La planta de tabaco amarga deja paso a la frescura del orégano

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RESUMEN

El fomento del cultivo de orégano forma parte de un paquete completo de medidas de apoyo que puso en marcha la OIT en 2008 para ayudar a la recuperación socioeconómica de la zona sur del Líbano, desgarrada por la guerra. Informa Farah Dakhlallah, responsable de comunicación de la Oficina regional de la OIT en Beirut.

 
CONTENIDO
Mayo 2012, N.º 74 |Artículos generales |33
La planta de tabaco amarga
deja paso a la frescura
del orégano
© P. Deloche/OIT
NUESTRA CASA SUFRIÓ
MUCHOS DAÑOS Y LA
COSECHA SE QUEMÓ DURANTE
LA GUERRA, DE MODO QUE
RECIBIMOS LA AYUDA DE LA OIT
CON LOS BRAZOS ABIERTOS
El fomento del cultivo de orégano forma
parte de un paquete completo de medidas
de apoyo que puso en marcha la OIT
en 2008 para ayudar a la recuperación
socioeconómica de la zona sur del Líbano,
desgarrada por la guerra. Informa Farah
Dakhlallah, responsable de comunicación
de la Ofi cina regional de la OIT en Beirut.
No hace mucho tiempo que la explotación agraria
de Hassan Bazzi en el sur del Líbano se cubría
cada verano de una exuberante vegetación verde
formada por las hojas fuertes y resistentes de la
planta del tabaco.
Pero el trabajo era duro, caro y podía entrañar
riesgos para la salud. La que algunos agricultores
de la zona habían denominado “planta de la
perseverancia”, por su capacidad para proporcionar
benefi cios y sobrevivir a décadas de confl ictos, se
llamaba cada vez más a menudo “planta amarga”,
por las difi cultades de su cultivo.
Los agricultores buscaban una alternativa y la
encontraron... con la ayuda de la OIT. En la
actualidad, muchas de las “plantas amargas” se
han sustituido por una hierba verde y fresca, más
fácil y barata de cultivar, cuyo sabor incluso le va
muy bien a diversos alimentos y platos locales,
incluido el famoso zataar libanés, una mezcla de
hierbas, zumaque, semillas de sésamo y sal. |
El cultivo de orégano es una novedad en el desarrollo
de esta zona: es fácil y económico, no es perjudicial
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para la salud y tiene un buen olor y sabor. El fomento
de su cultivo forma parte de un paquete completo
de medidas de apoyo que puso en marcha la OIT y
nanció el Fondo de Recuperación del Líbano en
2008 para ayudar a la recuperación socioeconómica
de la zona sur de Líbano afectada por la guerra de
julio de 2006 con Israel.
“Llevaba mucho tiempo queriendo cambiar, pero no
conocía ninguna alternativa viable. Hasta que la OIT
se puso en contacto con nuestra cooperativa local y
nos habló de la producción de orégano”, dice Hassan.
Él está realizando el cambio porque, en comparación
con el cultivo del tabaco, el orégano tiene un bajo
coste, consume menos agua y exige menos esfuerzo.
También puede ser más rentable: el cultivo de orégano
en lugar de tabaco puede representar un incremento
anual de los ingresos por familia de 850.000 liras
libanesas (566 dólares de Estados Unidos).
No obstante, diversifi car cultivos y garantizar las
ventas de productos nuevos como el orégano sigue
siendo un desafío.
Cerca de 25.000 familias en el sur del Líbano –
alrededor del 60% de la población del sur– siguen
dependiendo del sector del tabaco, subvencionado
por el Estado, como medio de subsistencia. Debido
a la tradicional política de apoyo a los precios que
la Administración aplica desde hace muchos años,
numerosos habitantes de la región consideran
el tabaco como un cultivo de venta segura:
proporciona al agricultor medio unos ingresos
anuales equivalentes a 2.400 dólares.
Repercusiones sociales y
económicas nefastas
En todo caso, aparte de los conocidos riesgos para
la salud relacionados con el consumo de tabaco,
la planta “amarga” puede tener consecuencias
nefastas en los ámbitos social y económico.
Gran parte del cultivo de tabaco mundial lo
realizan niños, y el Líbano no es una excepción. El
propio Hassan, de 41 años de edad, ha trabajado
desde los siete en la explotación de tabaco familiar
de 8.000 metros cuadrados.
El cultivo del tabaco suele ser un negocio familiar,
lo que conduce a retirar a los niños de la escuela
y sobrecargar de trabajo a las mujeres. Más de un
tercio de los 100.000 niños que se estima que
trabajan en Líbano lo hacen en las plantaciones de
tabaco.
El trabajo en el sector del tabaco exige mucha
mano de obra y es agotador. Hombres, mujeres y
niños han de soportar largas jornadas de trabajo
agachados, expuestos a la nicotina y los plaguicidas.
Además, el cultivo de tabaco también conduce a
la degradación del medio ambiente: la utilización
de madera para secar el tabaco contribuye a la
deforestación; los plaguicidas contaminan el
terreno y las aguas, y la gran necesidad de riego
agota las reservas de agua.
Además de su contribución a una economía más
verde, el propósito del programa de la OIT es
ayudar a las zonas rurales del sur del Líbano en su
recuperación de la guerra de julio 2006.
A través de 12 cooperativas asociadas, la OIT
impartió formación a más de 110 productores
en 28 localidades sobre cómo se prepara la
tierra y cómo se planta y cultiva el orégano,
proporcionándoles semillas y materiales de riego.
Las plantas de orégano sirvieron asimismo como
ores aromáticas para las colmenas que tienen los
apicultores vecinos, respaldados también por la OIT.
Además de la producción de orégano, el programa
de la OIT ayuda también en otros ámbitos, entre
ellos: cultivo del olivo, apicultura, ganadería y
pesca; formación sobre competencias profesionales
a personas con discapacidad para facilitar su
integración en la población activa, y refuerzo
de capacidades para sindicatos, municipios y
cooperativas y servicios de microcréditos.
“Nuestra casa sufrió muchos daños y la cosecha se
quemó durante la guerra, de modo que recibimos
la ayuda de la OIT con los brazos abiertos. Al
principio plantamos un dunum (1.000 metros
cuadrados) de orégano a modo de prueba. Ahora
estoy por la tercera temporada y he dedicado la
mitad de mis tierras –cuatro dunums– al orégano”,
dice Hassan.
© DR