De sanos a enfermos: la gestión de casos gana terreno como herramienta de reintegración laboral

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RESUMEN

En un contexto en el que los sistemas de asistencia sanitaria soportan crecientes presiones, y el gasto en prestaciones por discapacidad sigue aumentando, un número cada vez mayor de empleadores, gobiernos y aseguradoras buscan vías para la reincorporación al trabajo de los empleados lesionados o enfermos. Informa Patrick Moser, periodista residente en Ginebra.

 
CONTENIDO
En un contexto en el que los sistemas de
asistencia sanitaria soportan crecientes
presiones, y el gasto en prestaciones por
discapacidad sigue aumentando, un número
cada vez mayor de empleadores, gobiernos
y aseguradoras buscan vías para la
reincorporación al trabajo de los empleados
lesionados o enfermos. Informa Patrick
Moser, periodista residente en Ginebra.
De acuerdo con la Organización de Cooperación
y Desarrollo Económicos (OCDE), sus 34 Estados
miembros dedican, como promedio, el 1,2% del
PIB a prestaciones por discapacidad, y el porcentaje
asciende al 2% si se incluyen las que se otorgan por
enfermedad. En algunos países, tales cifras se elevan
al 5%, lo que multiplica por casi 2,5 el gasto que se
asigna a las prestaciones por desempleo.
En un intento por invertir la tendencia, muchos
retoman la gestión de casos, lo que supone
un planteamiento encaminado a facilitar la
reintegración de empleados mediante la adopción
de soluciones personalizadas.
“Las ventajas son muchas”, asegura Bernd Treichel,
experto de la Asociación Internacional de la Seguridad
Social (AISS), con sede en Ginebra. “El empleador
gana al minimizar los costes de indemnización al
trabajador; el empleado, al regresar al trabajo; y la
seguridad social, al no tener que abonar prestaciones
a largo plazo por discapacidad. La sociedad también
se beneficia, porque la oferta de mano de obra
cualificada se mantiene disponible”.
La gestión de casos que, en esencia, proporciona
una “ventanilla única” para coordinar diversos
servicios y orientar a cada persona hacia la
consecución de la solución más adecuada para sus
necesidades, se utiliza en distintos ámbitos, entre
los que figuran los tratamientos psiquiátricos, la
gestión de lesiones, la atención a las personas de
edad avanzada, y el entorno laboral.
En un contexto de reintegración profesional, un
gestor de casos se ocupa habitualmente de ayudar
a personas enfermas o lesionadas a moverse entre
la maraña que conforman los servicios sociales y
de salud, y de coordinar con directivos y médicos
los intentos de asistir al empleado para su
reintegración al trabajo o, en caso necesario, para
su ubicación en un puesto más adecuado, tan
pronto como resulte posible y seguro.
Los programas de reintegración
laboral salen a cuenta
Muchos empleadores han observado que los
programas de reintegración laboral salen a cuenta.
Por ejemplo, la ciudad suiza de Zurich ha obtenido un
ahorro sustancial desde que en 2006 puso en marcha
la iniciativa denominada “Gestión de Casos en el
Trabajo” como proyecto experimental. Hasta la fecha,
el programa ha costado 13,58 millones de francos
suizos, y ha generado un ahorro de 19,33 millones, lo
que supone una ganancia neta de 5,75 millones para
las arcas de la Administración municipal.
El municipio adoptó formalmente el programa
este año, y emplea en la actualidad a 22 gestores
de casos, con el propósito declarado de reducir
las jornadas por discapacidad, y de elevar el
grado de satisfacción en el puesto, entre los
25.000 miembros que componen su plantilla.
“La iniciativa ha cosechado un gran éxito y ha sido
bien recibida por los empleados”, señala Ursula
Hess, portavoz del departamento de recursos
humanos de la Administración municipal.
Desde su implementación en 2006, la cifra
de empleados perceptores de pensiones de
discapacidad se redujo, pasando de 151 en
dicho año, a 105 en 2009. El pasado ejercicio,
121 funcionarios municipales cobraban
pensiones por discapacidad completa o parcial.
En los ocho primeros meses de 2011, un total de
888 empleados participaban en el programa de
