El acuerdo de París de diciembre de 2015: la sustitución del multilateralismo por la multipolaridad en la cooperación climática internacional

Autor:Salinas Alcega, S.
Páginas:53-76
REDI, vol. 70 (2018), 1
EL ACUERDO DE PARÍS DE DICIEMBRE DE 2015:
LA SUSTITUCIÓN DEL MULTILATERALISMO
POR LA MULTIPOLARIDAD EN LA COOPERACIÓN
CLIMÁTICA INTERNACIONAL
Sergio SALINAS ALCEGA*
SUMARIO: 1. NOTA INTRODUCTORIA.—2. EL ESQUEMA DE LA DIPLOMACIA CLIMÁTI-
CA PRE-PARÍS.—2.1. Una gestión (formalmente) multilateral.—2.2. La multilateralidad
se transforma en multipolaridad en el desarrollo práctico del modelo.—3. EL ACUERDO
DE PARÍS: MOTIVOS PARA LA ESPERANZA EN EL PLANO PROCEDIMENTAL.—3.1. El
cambio de rumbo en cuanto al proceso negociador.—3.2. Por fin un texto jurídico-interna-
cional en materia de cambio climático tras dos décadas.—4. EL ACUERDO DE PARÍS: UN
CAMBIO DE RUMBO ¿DECEPCIONANTE? EN LO SUSTANTIVO.—4.1. El establecimiento
de un modelo de gestión basado en la flexibilidad.—4.2. ¿Flexibilidad o ambigüedad del
nuevo esquema de atribución de obligaciones en materia de mitigación?—4.3. El papel del
voluntarismo en la contribución al esfuerzo de mitigación.—5. CONCLUSIONES.
1. NOTA INTRODUCTORIA
La condición del clima como bien compartido por todos los Estados y su
carácter insustituible permiten afirmar que el régimen de lucha contra el ca-
lentamiento global reproduce fielmente el dilema de la tragedia de los comu-
nes 1. Esa afirmación se fundamenta en que la naturaleza global del problema
exige un modelo de gestión del mismo igualmente global, que encuentra su
materialización en la estructura jurídica creada por la Convención Marco de
las Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC) 2. Sin embargo,
* Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación DER2015-66045-P financiado por el
Ministerio de Economía y Competitividad y en las actividades del Instituto Universitario de Ciencias
Ambientales de la Universidad de Zaragoza. Igualmente debe entenderse comprendido dentro de las
actividades a que se dedica el Grupo Consolidado de Investigación AGUDEMA, financiado por el Go-
bierno de Aragón y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Profesor Titular de Derecho internacio-
nal público en la Universidad de Zaragoza (ssalinas@unizar.es).
1 HARDIN, G., «The Tragedy of the Commons», Science, vol. 162, 13 de diciembre de 1968, Issue
3859, pp. 1243-1248.
2 Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, hecha en Nueva York el 9
de mayo de 1992, BOE núm. 27, de 1 de febrero de 1994.
Revista Española de Derecho Internacional
Sección ESTUDIOS
Vol. 70/1, enero-junio 2018, Madrid, pp. 53-76
http://dx.doi.org/10.17103/redi.70.1.2018.1.02
© 2018 Asociación de Profesores
de Derecho Internacional
y Relaciones Internacionales
ISSN: 0034-9380; E-ISSN: 2387-1253
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REDI, vol. 70 (2018), 1
la eficacia de ese modelo resulta severamente dañada por comportamientos
individuales que obstaculizan la satisfacción del interés general de reducir un
fenómeno con graves consecuencias actuales y futuras. Ello a pesar de que,
conforme a los datos que ofrece la ciencia, los free riders resultarán también
perjudicados por los efectos negativos del calentamiento global.
De hecho, el régimen climático internacional es uno de los ámbitos en
los que con más claridad se plantea el obstáculo que para la articulación de
modelos de gestión de bienes comunes representa el papel que la soberanía
estatal sigue jugando en el Derecho internacional actual. Papel que se traduce
en la capacidad de cada Estado de decidir de manera individual sustraerse
del imprescindible esfuerzo colectivo, limitando la efectividad del esquema
de cooperación global.
El Acuerdo adoptado en la 21.ª Conferencia de las Partes (COP), en di-
ciembre de 2015, representa, sin duda, un cambio de rumbo en el modelo
de cooperación climática internacional 3. Nuestro propósito es analizar los
cambios operados por ese texto desde la perspectiva del reforzamiento o de-
bilitamiento de su naturaleza multilateral. Con ese fin en primer lugar se
estudiará la adecuación del modelo anterior a París a la gestión de un bien
público global, no circunscribiéndonos a las claves formales del mismo sino
prestando atención, muy especialmente, a las limitaciones resultantes de su
puesta en práctica (2). Ese análisis servirá de base para valorar los cambios
introducidos por el Acuerdo de París 4 desde la perspectiva apuntada. Para
ello se estudiarán las líneas principales del nuevo esquema que surge de la
capital francesa, poniendo el acento en aquellos aspectos que implican un
cambio respecto del modelo anterior. Ese análisis comenzará por el plano
3 Cuya utilidad era advertida tanto por la doctrina como por el Grupo Intergubernamental de
Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés) en los análisis comparativos reali-
zados entre ambos modelos, el consagrado en el Acuerdo de París y el anteriormente vigente. En ese
sentido, a nivel doctrinal pueden mencionarse a modo de ejemplo: LEAL-ARCAS, R., «Top-Down versus
Bottom-Up Approaches for Climate Change Negotiations: An Analysis», The IUP Journal of Governance
and Public Policy, vol. 6, diciembre de 2011, núm. 4, pp. 7-52; PICKERING, J., «Top-Down Proposals
for Sharing the Global Climate Policy Effort Fairly: Lost in Translation in a Bottom-Up World?», en
BREAKEY, H., POPOVSKY, V. y MAGUIRE, R. (eds.), Ethical Values and the Integrity of the Climate Change
Regime, Nueva York, Routledge, 2016, pp. 8-104. Por su parte, el análisis comparativo en el seno del
IPCC se incluye en una fase relativamente temprana pudiendo citar como ejemplo el desarrollo que al
respecto se hace en el marco del III Informe de Evaluación. METZ, B., et al. (eds.), Climate Change 2001:
Mitigation. Contribution of the WGIII to the Third Assessment Report of the Intergovernmental Panel on
Climate Change, Cambridge, Cambridge University Press, 2001, pp. 489-490. En ese mismo sentido,
la necesidad del cambio de rumbo es señalada por el Papa Francisco quien, partiendo de la inexis-
tencia de avances significativos con el modelo anterior, que primaba los intereses particulares sobre
el bien público global, fijaba como objetivo del nuevo modelo alcanzar un equilibrio entre soberanía
y gestión adecuada, e identificaba como líneas de acción la adopción de marcos regulatorios globales
que impongan obligaciones y de instituciones internacionales más fuertes y eficazmente organizadas,
con autoridades designadas equitativamente por acuerdo entre los gobiernos y dotadas de poder para
sancionar. Véase Carta Encíclica Laudatio Si’ del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa co-
mún, especialmente pp. 127-135, disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/do-
cuments/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html (consultada el 22 de noviembre de 2017).
4 Acuerdo de París, hecho en París el 12 de diciembre de 2015, BOE núm. 28, de 2 de febrero de
2017.

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