Mujeres: un recurso sin explotar

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RESUMEN

Hasta hace unos cuantos decenios, la mayoría de los países prohibía a las mujeres trabajar en las minas. Pero, con el paso del tiempo, las mujeres han ido abriéndose paso en este territorio dominado por hombres y han demostrado que tienen todo lo que hace falta para tener éxito. Informa Patrick Moser, periodista residente en Ginebra.

 
CONTENIDO
28 | Mayo 2012, N.º 74 |Artículos generales
Mujeres: un recurso sin explotar
Hasta hace unos cuantos decenios, la
mayoría de los países prohibía a las
mujeres trabajar en las minas. Pero,
con el paso del tiempo, las mujeres
han ido abriéndose paso en este
territorio dominado por hombres y han
demostrado que tienen todo lo que hace
falta para tener éxito. Informa Patrick
Moser, periodista residente en Ginebra.
Cuando Claudia Haney desciende medio
kilómetro bajo tierra, inspira respeto a los
300 hombres de la mina de Neuhof-Ellers
que explota K + S Kali en el estado alemán de
Hesse.
Con 33 años de edad, es la primera mujer que
dirige una mina en Alemania.
La minería lleva mucho tiempo siendo un territorio
exclusivo de los hombres. La hostilidad hacia las
mujeres se refl eja en el mito de que la sola presencia
de una mujer provocaría el derrumbe de la mina.
Pero en los últimos decenios, las mujeres se han
abierto paso hacia las minas. Aunque siguen
siendo una minoría en un sector dominado
aún por los hombres, su presencia en él va en
aumento. Y es una buena noticia no solo para las
propias mujeres, sino también para la industria
minera, que se enfrenta a una importante escasez
de competencias profesionales.
En Australia, Gina Rinehart, heredera de una
empresa minera familiar, ha conseguido que un
pequeño equipo de prospección pase a ser un
grupo minero mundial y, en el proceso, se ha
convertido en la mujer más rica del país.
© DR
Artículos generales
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En 2007, Cynthia Carroll fue la primera mujer
nombrada directora ejecutiva de Anglo American,
gigante de la minería con sede en Londres.
“Jamás consideré la minería como algo a lo que
una mujer no debía dedicarse”, afirma Cornelia
Holtzhausen, directora general de la mina de
mineral de hierro de Kumba, perteneciente a Anglo
American y situada en Thabazimbi, Sudáfrica. “Me
crié en un entorno minero —el padre de un amigo
era metalúrgico en una mina de oro— y siempre lo
he considerado muy estimulante”, asegura.
En el estado minero de Queensland, en
Australia, las autoridades pusieron en marcha
el año pasado la iniciativa “Mujeres con casco”
para animar a las jóvenes a que consideren la
posibilidad de realizar carreras profesional no
tradicionales como la minería.
“La contratación de mujeres es ventajosa para
ambas partes, ya que representan la mayor reserva
de talento sin aprovechar a disposición de los
empleadores que necesitan hacer frente a la
escasez de trabajadores cualificados”, sostiene
Karen Struthers, Ministra para Asuntos de la Mujer
de Queensland. “Estos sectores necesitan mujeres.
Ya no es cuestión de elegir. La profesión de minera
debe ser una realidad, no algo novedoso”.
“La mayor proporción de mujeres en sectores no
tradicionales ayudará a hacer frente a la escasez de
competencias profesionales y permitirá que mujeres
y niñas puedan beneficiarse de la abundancia de
recursos de Queensland”, dice Struthers.
En la Columbia Británica (Canadá) uno de cada
20 puestos de trabajo pertenece a la prospección
de minerales y la minería, pero las mujeres
representan solo el 16 % de ese segmento,
incluido un mero 5 % en puestos considerados
como no tradicionales para mujeres, como los de
minero y operario de maquinaria pesada.
Puesto que la industria minera y de prospección
de minerales en la Columbia Británica prevé que
necesitará 6.000 trabajadores más para 2016, un
grupo de trabajo que investiga sobre esta cuestión
declaró el año pasado que la incorporación de las
mujeres es vital para el sector.
“Es evidente que tales desafíos no afectan solo a la
Columbia Británica”, declaró el equipo en su informe
Mujeres: un recurso sin explotar. Por ejemplo, las
empresas del sector privado que operan en Australia
y Sudáfrica, junto con las Administraciones locales
“están centrando decididamente sus esfuerzos y
recursos a hacer más atractivo el sector para las
mujeres y otros grupos minoritarios”.
