Nace en Kenya un movimiento para el empleo juvenil

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RESUMEN

En el África subsahariana hay millones de trabajadores jóvenes que participan en actividades de supervivencia, principalmente en la economía informal. La periodista Anne Holmes informa desde el segundo suburbio más pobre de África, en Kenya, en el que las cooperativas y los empleos verdes ayudan a afrontar el reto del empleo juvenil. Con el apoyo de la OIT, el desarrollo de cooperativas es una de las prioridades del plan nacional de acción para el empleo juvenil en Kenya.

 
CONTENIDO
Mayo 2012, N.º 74 |En portada |11
Nace en Kenya un movimiento
para el empleo juvenil
En el África subsahariana hay millones
de trabajadores jóvenes que participan en
actividades de supervivencia, principalmente
en la economía informal. La periodista Anne
Holmes informa desde el segundo suburbio
más pobre de África, en Kenya, en el que las
cooperativas y los empleos verdes ayudan
a afrontar el reto del empleo juvenil. Con el
apoyo de la OIT, el desarrollo de cooperativas
es una de las prioridades del plan nacional
de acción para el empleo juvenil en Kenya.
Las cooperativas están ayudando a los jóvenes a
salir de la pobreza en Kenya. Gracias a ellas se han
creado puestos de trabajo en proyectos de jardines
comunitarios, de tratamiento de residuos para
biocarburantes o de servicios de saneamiento.
Victor Matioli, de 34 años de edad, es uno de los
beneficiarios de este tipo de iniciativas. Ya ha puesto
en marcha un proyecto en el vivero de la comunidad,
que está creando puestos de trabajo para los jóvenes.
Así explica cómo nació la Granja Orgánica Youth
Reform: “Comenzamos a cultivar a partir de las
violentas revueltas que se produjeron después
de las elecciones. Nuestra idea era reunir a los
jóvenes y rehabilitarlos para que se dedicaran a
actividades positivas”.
Durante los actos violentos postelectorales de hace
tres años, los jóvenes desmantelaron las vías del
ferrocarril que pasa por Kibera, para mostrar su furia
por la falta de empleo y por las vertiginosas cifras
de desempleo. Miles de jóvenes ociosos se echaron
a la calle para atacar y quemar las empresas y las
viviendas de los que consideraban miembros de la
clase económicamente más favorecida.
En la actualidad, los residentes han reconstruido sus
comunidades, y el bullicio del asentamiento informal
ha pasado de proceder de la violencia frustrada al
trabajo productivo. En la calle principal de Kibera
hay una empresa de lavado de automóviles rebosante
de actividad. Gabriel Owino gestiona la empresa
cooperativa que estableció con un grupo de amigos
hace 10 años y también supervisa un taller mecánico
que hay cerca de la fuente.
“Estas personas tienen sus propias cualificaciones
para el trabajo. Algunos van de aquí para allá y
encuentran buenos empleos”, señala. “Los hay que
van a la escuela. Otros se están sacando sus diplomas
aquí y no tienen trabajo, de manera que intentamos
mantenernos ocupados, fuera de la calle”.
Inodoros volantes
Uno de los desafíos más importantes en estos
suburbios es la falta de servicios de saneamiento
adecuados. Los “inodoros volantes” –bolsas
de poliuretano que se utilizan para evacuar
y después se tiran al borde del camino–
contaminan el ambiente, y la falta de sistemas
adecuados de aguas residuales hacen que los
servicios públicos se atasquen y, con frecuencia,
se desborden en la estación de las lluvias.
“El problema esencial en Kibera son los inodoros
y las duchas”, afirma el Sr. Matioli. “La gente no
dispone de ellos”. Esta carencia en el servicio
público ha suscitado una de las oportunidades
de empleo más estables para los residentes de
Kibera que decidieron encargarse del problema
ellos mismos.
The Umande Trust, organización patrocinada por el
Sistema cooperativo para África de la OIT a través
de su mecanismo de financiación (Challenge Fund),
es uno de los grupos participantes más innovadores.
Emplea sobre todo a grupos de jóvenes o mujeres
para poner en marcha y gestionar lo que ellos
llaman “biocentros”, es decir, letrinas públicas que
usan biomasa derivada del procesamiento de los
residuos orgánicos humanos para calentar el agua
de las duchas públicas. El gas también se vende a
los residentes locales para cocinar.
“Ahora consideramos los residuos orgánicos
humanos como una inversión que puede producir
biogás, y esta es una energía limpia. Tenemos la
