Los acuerdos comerciales regionales y bilaterales

Autor:Antonio Segura Serrano
Páginas:229-250
 
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CAPÍTULO X
LOS ACUERDOS COMERCIALES REGIONALES
Y BILATERALES
Antonio Segura Serrano
I. INTRODUCCIÓN
1. Fases en el regionalismo. En el momento de la creación del GATT,
los acuerdos comerciales regionales (ACR) eran considerados positivamen-
te, y a ello responde la redacción del art. XXIV del GATT. Sin embargo,
Jacob VINER fue el primero en distinguir entre los efectos de creación de
comercio y de desviación de comercio que estos acuerdos podían provocar,
por lo que no todos estos acuerdos serían igualmente beneficiosos para el
sistema multilateral de comercio. En la actualidad, la doctrina económica
mayoritaria sigue sosteniendo que los ACR, en general, tienen un efecto de
desviación de comercio superior al de creación de comercio.
Esta constatación resulta muy reveladora, si se tiene en cuenta que hoy día
dos tercios del comercio mundial tienen lugar en el marco de algún régimen
preferencial/regional, quedando sólo un tercio en el marco de la regla básica de
la NMF. En efecto, la segunda ola en el regionalismo comercial se ha producido
en la década de los noventa y ha incluido fenómenos, entre otros, como la ce-
lebración de acuerdos entre la UE y los Estados del Este europeo (que luego se
han adherido), la creación del TLCAN, el MERCOSUR o el ALC de ASEAN,
así como el denominado regionalismo aditivo, en donde Estados como Chile,
México y Singapur han celebrado una serie de acuerdos con sus socios comer-
ciales principales.
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2. Características del nuevo regionalismo. La etapa más reciente del
regionalismo comercial llama la atención por la denominada proliferación
en el número de ACR, incluyendo los Acuerdos Comerciales Preferenciales
(ACP).
De acuerdo con las bases de datos de la OMC, desde comienzos de 1990
hasta finales de 2008 se han notificado al GATT/OMC 421 ACR. Estos ACR
han sido notificados sobre la base del art. XXIV del GATT (324), el art. V del
GATS (68) o la Cláusula de Habilitación (29). En diciembre de 2008 había en
vigor 230 ACR y las propias expectativas de la OMC son que, teniendo en cuen-
ta los acuerdos no notificados, los que entrarán en vigor próximamente, junto
con los acuerdos que se están negociando en estos momentos, el número total
de ACR en vigor ascienda a unos cuatrocientos para el año 2010. Los Acuerdos
de Libre Comercio (ALC) y los Acuerdos de Alcance Parcial (AAP) supondrán
un 90 por 100 del total, mientras que las Uniones Aduaneras (UA) sólo repre-
sentarán el restante 10 por 100.
3. El rasgo predominante en estos últimos tres lustros consiste en la
combinación de dos datos: el avance de la liberalización multilateral del
comercio, que se identifica con la creación de la OMC, con el consiguiente
crecimiento del comercio mundial, junto al imparable aumento del número
de ACR. Acuerdos como el TLCAN o el MERCOSUR responden a la idea
de construir bloques comerciales regionales entre países vecinos que aspi-
ran a la facilitación del comercio o incluso a una mayor integración de sus
economías.
No obstante, también se viene observando otro fenómeno: el del crecimien-
to del número de ACP Norte-Sur (muchos Estados en vías de desarrollo han op-
tado por estos acuerdos basados en la reciprocidad y han abandonado los acuer-
dos preferenciales basados en la no-reciprocidad del tipo que ofrece el SPG) y,
aunque en menor medida, acuerdos Sur-Sur. De tal forma que el regionalismo
comercial se encuentra en pleno auge, tanto si se trata de un regionalismo que
tiende a consolidarse en su formato de «mega bloques continentales», como
si se trata del tipo ejes comerciales globales conectados con múltiples radios,
estos últimos no vinculados entre sí.
En cualquier caso, otro rasgo destacable de este mismo fenómeno consiste
en la proliferación de acuerdos comerciales de carácter extraregional (con un
claro incremento de los acuerdos bilaterales) o interregional (en donde una par-
te, o las dos, del acuerdo es en sí misma un ACR), es decir, desvinculados de
la dinámica propiamente regional, resultado que ha sido etiquetado con fortuna
como regionalismo «spaghetti» (BHAGWATI y PANAGARIYA, 1999: 77) o trascon-
tinentalismo bilateral. Los Estados encuentran estos acuerdos muy atractivos
por su flexibilidad y la capacidad que ofrecen de ganar mercados estratégicos.
4. Entre las explicaciones ofrecidas sobre este nuevo resurgir del fe-
nómeno regional destacan los problemas de la Ronda de Doha para avanzar,
que hace que los Estados opten por profundizar en las relaciones comercia-

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