Las aspiraciones maritimas de Bolivia despues de Cochabamba.

Autor:Lagos Erazo, Jaime
Cargo:Opinión
  1. INTRODUCCIÓN

En un artículo de opinión publicado en el número anterior de esta Revista (No 172) formulamos una serie de reflexiones sobre los resultados de la 42ava. Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), realizada en Cochabamba del 3 al 5 de junio pasado, resultados que condujeron a significativos retrocesos en la llamada >.

Uno de los más relevantes fue que el diálogo bilateral chileno-boliviano en torno a la agenda > acordada por los ex cancilleres de Chile y Bolívia en el año 2000 en Algarve se ha congelado, abriendo paso a un entorno cada vez más incierto y hostil pese a que el espacio bilateral era el único que ofrecía la posibilidad de que ambos países pudieran avanzar en una agenda constructiva para responder a los numerosos desafíos que enfrenta su compleja y conflictiva relación vecinal.

Desde entonces se aprecia que las tensiones chileno-bolivianas se han agudizado a niveles de agresividad que rememoran etapas ingratas que se esperaban ya superadas, al acentuarse el afán de Bolivia por > su aspiración marítima, por mucho que el tiempo ha demostrado que constituye un camino totalmente inconducente

Por esta razón, hemos creído oportuno examinar otros aspectos de nuestras relaciones con Bolivia que antes no abordamos, de suerte de ofrecer con ambos ensayos una visión de conjunto y más pormenorizada de distintos elementos históricos, jurídicos y políticos más recientes que explican los obstáculos que dificultan orientar los vínculos chileno-bolivianos hacia un camino más promisorio de integración y amistad.

z. EL DIÁLOGO BILATERAL

Como nos recuerda Oscar Fuentes (1), ex Cónsul General de Chile en La Paz, y buen conocedor de estos temas, al asumir el actual gobierno chileno heredó una agenda de 13 puntos que ambos países venían negociando desde 2006 a través de un Mecanismo de Consultas Políticas a nivel de vicecancilleres. La última de esas reuniones tuvo lugar con buenos auspicios entre el 12 y 14 de julio del 2010 pero, como dice el propio Oscar Fuentes, la reunión no fue positiva porque Bolivia >, posición que se conocía desde antes de asumir su cargo Sebastián Piñera. Luego agrega que >. Antes de ello, el canciller de Bolivia adelantó que: > (2). Acota luego nuestro ex Cónsul que fue >. Seguidamente añade >. Ello coincidió con el discurso de Evo Morales del 23 de marzo de 2011 con ocasión del Día del Mar, aunque según Oscar Fuentes, esa resolución estuvo también motivada por la decisión del Congreso boliviano de exigir una reparación económica a Chile por el uso de las aguas del río Silala (3).

El resto de la historia es conocido. Como ya relatado, en su intervención del 23 de marzo de 2011 el presidente Morales, como una nueva forma de presión a Chile, anunció el eventual recurso a los tribunales judiciales internacionales al tiempo que tras la cumbre de Cochabamba afirmó que el Tratado de Paz y Amistad de 1904 con Chile > y que debía ser revisado e incluso denunciado, toda vez que > (4) Con posterioridad acotó que su gobierno no estaba aún preparado para presentar una demanda judicial contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Sobre la posibilidad de formular un reclamo ante La Haya el Primer mandatario boliviano (declaraciones de poco después a revista >, de 9 de junio último) precisó que esa posibilidad >. Seguidamente, con su habitual destreza demagógica, acotó que tenía >.

En síntesis, con estas contradictorias declaraciones en que combinó amenazas y propósitos conciliatorios, tras el fracaso de sus aspiraciones en la citada reunión de la OEA el gobernante boliviano dio a entender que seguía manteniendo las puertas abiertas para continuar dialogando bilateralmente con Chile para >.

Entretanto, la respuesta a la nota de protesta que Chile presentó por vía oficial el 14 de junio pasado para denunciar la intención del Presidente Morales de > el Tratado de Paz y Amistad de 1904 sigue en compás de espera. Tal vez esa respuesta se dilatará hasta que decida cómo resolver la compleja encrucijada en que se encuentra por cuanto por mandato de la Constitución boliviana en 2013 teóricamente deberá pronunciarse sobre la denuncia o renegociación del Tratado de 1904. Como se sabe, ese mismo año debe conocerse el fallo de La Haya sobre el diferendo marítimo peruanochileno y celebrarse en nuestro país las elecciones presidenciales, eventos que podrían alterar este cronograma.

¿Cómo explicar este nuevo > en los propósitos del Jefe de Estado boliviano, quien aparentemente prefería entonces--según sus dichos--regresar al escenario bilateral una vez que sele agotaron los otros espacios que visualizaba en el campo multilateral?

  1. EL ESCENARIO MULTILATERAL

    El analista político boliviano Marcelo Ostria Trigo, (5) en un ensayo jurídico sobre el Tratado de 1904, anticipó algunas conclusiones que me han parecido válidas para emprender un ejercicio predictivo sobre los eventuales pasos del gobierno boliviano en torno a la llamada > y las opciones que sele ofrecen a Chile para enfrentarlos.

