Guerra y agua en Palestina: el debate sobre la seguridad medioambiental y la violencia

Autor:Ferran Izquierdo Brichs
Cargo:Profesor Titular de Escuela Universitaria de Relaciones Internacionales/Universitat Autónoma de Barcelona
Páginas:63-89
RESUMEN

I. Medio ambiente y conflictividad. II. Conflicto medioambiental y violencia. III. Seguridad y carestía de recursos hídricos en las cuencas de palestina. 1. Seguridad y conflicto por el agua. 2. Bienestar y conflicto por el agua. IV. La carestía de agua en la sociedad palestina. V. Una conclusión y dos escenarios de futuro. 1. Primer escenario: La paz impuesta. 2. Segundo escenario: La paz... (ver resumen completo)

 
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Los avisos sobre1 la posibilidad de nuevas guerras en Oriente Medio causadas por la carestía de agua han sido frecuentes desde finales del siglo pasado 2. Ahora ya sabemos que el recurso que ha provocado dos nuevas guerras en la región no ha sido el agua sino el petróleo. Sin embargo, los recursos hídricos continúan siendo una fuente de preocupación y también de conflicto en Oriente Medio y en muchas otras zonas del mundo, y la posibilidad de violencia ligada a la lucha por el agua todavía está presente. Ante esta problemática, que sólo puede agravarse en el futuro, en nuestra opinión es importante analizar las circunstancias que pueden conducir a los actores implicados en un conflicto por el agua a utilizar la violencia para conseguir sus objetivos. Debemos buscar instrumentos analíticos que nos ayuden a buscar la conexiónPage 64 entre la deriva violenta del conflicto y la carestía de agua, para lo cual nos adentramos en el debate sobre la seguridad medioambiental.

La conflictividad internacional ligada a factores medioambientales empezó a captar un mayor interés de los investigadores y de las instituciones políticas con la decadencia y fin de la guerra fría, no tanto porque se diera un cambio drástico en las condiciones medioambientales del mundo, como por la pérdida de un modelo explicativo que durante más de cuarenta años había servido de marco para analizar el sistema internacional. La paulatina liberación del corsé de la guerra fría permitió ampliar el debate y, gracias a ello, la dimensión medioambiental ganó presencia en las agendas de investigación 3.

La percepción de nuevas dimensiones de la seguridad puso sobre la mesa la necesidad de analizar riesgos que antes se habían mantenido en un segundo plano de interés y la forma en que estos riesgos podían afectar o provocar conflictos entre actores internacionales. Si bien es verdad que ni el riesgo ambiental ni el conocimiento de su existencia son recientes, también es cierto que la percepción del riesgo ha cambiado desde los años setenta 4. Así, se ha tomado conciencia del carácter limitado de los recursos de la biosfera y de la desigualdad en su distribución y acceso; de la dimensión global de los riesgos, que no respetan las fronteras; de las distintas prioridades y perspectivas de los países desarrollados y en vías de desarrollo; y de la insuficiencia de las soluciones técnicas y, por ello, de la necesidad de adoptar soluciones políticas ante dichos riesgos.

Junto con el interés por la conflictividad medioambiental surgió la necesidad de analizar dichas soluciones políticas y determinar cuando podían conducir a la violencia. En este artículo abordamos este debate para llegar a la conclusión de que cuando el conflicto se restringe al campo puramente medioambiental, afectando sólo al bien-Page 65estar de las personas, los actores tienden a buscar soluciones pacíficas e incluso cooperativas, mientras que cuando el conflicto amenaza el proyecto político del colectivo, es esta dimensión y no la medioambiental la que domina y las soluciones tienden hacia el uso de la fuerza.

Las variables analíticas que nos condujeron a esta conclusión las construimos a partir del debate sobre la seguridad medioambiental y, sobre todo, a partir de los argumentos presentados por los autores más escépticos ante la vinculación de seguridad y medio ambiente. Nos basamos en la posición de aquellos que, como Daniel Deudney, Marc Levy y Jon Barnett, restringen la dimensión de seguridad a la concepción clásica ligada a la seguridad nacional ya que, de esta forma, la asociación de una problemática medioambiental a la seguridad constituye el marco mínimo necesario para que el conflicto pueda conducir al estallido de violencia. Si aplicando los criterios más restrictivos podemos asociar un conflicto a la seguridad nacional en su concepción clásica, entenderemos que los actores implicados estarán dispuestos a utilizar instrumentos ligados a la alta política e incluso militares para conseguir sus objetivos. De esta forma podremos medir la propensión de un conflicto a adoptar una deriva violenta.