No obstante, los autores del informe lamentan
que el sector y su cultura sigan estando
dominados por los hombres: algunas mujeres
declararon que habían sido excluidas de las
actividades sociales. El informe también
menciona la falta de presencia femenina en los
puestos de alto nivel, lo que parece perpetuar la
creencia de que no son iguales a los hombres.
Hasta hace unos pocos decenios, en muchos
países se prohibía a las mujeres trabajar en
actividades subterráneas.
Sandra Collins fue una de las primeras mujeres
que estudió ingeniería de minas en Queensland,
y la segunda de Australia que realmente trabajó
en el sector. En la actualidad es directora de
operaciones en una importante mina de carbón
en Queensland. Pero en el decenio de 1980 tuvo
que luchar contra la legislación que impedía que
las mujeres trabajaran en minas subterráneas
para comenzar su innovadora carrera profesional.
“La prohibición es un vestigio de los días (en el
siglo XIX) en que se dictaron leyes para lograr
que las mujeres y los niños salieran de las
minas”, declaró a ABC, cadena de televisión
australiana. “No se había cambiado y
figuraba todavía en los libros”.
La prohibición de que las mujeres
trabajaran bajo tierra se remonta a
mediados del siglo XIX. Una protesta
pública por las terribles condiciones
en que se trabajaba en las minas
británicas –descrita en un informe
de la Real Comisión–, dio lugar a la
Ley de Minas de 1842, que prohibía
que mujeres y menores de diez
años trabajaran en las minas. Esta
práctica se reflejó también en el
© Foto de la OIT
JAMÁS CONSIDERÉ
LA MINERÍA COMO ALGO
A LO QUE UNA MUJER
NO DEBÍA DEDICARSE
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Convenio n.º 45 de la OIT, aprobado en 1935, que
prohibía el trabajo subterráneo de las mujeres.
No obstante, en los años posteriores a la adopción
del Convenio sobre seguridad y salud en la minas,
1995 (núm. 176) –en el que se insta a los Estados
miembros a que formulen y apliquen una política
coherente en materia de seguridad y salud en las
minas, y en el que se ofrecen diversas medidas
clave para lograr tal objetivo–, la OIT ha pedido a
los Estados miembros que apliquen este Convenio
y, en consecuencia, que consideren la posibilidad
de renunciar al Convenio n.º 45. Mientras que
el Convenio n.º 45 intentaba proteger a la mujer
mediante su exclusión de la minería, el principio
del Convenio n.º 176 se basa en la prevención y la
protección tanto de hombres como de mujeres.
“El acceso debe ser libre para ambos sexos, y debe
complementarse con unas normas sólidas sobre
salud y seguridad en el trabajo”, asegura Martin
Hahn, experto de la OIT en el sector de la minería.
“El propósito del Convenio n.º 45 era, entre otras
cosas, proteger a las mujeres de los entonces muy
considerables peligros físicos para la seguridad
y la salud en la minería subterránea. Gran parte
del trabajo realizado en las minas solía exigir
una gran fortaleza física, que normalmente no se
asociaba a la mujer. En la actualidad, muchas de
las operaciones de minería a gran escala se realizan
con máquinas, y los registros de seguridad y salud
han mejorado considerablemente en las minas bien
gestionadas”, añade.
La Asociación Australiana de Minas y Minerales
(AMMA) afi rma que 86 de sus empresas miembros
tienen escasez de trabajadores cualifi cados. La
organización de empleadores cree que la contratación
de mujeres desempeñará un papel signifi cativo
para solucionar el problema, además de aumentar
la formación en competencias clave y permitir la
entrada al país de más mineros extranjeros.
“Dado que el 92 % de las empresas del sector
integrantes de AMMA declaran que desean
contratar a más mujeres, y dado que es un
sector en el que actualmente menos de uno
de cada cinco trabajadores son mujeres, hay
enormes oportunidades de que las australianas
puedan forjarse una carrera profesional larga
y satisfactoria en la minería”, señaló el Primer
Ejecutivo de la asociación, Steve Knott, en una
conferencia sobre minería en junio de 2011.
“Tradicionalmente, el mundo de la minería ha
estado ligado en muchos países a una cultura
marcadamente machista de asunción de riesgos
contraria a los enfoques modernos sobre salud y
seguridad en el trabajo”, dice Hahn. “Puesto que
tal cultura estaba respaldada por la existencia de
una mano de obra muy homogénea, aumentar la
diversidad debería mejorar la situación realmente”
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