Entrevista a Jayati Gosh, ganadora del Premio de Investigación sobre Trabajo Decente de la OIT

Páginas:50-51
RESUMEN

Las profesoras Jayati Ghosh y Eve C. Landau, galardonadas con el Premio de Investigación sobre Trabajo Decente de la OIT, la semana pasada pronunciaron sendos discursos ante el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En sus intervenciones, ambas hicieron un llamamiento a favor de reformas en materia de política económica basadas en el trabajo decente como medio para hacer frente a los actuales retos de los mercados laborales mundiales. La economista india Jayati Ghosh también se encontraba entre los miles de participantes en la Conferencia Internacional del Trabajo anual en Ginebra. Trabajo conversó con la Sra. Ghosh, que es profesora en la Universidad Jawaharlal Nehru en India y Secretaria Ejecutiva de la Asociación Internacional de Economía del Desarrollo (IDEAs.).

 
CONTENIDO
Las profesoras Jayati Ghosh y Eve C.
Landau, galardonadas con el Premio de
Investigación sobre Trabajo Decente de la
OIT, la semana pasada pronunciaron sendos
discursos ante el Consejo de Administración
de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT). En sus intervenciones,
ambas hicieron un llamamiento a favor de
reformas en materia de política económica
basadas en el trabajo decente como medio
para hacer frente a los actuales retos de
los mercados laborales mundiales. La
economista india Jayati Ghosh también se
encontraba entre los miles de participantes
en la Conferencia Internacional del Trabajo
anual en Ginebra. Trabajo conversó con
la Sra. Ghosh, que es profesora en la
Universidad Jawaharlal Nehru en India
y Secretaria Ejecutiva de la Asociación
Internacional de Economía del Desarrollo
(IDEAs.)
¿Qué hay que hacer para garantizar que el crecimiento
genere empleos de calidad?
Jayati Ghosh: En primer lugar, es realmente necesario
reorientar las políticas económicas. Si observamos
las economías en desarrollo que han tenido éxito,
constatamos que la estrategia principal ha sido
la de basar su crecimiento en las exportaciones,
incluso cuando el potencial del mercado local es
países, entre los que figuran los 27 Estados miembros
de la Unión Europea, Brasil, China, India, Japón,
México, la República de Corea, la Federación de Rusia
y los Estados Unidos. Estos países acumulan cerca del
60% del empleo total en el sector.
Jornadas de trabajo prolongadas, y una
elevada remuneración
En lo que respecta a las condiciones de trabajo,
el informe señala que las jornadas laborales de
larga duración son norma en la industria química.
Aunque el tiempo de trabajo semanal se ha
reducido en muchos países en el último decenio,
los trabajadores del sector químico seguían
realizando más de 40 horas semanales de media
en 2008. En algunos países, los trabajadores
dedicados a la producción química dedicaban a
su labor más de 50 horas a la semana.
Según el informe, una jornada laboral prolongada
puede estar asociada a una remuneración elevada
en el sector. Sin embargo, los trabajadores
de la industria química en ciertas economías
emergentes perciben unos ingresos muy inferiores
a los que obtienen numerosos empleados en otras
industrias y sectores de servicios.
El informe alude a una carencia de trabajadores
cualificados y de científicos como una dificultad
fundamental para la industria química en los últimos
años. La falta de científicos ha propiciado la migración
entre las economías desarrolladas, así como entre
éstas y las economías en desarrollo. Muchas empresas
químicas emprenden acciones positivas para formar a
sus trabajadores sirviéndose de sus propios recursos.
En un contexto de avance de la globalización de la
industria química, el Informe destaca el papel de los
foros mundiales de diálogo social en la capacitación
de los trabajadores y de sus representantes para
analizar no sólo el cambio estructural corporativo,
sino también varias cuestiones relacionadas con la
industria y el empleo a escala transnacional de la
empresa química de que se trate.
1 Reestructuración, empleo y diálogo social en las
empresas de las industrias química y farmacéutica.
Informe para el debate de la Reunión Tripartita para la
Promoción del Diálogo Social sobre la Reestructuración
y sus Efectos en el empleo en las Industrias Química
y Farmacéutica (27-27 de octubre de 2011), Oficina
Internacional del Trabajo, Ginebra, 2011.
Para más información, véase http://www.ilo.org/sector/activities/
sectoral-meetings/WCMS_160744/lang--en/index.htm.
Entrevista a Jayati Gosh,
ganadora del Premio de Investigación
sobre Trabajo Decente de la OIT
© M. Crozet/OIT
50 | Diciembre 2011, Nº 73 | Noticias
Diciembre 2011, Nº 73 | Noticias | 51
El Director General
de la OIT anuncia
que adelanta su salida
del cargo
El pasado mes de septiembre,
Juan Somavía, Director
General de la OIT, anunció
que adelantará la fecha de su
salida del cargo al segundo
semestre de 2012, debido a
importantes motivos personales
que le exigen permanecer más
cerca de su familia. En una
carta dirigida a los miembros del
Consejo de Administración, el
Director General les informó de
su decisión de abandonar su puesto el 30 de septiembre de 2012. El