La aplicación de estas variables al caso del conflicto por el agua en las cuencas de Palestina nos permitió validar su utilidad y la conclusión teórica. La elección del conflicto por los recursos hídricos en las cuencas de Palestina como estudio de caso se debe a que todos los autores utilizan este ejemplo para justificar la probabilidad de que los conflictos medioambientales generen violencia. Las condiciones de carestía aguda y de recursos compartidos, unidas al conflicto político, convierten este caso en el más extremo por lo que hace a conflictos por un recurso vital como es el agua.

Así, en primer lugar presentamos el debate conceptual sobre medio ambiente, seguridad y carestía de recursos. Seguidamente, entramos en la conexión entre el conflicto medioambiental, la violencia y la seguridad clásica, y delimitamos las variables analíticas que utilizaremos en el estudio de caso. A continuación, aplicamos estas variables a distintos momentos del conflicto por los recursos hídricos en las cuencas de Palestina incluida la situación actual de los territorios ocupados palestinos. Finalmente, presentamos dos escenarios de futuro en el conflicto entre Israel y los palestinos que nos permiten llegar a conclusiones sobre la posibilidad de que el agua sea, o no, la causa de nuevas violencias.

I Medio ambiente y conflictividad

El uso popular, y cada vez más habitual, de conceptos como medio ambiente y seguridad ha escondido su indefinición y, con ello, el debate todavía hoy abierto sobre su uso. Ya no se discute que las problemáticas medioambientales pueden conducir a situaciones de conflicto, pero los mecanismos que asocian medio ambiente y conflicto no están totalmente definidos, al igual que continúa sin estar clara la dinámica de estos mismos conflictos. Para que los conceptos tengan valor analítico debemos establecer una definición lo más restringida y concreta posible, y también debemos deter-Page 66minar unas dinámicas básicas que asocien la problemática medioambiental con la conflictividad entre varios actores 5.

En el análisis de la relación entre amenazas al medio ambiente y conflicto, se ha apreciado que las posibles respuestas a los riesgos medioambientales acostumbran a estar ligadas al desarrollo socioeconómico, por lo que los gobiernos se enfrentan a decisiones difíciles: frenar o invertir las tendencias de desarrollo, invertir en opciones de desarrollo alternativas, o ralentizar el potencial para la cooperación multilateral en la protección medioambiental hasta que se hayan alcanzado los objetivos de desarrollo propios. La dinámica dominante es esta tercera, con lo que se asientan las bases para futuros conflictos 6. Un ejemplo claro lo podemos encontrar en la situación actual en las relaciones de Israel con Jordania y con la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Los acuerdos firmados entre Israel y Jordania 7, y entre Israel y la ANP 8 sobre la gestión de los recursos hídricos no reflejan una voluntad de cooperación por parte israelí, sino que congelan el statu quo para que la sociedad israelí no deba modificar sus prioridades ni su modelo económico. La negociación se llevó a cabo desde una posición de poder muy superior por parte de Israel, hasta el punto de que pudo imponer el mantenimiento de la realidad que le era favorable 9. Sin embargo, las necesidades futuras a medio plazo para poder afrontar la carestía de agua con eficiencia exigirían cambios en el modelo de desarrollo israelí y una cooperación entre todas las partes que, por ahora, están muy lejos de ser realidad.

Por otra parte, también se ha apreciado que los desafíos medioambientales que pueden provocar mayor conflictividad son aquellos relacionados con la escasez de recursos como agua, tierra, pesca, etc. Estos conflictos se pueden expresar en varios modelos como enfrentamientos sociales y políticos en el interior de los estados, movimientos de población provocados por las carestías, y la disputa entre distintos actores por un mismo recurso, que se puede conjugar con percepciones de injusticia distributiva y de falta de equidad, teniendo entonces un especial potencial de violencia 10.Page 67

La conciencia de la existencia de riesgos medioambientales ligados a la carestía de recursos abrió el debate sobre la seguridad medioambiental. La corriente que asocia la seguridad y el medio ambiente parte de una concepción amplia de la seguridad, tanto en lo que se refiere a los ámbitos afectados como a los medios para conseguirla, mientras que los autores que defienden una concepción clásica de la seguridad restringen los ámbitos afectados y los medios a utilizar.

La utilización de los parámetros propuestos por aquellos que defienden una definición amplia del concepto de seguridad e incluyen aspectos medioambientales nos permite identificar riesgos y posibles conflictos alrededor de estos riesgos, como son cambio climático, lluvia ácida, contaminaciones de todo tipo, degradación de recursos, carestías, mala gestión del suelo, y un interminable etcétera. Sin embargo, dada la vastedad de la definición de seguridad medioambiental adoptada, ésta no nos sería útil para detectar posibles comportamientos violentos a la hora de afrontar estos riesgos y conflictos.

Los parámetros propuestos por los que restringen el ámbito de la seguridad, los defensores del concepto clásico de seguridad, al ir parejos a la urgencia y a la validez de todos los medios disponibles para su consecución, nos remiten...

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