El sistema penal como objeto de investigación socio-jurídica. Apuntes a propósito de la creación en España de la Licenciatura en Criminología

Autor:Marta Monclús Masó
Páginas:386-393

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Esta contribución dedicada a homenajear al maestro y amigo Roberto Bergalli pretende ser una reflexión sobre el sistema penal como objeto de investigación sociojurídica, a la luz de la reciente creación de la licenciatura en Criminología.

Luego me referiré a la configuración de esta nueva disciplina académica, pero puedo avanzar que la denominación de "criminología" ha sido ampliamente contestada por Bergalli, que año tras año ha iniciado sus clases -en las cuales he tenido el placer de asistir y participar en diversos cursos- destacando la intensa vinculación con la tradición del positivismo criminológico y su paradigma etiológico en el estudio de la cuestión criminal, que se limita a indagar en las causas del delito -como muestra la misma etimología: el "logos" del crimen-, descuidando los procesos de creación de la ley penal y de aplicación por parte de las instancias del sistema penal.

La contribución epistemológica de Bergalli sobre las formas de abordar el estudio del sistema penal resulta fundamental, por lo que necesariamente he de iniciar estas reflexiones recordando sus enseñanzas. Ha insistido en que el estudio del sistema penal no puede ser abordado desde su única descripción normativa, esto es, limitado a las disciplinas jurídico-penales y procesales, sino que requiere de las imprescindibles aportaciones de la antropología social, los estudios culturales, la psicología social, la sociología general, la sociología de las organizaciones y de las profesiones, la economía política, la teoría del Estado y la filosofía política (Bergalli, 1996: VII-XII).

La necesaria transdisciplinariedad en el estudio del sistema penal es debida a que el mismo constituye un objeto de conocimiento plurifacético, cuya comprensión exige tomar en cuenta tanto el nivel abstracto o estático como el nivel concreto o dinámico. En efecto, Bergalli denomina sistema penal estático al complejo jurídico-penal, procesal y constitucional que define las conductas constitutivas de delito, establece las consecuencias punitivas y describe las formas en que se concreta dicha intervención punitiva del Estado. Pero advierte que cuando se procede a la aplicación de todas estas normas a través de las instancias predispuestas para ello (policía, jueces, fiscales, instituciones penitenciarias) a menudo el funcionamiento y la actuación de dichas instancias de aplicación del sistema penal no necesariamente siempre coincide con las previsiones abstractas del ordenamiento jurídico. Este despliegue o aplicación de las normas penales y procesales por parte de las instancias es lo que denomina sistema penal dinámico (1996: op. cit.; 1998: 27).

La trascendencia del análisis del funcionamiento del sistema penal como objeto de conocimiento de la llamada criminología se tratará de mostrar a continuación, a la luz de la evolución de los objetos de estudio que han ido marcando la historia del pensa-

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miento criminológico. Pero antes avancemos las líneas maestras de la nueva licenciatura en Criminología.

En julio de 2003 se creó la licenciatura en Criminología, configurada como enseñanza universitaria de segundo ciclo, iniciándose su implementación en varias Universidades en el curso académico 2004-2005. El Real Decreto 858/2003, de 4 de julio, estableció las directrices de los planes de estudio de esta nueva licenciatura, indicando las materias troncales y los créditos de cada una de ellas, que son las siguientes: Criminología (12 créditos), Prevención y tratamiento de la delincuencia (4’5), Victimología (4’5), Política Criminal (6), Medicina Legal y Ciencias Forenses (6), Métodos de investigación en Ciencias Sociales (4’5), Técnicas de investigación cuantitativa y cualitativa en Criminología (4’5), Derecho Penal (14), Derecho Procesal Penal (9), Psicología criminal (6) y Sociología del Derecho (6).

De la enumeración anterior se observa una limitadísima atención al sistema penal como objeto de estudio de la criminología, que sólo aparece de forma tangencial en la descripción del contenido de alguna de las materias troncales, en especial en la materia de "Sociología del Derecho" que obviamente abarca un contenido más amplio.

La escasa atención que se atribuye al sistema penal en la nueva licenciatura implica consagrar una visión de la criminología como disciplina legitimadora del status quo y del poder punitivo estatal, frente a los enfoques alternativos que podemos agrupar bajo el nombre de "criminología de la reacción social" o "criminología crítica", los cuales denunciaron el funcionamiento selectivo, clasista y racista del sistema penal, erigiéndolo como objeto de estudio fundamental de esa criminología alternativa (Zaffaroni, 1993: 5-10).

El objeto de estudio de la criminología ha ido variando a lo largo del tiempo en función de los diversos desarrollos en el ámbito del conocimiento, los paradigmas dominantes y las disciplinas que en cada momento histórico han tenido hegemonía en el pensamiento criminológico. Las primeras reflexiones teóricas sobre la cuestión criminal las encontramos a mediados del siglo XVIII, momento en que los penalistas ilustrados como Cesare Beccaria o Jeremy Bentham se ocupan de delimitar jurídicamente la definición de delito, con la finalidad de limitar el poder punitivo de los monarcas absolutos. Y para ello recurrirán a la figura del contrato social. El concepto de delito entonces sale del ámbito de la discrecionalidad del soberano, se separa claramente de la noción de pecado y se convierte en un concepto legal.

Con la consolidación en el poder de la clase burguesa y el auge del positivismo entrado ya el siglo XIX, el discurso crítico acerca de los límites del poder va quedando relegado. En el ámbito del pensamiento criminológico la reflexión sobre la definición legal del delito pierde centralidad, a la vez que las ciencias médicas adquieren hegemonía en el estudio de la cuestión criminal. El trasvase del método científico causal al campo de las ciencias sociales llevará a una progresiva "naturalización" de las nociones de delito y delincuente, hasta el punto que la definición legal de delito se verá desplazada por la noción de "delito natural".

A principios del siglo XX se va abriendo camino una perspectiva sociológica en el estudio de la cuestión criminal, que recurrirá a una metodología propia para el estudio de los fenómenos sociales propuesta por uno de los precursores del funcionalismo, Émile Durkheim. Esta...

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