anuncio se efectuó a finales de septiembre de 2011, con el fin de que
la OIT disponga del plazo suficiente para poner en marcha el proceso
de elección de su sucesor. El tercer mandato de Somavía como
Director General debía prolongarse hasta marzo de 2014.
El Sr. Somavía señaló que siente la “necesidad interior” de dar este
paso ya que, después de nueve años como embajador de Chile ante
las Naciones Unidas en Nueva York, y los trece años que lleva al
mando de la OIT, cree que ha llegado la hora de “regresar a casa”
para estar cerca de los suyos. El Sr. Somavía, de nacionalidad
chilena, es el primer representante de un país en desarrollo que lidera
la OIT. Dio vida al concepto de “trabajo decente”, y lo colocó en
centro de la agenda de la OIT. Desde entonces, la Organización y sus
recomendaciones sobre formulación de políticas han sido objeto de un
creciente apoyo político.
relativamente grande. El objetivo principal siempre
ha consistido en tratar de exportar más. Una vez
conseguido eso, es necesario mantener bajos los
salarios, a fin de controlar los costes. De manera
que el propósito no es impulsar la demanda interna,
porque esto inhibe la capacidad de ser un exportador
muy competitivo. El resultado son políticas
cambiarias como salariales bajas. Y, sobre todo, no
se permite que el incremento de la productividad se
traduzca en aumentos de salarios.
Tal es el caso de China, pero es también a lo que
aspiran otros países. Otro ejemplo es Alemania,
país al que se presenta como el gran éxito. Creo
firmemente en que, para lograr un patrón sostenible
necesitamos cambiar hacia un crecimiento basado
en los salarios y el consumo en la mayoría de
estos países, si se consideran los países de gran
dimensión con la capacidad potencial de crecer muy
rápidamente. No se trata únicamente de los países
BRIC, sino también de Argentina, México e Indonesia.
Todos ellos cuentan con un enorme potencial, grandes
poblaciones y un margen efectivo para cambiar a un
crecimiento basado en los salarios y el empleo.
¿Funciona esto en el caso de los países menos
desarrollados (PMD)?
Jayati Ghosh: Desde luego. Se tiende a suponer
que no se puede hacer otra cosa que exportar. No
es cierto. El problema de la mayoría de los PMD
es que ni siquiera son capaces de diversificar sus
economías para poder exportar. Si se pasan a la
producción industrial, tendrán la competencia
de China; si producen materias primas, todos
sabemos cuáles son los problemas: existe un auge
en la actualidad, pero la situación es muy volátil.
Dependiendo del tamaño de la población, una gran
parte del África subsahariana cuenta con un margen
real para encontrar mercados, basándose en un
crecimiento impulsado por los salarios y el empleo
en la región. En Sudáfrica, es posible abordar esta
tarea de un modo mucho más significativo. Existe un
enorme potencial en este sentido. Significará que se
dependerá un poco más de los mercados regionales,
y no sólo del mercado nacional propio.
¿Cómo convence a los gobiernos y a los donantes para
que no se limiten a suscribir el programa de trabajo
decente y lo lleven a la práctica de manera efectiva?
Jayati Ghosh: en primer lugar, cada vez que se habla
de la necesidad de un crecimiento impulsado
por los salarios, la respuesta es que, con la
globalización, ya no es posible. Es un grave error.
Lo que se observa es que se están alcanzando
límites en todo tipo de ámbitos. El mercado de
Estados Unidos va a dejar de ser el motor del
crecimiento mundial. Hemos de encontrar otras
fuentes de dinamismo en la economía global.
Existe un enorme potencial de dinamismo en
los países con grandes poblaciones en los que
se satisfacen las necesidades básicas. También
el sector privado está interesado; no todo puede
recaer sobre las espaldas del sector público.
Se trata de regiones en las que el potencial del
mercado es enorme si el sector público interviene
para proporcionar una infraestructura razonable. Es
necesario que existan carreteras o vías de acceso
decente a todas las localidades que no se vean
afectadas por las condiciones meteorológicas, que
todos los hogares dispongan de electricidad, servicios
de saneamiento, agua, y elementos básicos como
la alimentación y el acceso a servicios sanitarios. Al
impulsar el gasto social, se está creando un mercado.
¿Puede darnos un ejemplo?
Jayati Ghosh: tomemos como ejemplo mi país, La
India, donde el 40% de los hogares rurales carece
de electricidad, y un tercio de las aldeas no dispone
de carreteras transitables en todas las estaciones.
Adolecemos de enormes carencias en la provisión
de educación, sanidad y saneamiento. Sólo con
procurar una provisión adecuada en estas áreas se
obtiene un enorme aumento en el empleo y, por
tanto, un gran efecto multiplicador positivo derivado
del gasto de las personas que consiguen estos
puestos de trabajo. Cuando comiencen a gastar en
tales regiones, se creará empleo, de manera tanto
directa, como indirecta. No se trata únicamente de
una “buena acción” en términos de bienestar, sino
que tiene sentido y está fundamentada desde el
punto de vista macroeconómico.
© M. Crozet/OIT