    En ese trabajo, Ostria Trigo formulaba las siguientes conjeturas sobre las actuales diferencias chileno-bolivianas, a saber: >, aun conel consentimiento de las partes signatarias. Consecuentemente, los caminos de la denuncia o de la demanda de nulidad e, inclusive de la revisión concertada del Tratado de octubre de 1904, al parecer están cerrados; 5. La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, de 1969, establece que son nulos los tratados obtenidos por la fuerza o la amenaza ... infortunadamente esta Convención no es aplicable, por ser expresamente concebida como un conjunto de normas >, es decir que no se aplicará a los tratados concluidos antes del 27 de enero de 1980 (fecha de su entrada en vigor >>; y finalmente,>.

    a. Foros políticos (organismos internícionales)

    Es obvio que el fracaso de la > en el período de sesiones de la OEA de junio pasado debería haber conducido a reflexionar a los presentes y futuros gobernantes bolivianos si ella puede seguir siendo una vía favorable para continuar planteando en el futuro sus reivindicaciones marítimas con razonables perspectivas de éxito.

    En esa ocasión, Bolivia esperaba reeditar el resultado positivo que había obtenido en la Asamblea General de la OEA de La Paz, en 1979. A1 intentar ese camino el presidente Morales olvidó que la existencia de una plena democracia en Chile dificultaría gestos hostiles hacia nuestro gobierno, ni tuvo en cuenta el cansancio de sus pares latinoamericanos por que se siguiera utilizando este foro continental para resolver los problemas bilaterales de sus Estados miembros.

    La lección que obtuvo Bolivia de ese encuentro fue que la >, más que tornarla, como pretendía, de manera más incisiva, como un tema regional, había regresado a su cauce natural. Con la sola excepción de Nicaragua, los participantes propiciaron un diálogo bilateral entre las partes, de modo que salvo que surjan nuevos fundamentos esta opción podría haber desaparecido del horizonte por bastante tiempo, a menos que el país del Altiplano persista en mantener una tensión permanente con Chile en los foros regionales e internacionales reiterando discursos y polémicas que no conducen a ningún objetivo práctico.

    En este sentido, los acontecimientos posteriores no han sido muy auspiciosos. No obstante dicho traspié, el 26 de septiembre pasado, en la Asamblea General de las Naciones Unidas que tiene lugar en Nueva York, el Presidente Morales volvió a sus antiguas andanzas y emplazó nuevamente a Chile repitiendo una serie de falacias, entre las que cabe mencionar la de comparar el Tratado de 1903 sobre el Canal de Panamá con el Tratado de 1904 (6) para solicitar la revisión de este último con miras a obtener una salida soberana al mar, diciendo que >, bajo una invasión injusta (...) con la participación de transnacionales>>. En la misma sesión plenaria el canciller Moreno rechazó vigorosamente tal planteamiento, señalando que Bolivia no tenía ningtín derecho de hacerlo y reiterando la disposición chilena de entablar un >. Lo acusó también de emplear términos que se apartan de la >. A su vez, el presidente Piñera, con un lenguaje aún más duro, enfatizó que los tratados se firman para cumplirlos y que nuestro país >.

    Este planteamiento presidencial dio pábulo para que Bolivia respondiera con expresiones que lindan en la injuria hacia Chile. En erecto, en una conferencia de los países latinoamericanos y árabes realizada en Lima el I de octubre recién pasado Morales afirmó que > y agregó que >. No es necesario recalcar que esta es una interpretación absolutamente antojadiza ya que nuestro país tiene una extensa y reconocida tradición de repudio al uso de la fuerza en las relaciones internacionales y de solución pacífica de las controversias.

    Para retrucar estos cargos que buscaban presentar a Chile como un país belicista, cosa que ya había sucedido antes, el Presidente chileno reafirmó desde Lima que > y una vez más llamó a Bolivia al diálogo.

    Lamentablemente, en este episodio el Presidente Morales procuró involucrar también al Perú al sugerir que esa supuesta amenaza sobre el uso de la fuerza también se dirigía indirectamente a Lima en la antesala del juicio de La Haya, lo que obligó a nuestro canciller a refutar esta deliberada intriga.

    Para conservar la fidelidad histórica de los acontecimientos, hay que destacar que, en reacción a esta severa acusación, que el canciller peruano Roncagliolo, interpelado por la prensa pero seguramente teniendo presente el juicio en La Haya y sin jamás mencionar a nuestro país como contrapunto, enfatizó que el >.

    En síntesis, en esta nueva oportunidad el único efecto que tuvo esta muestra de la hostilidad oficial de Bolivia hacia Chile en el principal foro mundial fue endurecer la tensión entre ambos países, entorpeciendo aún más cualquier acercamiento futuro, involucrando de paso al Perú, echando más > en una situación ya suficientemente compleja.

    b. La via judicial (Corte Internacional de...

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