Ampliación de la UE: ¿una oportunidad de luchar contra la discriminación de los gitanos?

El debate sobre la violación de los derechos humanos contra la minoría étnica romaní ha cobrado un nuevo impulso en los últimos tiempos con la inminente adhesión de ocho países de Europa central y oriental a la Unión Europea (UE), ya que varios de ellos cuentan con grupos sustanciales de población de etnia gitana. El nuevo estudio de la OIT y el PNUD representa un primer intento sólido de ofrecer una visión sistemática y comparable de los diversos aspectos de la vida de los gitanos en esta región.

GINEBRA - Una reciente sucesión de acciones legales concernientes a familias gitanas de Europa central y oriental han puesto de relieve la discriminación contra este colectivo. Actualmente, parece que la adhesión de los Estados de esta región a la UE puede suponer un enorme avance en materia de derechos humanos para los gitanos que desean disfrutar de los mismos derechos que el resto de ciudadanos de la Unión.

'El debate sobre la cuestión de los gitanos se encuentra gravemente lastrado y dominado por las opiniones arraigadas en todas las partes interesadas, pero es evidente que la población romaní en Europa central y oriental han sido los principales perdedores del proceso de transición a la economía de mercado', señala Niall O'Higgins, antiguo experto de la OIT y coautor del informe. 'Las tasas de desempleo de la población gitana, con arreglo a la definición de la OIT, son de dos veces y media a cuatro veces superiores a las que registran las poblaciones mayoritarias.'

En cualquier caso, la recogida sistemática de información sobre este grupo es relativamente infrecuente. Un reciente Informe sobre el desarrollo humano regional del PNUD denominado 'Avoiding the Dependency Trap' (Eludir la trampa de la dependencia), basado en una encuesta de la OIT y el PNUD realizada entre las familias gitanas de cinco países de la región (Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, República Checa y Rumania) con minorías romaníes sustanciales (del 5 al 10% de la población), avanza en cierta medida en la corrección de esta laguna de información.

En la encuesta de la OIT y el PNUD se confirma la posición de los gitanos entre los grupos más desfavorecidos en estos países. Resulta igualmente preocupante, sobre todo a la luz del objetivo de la OIT de promover el trabajo decente, el elevado nivel de participación de los gitanos en el sector no estructurado, derivada de las dificultades de este colectivo para acceder al mercado de trabajo regulado. En el informe se refiere el índice de desarrollo humano de los gitanos en Rumania, cuyo resultado les coloca a la par con la situación de países relativamente pobres en África como Swazilandia o Zimbabwe.

En el informe se señala claramente a la optimización del acceso al trabajo decente como elemento primordial de una estrategia encaminada a mejorar la situación de los gitanos en Europa central y oriental. Se pone de manifiesto además el papel esencial que debe desempeñar la educación en tal estrategia. En el estudio de la OIT y el PNUD se muestra la importancia de los niveles educativos para determinar las tasas de desempleo, ya que la probabilidad de que aquéllos que no completaron su educación primaria se encuentren desempleados casi duplica a la de los que culminaron la enseñanza secundaria. Esta disparidad plantea la cuestión de la necesidad de mejorar el acceso de los niños gitanos a una educación de buena calidad y de adaptar los sistemas docentes para hacer posible su integración.

En el informe se concluye que los países objeto del estudio han avanzado enormemente en la eliminación de las fuentes de discriminación directa identificadas en el Convenio relativo a la discriminación en materia de empleo y ocupación (núm. 111) de la OIT, pero que queda mucho por hacer en lo que se refiere a dotar a la minoría gitana de medios de actuación equitativos para su acceso al trabajo decente.