recogida de residuos. WARM, que se puso a prueba en Fiji y se utiliza ahora en otros países de Asia y el Pacífico, examina modos en los que puede canalizarse la energía de la comunidad para contribuir a garantizar un reciclaje y una gestión de residuos más seguros para los trabajadores. Iniciativas como éstas se multiplican con rapidez, mientras que los mandantes de la OIT en todo el mundo, desde Bangladesh a Kenia y la Guyana, solicitan asesoramiento y apoyo directo para abordar las dimensiones social y de empleo que tienen el cambio climático y la economía más ecológica. El programa Empleos verdes, por su parte, aumenta su alcance y escala, y, junto con el Centro Internacional de Formación de Turín, hace hincapié especial en la gestión de conocimientos y el desarrollo de capacidades en el conjunto de la OIT y el sistema de las Naciones Unidas.

Para Kees van der Ree y otros compañeros de la OIT que participan es este tipo de iniciativas, lo importante es integrar el programa de los empleos verdes en el llamamiento de la OIT en favor del trabajo decente. “El cambio climático es mucho más que un problema medioambiental: asistimos a una importante transformación de las economías y las sociedades. El giro hacia una sociedad sostenible con niveles bajos de emisiones de carbono debe ser lo más equitativo posible”, dice. “Los empleos verdes están relacionados con dos preguntas éticas profundas: una es la justicia social y la otra es el cambio climático y un medio ambiente que sea sostenible para los seres humanos a largo plazo. Creo que no se puede lograr una sin la otra”.

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1 OIT, PNUMA, OIE, CSI. Green jobs: Towards decent work in a sustainable, low carbon world, Ginebra, 2008.