Notas y alcances sobre el Estado-nación en la política mundial del presente: una reflexión desde las relaciones internacionales *.

AutorMorand

El dinamismo del sistema internacional contemporáneo, particularmente el de la postguerra fría, admite cambios significativos en la agenda mundial y sugiere la adecuación del Estado a las aspiraciones tradicionales de las naciones por la autodeterminación soberana, conjuntamente con las nuevas demandas y desafíos que plantea una sociedad civil expansiva, interdependiente. crecientemente transnacional y eficientemente movilizada. Este contexto amplio y dinámico del actual escenario internacional admite una reflexión conceptual y analítica acerca del rol renovado y/o modificado del Estado-nación en los procesos globalizadores de la política mundial, reconociendo, al mismo tiempo, su constante gravitación e influencia. Para ilustrar este argumento y a partir de la discusión de internacionalistas y de la literatura especializada, se proponen y ejemplifican algunos rasgos y aspectos del debate actual sobre la vigencia de la soberanía de los Estados, en el marco de las tradiciones intelectuales y los paradigmas clásicos de las relaciones internacionales.

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EXPANSIÓN Y DINAMISMO DEL SISTEMA INTERNACIONAL EN EL CONTEXTO DE LA LÓGICA GLOBAL Y ESTATAL: UNA VISIÓN GENERAL

En la actual época internacional, conocida como postguerra fría, tanto la política mundial como el escenario global en general nos muestran una sociedad internacional cambiante, cada vez más compleja, que se enfrenta a un universo tradicional de lo seccional o nacional con los nuevos imperativos de la internacionalización del orbe. Esta evolución del panorama mundial se complementa con una variedad de temas y problemas, y se articula en una intrincada red transnacional de alcance universal. Así, se posibilita un proceso de interconexiones y vínculos políticos entre distintos actores, tanto a nivel interno como internacional.

De esta forma, hablar hoy del Estado-nación y de la política mundial es reconocer que vivimos la llegada de un nuevo escenario internacional de alcance más amplio, pero que se enfrenta también a un universo de lo nacional y fragmentario que se resiste, a veces con fuerza, a los imperativos y dictámenes de una sociedad crecientemente transnacionalizada y más interdependiente. Es en este contexto histórico internacional en que la razón tradicional de Estado se debate entre estas dos tendencias opuestas de la política mundial, esto es, entre satisfacer las aspiraciones de pueblos y naciones que reclaman y reivindican sus derechos a la autodeterminación soberana y enfrentar los nuevos desafíos y demandas que reclama una sociedad civil internacional cada vez más organizada y movilizada. (1)

Entre las transformaciones más espectaculares de la política mundial contemporánea sobresalen el desarrollo y la participación--cada vez más activa e influyente--de variados actores no estatales y transnacionales, cuyo origen y gestación se encuentran en la sociedad civil nacional e internacional. De esta forma, el proceso creciente de democratización de la sociedad internacional promueve la identificación y participación de actores e instituciones distintos de los Estados y sus gobiernos en el escenario mundial y reconoce la influencia, a veces determinante, que ejercen tales agentes en las políticas públicas. Del mismo modo, esta influencia en algunas oportunidades contiene elementos valóricos y morales, los que se pueden transformar en factores esenciales para legitimar políticas de Estado en relación con las demandas y aspiraciones de la sociedad civil. (2)

En otras palabras, la lógica globalizante de la sociedad internacional de la postguerra fría permite visualizar e identificar algunos aspectos centrales del cambio y transformación de la agenda y el escenario mundial y regional actual. En primer lugar, el surgimiento de un número significativo de unidades políticas nacionales que si bien se acrecientan durante el período de la guerra fría con el proceso de descolonización, siguen constituyendo la aspiración de muchos pueblos y naciones en el mundo, como es el caso de los kurdos y los palestinos. En efecto, esta situación se comprueba por la existencia de más de 184 Estados-naciones, comparados con los aproximadamente 50 que existían a mediados del siglo XX y cuyas características económicas y políticas son marcadamente diferentes de dicho pasado, como en algunas situaciones de países del sudeste asiático. (3) Al mismo tiempo, este aumento del número de Estados-naciones se relaciona con la aparición de nuevas clases de actores subnacionales y transnacionales, y con los intereses y exigencias cambiantes de una población mundial que crece y se duplica, desde alrededor de 2. 600 millones de habitantes en el decenio de 1950 a cerca de 5. 800 millones a fines del siglo XX.

