Asia: la respuesta a la crisis económica debe priorizar el empleo, las PYMEs y los sectores vulnerables

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RESUMEN

Los delegados representantes de trabajadores, empleadores y ministerios de hacienda, planificación y trabajo de Asia y el Pacífico, reunidos en Manila del 18 al 20 de febrero, propusieron políticas y medidas para su aplicación urgente, con el fin de mitigar la grave repercusión prevista de la crisis financiera y económica mundial en las economías de la región, y de fomentar una recuperación más rápida, equitativa y sostenible.

 
CONTENIDO

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En el foro regional de alto nivel de tres días de duración celebrado en Manila, se analizó la recesión mundial y se determinaron respuestas fundamentales en materia de políticas y medidas prácticas. También asistieron funcionarios del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), el Banco Mundial, el FMI y otros organismos de las Naciones Unidas, representantes del ámbito académico, y diplomáticos extranjeros.

Los distintos países consideran con inquietud los sectores dependientes de las exportaciones y las remesas, así como el efecto de arrastre del declive para otros sectores económicos y en los colectivos más vulnerables y desfavorecidos. La pérdida potencial de puestos de trabajo y las amenazas que se ciernen sobre el trabajo decente y afectan a muchos millones de habitantes de la región fueron los motivos centrales de preocupación de los participantes en el foro. La capacidad para abordar esta situación mediante paquetes de incentivos plantea serias dudas en países con un margen fiscal limitado o escasas reservas a las que recurrir.

Una respuesta eficaz a la enorme crisis requiere un sistema financiero global que garantice estabilidad, seguridad y equidad para todos. Los participantes pusieron de relieve que la acción gubernamental e internacional ha de ser coordinada y coherente. Los paquetes de incentivos económicos deben ser exhaustivos y fijarse como objetivo la conservación de los puestos de trabajo y la protección social como elementos centrales para una recuperación y un crecimiento sostenibles. Entre las medidas prácticas reclamadas figuraron las siguientes:

* protección y apoyo de los puestos de trabajo decentes;

* negociación colectiva y diálogo social, sobre todo en la negociación de horarios flexibles, salarios, despidos temporales e indemnizaciones por despidos;

* puesta en marcha inmediata de proyectos de obras públicas en infraestructuras con una utilización intensiva de mano de obra, con el fin de mantener a hombres y mujeres en el empleo, y en especial a los que han sido despedidos;

* medidas de apoyo a la actividad empresarial, incluido el acceso al crédito con especial atención a las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) y emprendedores;

* apoyo orientado a sectores específicos como la economía rural y agraria, y a grupos de trabajadores vulnerables, como los migrantes internacionales e internos, los trabajadores del sector informal, las mujeres y los jóvenes;

* ampliación de los sistemas de seguridad social y protección social, con el fin de asistir a los colectivos vulnerables y elevar los niveles de renta disponible;

* ayudas internacionales y regionales que incluyan la dotación de fondos dirigida a países en desarrollo y la atenuación de las condiciones para la provisión de financiación por parte de las instituciones financieras internacionales;

* apoyo de la OIT a la movilización de socios y agentes en el ámbito del desarrollo con el fin de contribuir a la adopción de las medidas prioritarias anteriores, reforzar la cooperación regional como respuesta a la crisis y la reducción de barreras al comercio, y consolidar capacidades para procurar la coherencia de las políticas nacionales, regionales e internacionales encaminadas a la consecución del crecimiento, el empleo y el trabajo decente.

"En la reunión se transmitió el mensaje inequívoco de que las respuestas nacionales, regionales e internacionales debe ser coherentes y coordinadas, y que han de tener en cuenta factores tanto sociales, como económicos", señaló Sachiko Yamamoto, Directora Regional de la OIT para Asia y el Pacífico. "La crisis es grave y no hemos asistido aún a su peor parte. Los más pobres y vulnerables pueden verse severamente afectados por su intensidad a medida que se vaya propagando. Para que resulte eficaz, debemos asegurar que la asistencia alcance a todas las escalas de la sociedad y a todas las economías."

"Es la primera gran crisis en la era de la globali-zación, y requiere una respuesta global; la OIT debe desempeñar un papel importante en la formulación de tal respuesta", añadió. "El Page 47 Programa de Trabajo Decente y el diálogo social en particular, nunca han sido más importantes. Debemos seguir conversando, y no agravar nuestros problemas mediante la renuncia a los logros alcanzados, como el salario mínimo o los derechos y normas fundamentales."

El foro de alto nivel celebrado bajo el lema "La respuesta a la crisis económica. Políticas coherentes para el crecimiento, el empleo y el trabajo decente en Asia y el Pacífico" fue convocado por la Organización Internacional del Trabajo, con el objetivo de debatir el efecto que ejerce la crisis en los distintos países y en sus trabajadores.

El foro se organizó con la colaboración del ADB y el Departamento de Trabajo y Empleo de Filipinas, y con el apoyo del Gobierno de Noruega. Forma parte de una serie de actividades regionales cuyos resultados se considerarán en una reunión de alto nivel sobre la crisis económica convocada por el Consejo de Administración de la OIT.