capacidad de explotarla y garantizar que ofrecemos
a la comunidad servicios de saneamiento limpios
y dignos”, sostiene Paul Muchire, Director de
Comunicaciones de Umande Trust. “No olvide que
esto es metano, y el metano es más perjudicial que
el carbón, por lo tanto, cuando se quema se reducen
los daños que produce al medio ambiente”.
Umande tiene más de 50 centros similares en
toda Kenya, de cuya gestión se ocupan grupos
comunitarios independientes. La mayoría de ellos
se encuentran situados en los asentamientos
informales de Nairobi.
12 | Mayo 2012, N.º 74 |En portada
En Malí, el 73% de la población económicamente
activa trabaja en la economía informal. Un tercio
de estos trabajadores son jóvenes que solo pueden
encontrar empleo en las zonas rurales. En las zonas
urbanas, el desempleo juvenil es notablemente alto; en
la capital, Bamako, la cifra alcanza el 32%.
El organismo de Malí para la promoción del empleo
juvenil está aplicando un programa nacional para la
integración de los jóvenes en el mercado de trabajo
a través de inversiones intensivas en mano de obra.
El programa está financiado por el Fondo Nacional
de Empleo Juvenil, cuyos fondos proceden de una
contribución del 2% del impuesto de sociedades.
Este proyecto, financiado por la OIT, ha generado
más de 70.517 jornadas de trabajo desde 2006.
Contribuyó directamente a la integración de muchos
trabajadores jóvenes en el mercado de trabajo rural.
Los puestos de trabajo para jóvenes abarcan desde
la venta de productos agrícolas al mantenimiento
de maquinaria para explotaciones agrarias o la
pavimentación de carreteras.
La formación respecto a la utilización de materiales y
técnicas locales forma parte del proyecto, que imparte
formación profesional a los jóvenes en todo el país.
Las técnicas intensivas en empleo en la construcción
se han ampliado progresivamente a otros programas
de inversión, como el Programa de Apoyo al Sector
Agrario, la Dirección de Carreteras Nacionales de
Bamako y el sector privado.
En colaboración con la Agencia para el Desarrollo
de Enfoques Intensivos en Empleo y otras partes
interesadas, la OIT habilitó a las comunidades y las
administraciones locales para que incluyeran estos
enfoques en los presupuestos nacionales y locales. El
proyecto recibe financiación del Gobierno de Malí y del
Gran Ducado de Luxemburgo.
PROGRAMAS DE INVERSIONES INTENSIVAS EN EMPLEO (PIIE):
EMPLEO PARA JÓVENES EN MALÍ
© M. Crozet/OIT
Una nueva mirada al mundo actual
“Nosotros partimos de la base de que Kibera tiene
recursos: las personas van a la escuela, hay una
emisora de radio, hay cibercafés, Internet”, dice el
gerente Josiah Omotto, que fundó la organización
con un grupo de amigos en 2004. “Hemos
intentado distanciarnos de la pobreza de Kibera,
porque desde el momento en que se considera a
las personas desde la perspectiva de la pobreza, lo
que se hace es perpetuar la impotencia”.
El Sr. Omotto explica que durante los últimos diez
años, el empleo se ha basado en el capital social. “Si
conoces a alguien, consigues un trabajo”, añade. “En
las zonas de altos ingresos, el desempleo es muy bajo,
porque sus habitantes conocen a personas que están
en el sector privado y también en el sector público”.
No obstante, los residentes de Kibera y de otros
asentamientos informales de Nairobi están
excluidos en gran medida de este sector económico.
Sobreviven pasando de un trabajo informal a otro,
con la venta de comida en puestos callejeros o con
la venta ambulante de productos reciclados. Los
ingresos estables siguen siendo una excepción.
“Umande Trust” puede traducirse como “que nace”.
Una mirada al mundo desde un punto de partida
nuevo, sin reciclar ideas del pasado”, afirma el Sr.
Omotto. “Nuestra esencia en realidad es la justicia”.
María-Elena Chávez, Jefe del Servicio de Cooperativas
de la OIT, añade: “Los miembros de la Cooperativa
de Ahorro y Crédito Umande (SACCO) están muy
involucrados, y las cooperativas han contribuido
de manera muy notable al bienestar general. Al
caminar por las calles de Kibera, los miembros de
SACCO nos mostraron con orgullo su biocentro, sus
contabilidad y los ahorros que han podido reunir; nos
contaron que sus niños pueden ir a la escuela porque
tienen acceso a pequeños créditos de SACCO que
les permiten comprar los uniformes. Se trata de un
ejemplo muy tangible de cómo las cooperativas y los
jóvenes pueden establecer una enorme diferencia en
la vida de las personas”.
© M. Crozet/OIT