Por otra parte, en este mismo medio siglo, las organizaciones internacionales, tanto gubernamentales como no estatales, alcanzan un crecimiento aún mayor que el de los Estados-naciones. Tal es el caso dramático de la existencia y participación actual de más de 10.000 organizaciones no gubernamentales en la arena mundial. (4) En virtud de que muchos de estos actores persiguen objetivos políticos no convencionales, han surgido también nuevos tipos de fisuras y controversias en los escenarios nacionales y externos. Del mismo modo, las capacidades de los Estados-naciones han cambiado drásticamente, haciendo que los modos económicos de ejercer influencia hayan incrementado notablemente, lo mismo que la influencia de los individuos. A este respecto, es elocuente el ejemplo que representa el G7 y sus líderes, que reúne a las principales economías del mundo industrializado en la política mundial del presente.

De la misma manera, las innovaciones tecnológicas en el campo específico de las comunicaciones han alterado las formas mediante las cuales se perseguían los objetivos de política exterior de los Estados. Existen ahora modalidades o pautas de relacionamiento de largo alcance entre las naciones, desde la configuración de coaliciones para la distribución del poder a jerarquías internacionales de acuerdo al status económico y al nivel de ingresos.

Estos cambios en la arena mundial se han acompañado de una gran variedad de nuevos temas y problemas en la agenda internacional, los que se articulan bajo una nueva retórica política y económica. Así, a la preocupación tradicional de los Estados-naciones respecto de la guerra y la paz, la expansión hegemónica y los nacionalismos, se agregan ahora la posibilidad de extinción de la humanidad por la acción de armas de destrucción masiva, la destrucción progresiva del medio ambiente, la violación sistemática de los derechos humanos, la expansión y gravitación de las religiones y las nuevas amenazas de un terrorismo transnacional, cuyo impacto político es evidente en la conducta de los Estados y en la sociedad civil internacional en general.

Así, el actual sistema global internacional se ha desarrollado en el marco de una compleja red de interdependencia transnacional, que ha permitido interconexiones políticas entre variados actores internacionales y donde los Estados y otros agentes políticos son, a pesar de sus distintos roles y competencias, cualitativa y cuantitativamente diferentes de los que les precedieron en el transcurso del siglo XX.

Lo anterior sugiere, entonces, que el sistema internacional es dinámico. Está marcado tanto por movimientos como por elementos constantes. Los Estados-naciones son parte de esta realidad, es decir, son partícipes de procesos susceptibles de cambios en el largo plazo y, por cierto, sujetos y objetos de interpretación y explicación analítica.

ELEMENTOS CONCEPTUALES ACERCA DE LA SOCIEDAD GLOBAL Y DEL ESTADO

En la terminología internacional e interna actual, el alcance del concepto de globalización ha llegado a ser tan amplio y determinante, que habitualmente es casi un lugar común utilizar esta expresión para intentar explicar y justificar los acontecimientos políticos y cotidianos que preocupan a los líderes y ciudadanos del mundo.

Si bien existe una extensa y amplia referencia a este concepto, no resulta del todo fácil comprenderlo y aplicarlo. Desde luego, no es un fenómeno nuevo de la humanidad, ni tampoco uno de alcance universal. Del mismo modo, la globalización no necesariamente representa equidad en su desarrollo y resultados. Sin...

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