gestión de casos, incluidos 401 cuyo caso se ha
resuelto ya. De estos, el 62% ha regresado al trabajo,
y un 10,6% percibe una pensión por discapacidad.
Enfermos, pero capaces
La gestión de casos gana
terreno como herramienta
de reintegración laboral
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© M. Crozet/OIT
“Nos hemos mostrado a favor del programa desde
el principio... y ha habido una respuesta positiva
de aquellos de nuestros afi liados que lo han
utilizado”, comenta Canan Taktak, del Sindicato
de Funcionarios Públicos de Suiza (VPOD).
Un elemento fundamental para el sindicato
consiste en que la decisión de participar o no en
el programa corresponde a cada empleado a título
individual. “Somos muy escépticos respecto a
este tipo de programas cuando son obligatorios y
ejercen presión sobre los empleados únicamente
para recortar costes”, señala Taktak.
Varias empresas suizas de relevancia, incluidos los
ferrocarriles nacionales SBB, han adoptado programas
similares. Algunas de ellas utilizan gestores de casos
internos, mientras que otras contratan al efecto
empresas privadas. Entre los casos se cuentan los
de docentes que se padecen de estrés agudo, los
conductores de locomotoras con la vista deteriorada, o
los trabajadores que sufren de dolor de espalda.
“Servicios de Adaptación al Trabajo”
Otros gobiernos europeos consideran igualmente
la adopción de la gestión de casos u otras
soluciones comparables para tratar las ausencias
laborales de larga duración por motivos de salud.
En el Reino Unido, el Gobierno ha fi nanciado
11 proyectos de “servicios de adaptación al trabajo”
en diversas regiones, incluida Escocia. Los servicios
de gestión de casos “facilitan las intervenciones
tempranas, ya que los datos disponibles acreditan
que el trabajo, en general, benefi cia a la salud, y que
reincorporarse a la actividad laboral en el momento
oportuno forma parte del proceso de recuperación”,
según afi rma el Gobierno británico en su página web
de “Salud, trabajo y bienestar”.
El pasado año, se perdieron 190 millones
de jornadas laborales por bajas en el Reino
Unido, con un coste total para las empresas de
17.000 millones de libras esterlinas, según da
cuenta un estudio realizado por la Confederation
of British Industry y el grupo farmacéutico Pfi zer.
Las bajas de larga duración representan casi un
tercio del tiempo total perdido por enfermedad.
En el sector público, de acuerdo con el estudio,
la proporción es aún mayor, y los problemas de
salud de larga duración causan cerca de la mitad
de las jornadas perdidas.
“Las bajas de larga duración constituyen un motivo
de preocupación, y los costes asociados a períodos
de enfermedad prolongados son especialmente
elevados en el sector público”, advierte el Dr.
Berkeley Phillips, Director Médico de Pfi zer en el
Reino Unido. “Muchas personas con problemas de
salud a largo plazo quieren trabajar y contribuir a
la sociedad, pero, cuanto más tiempo permanecen
los empleados sin trabajar, más difícil resulta su
reintegración al trabajo.”
Los problemas de salud mental constituyen la
mayor causa de bajas de larga duración, seguidos
por los trastornos musculoesquetales, el dolor de
espalda y los tratamientos por cáncer, según se
afi rma en el informe británico.
Las políticas de reintegración laboral basadas
en la gestión de casos son objeto asimismo de
un creciente interés por parte de las agencias
nacionales de la seguridad social. “Los sistemas
de seguridad social han redoblado su interés
en los conceptos de prevención, intervención
temprana, rehabilitación y reincorporación
al trabajo”, señaló Hans-Horst Konkolewsky,
Secretario General de la AISS, en una conferencia
regional celebrada en Estocolmo este mismo año.
Se refi rió en particular a “los enfoques basados en
políticas proactivas y preventivas que abordan de
manera global los retos tradicionales y nuevos que
plantea el mercado laboral; por ejemplo, sirviéndose
no sólo de la respuesta a los elevados niveles de
reclamaciones por enfermedad y discapacidad, sino
también del fomento de unos mayores índices de
empleabilidad entre los benefi ciarios”.
La OCDE percibe asimismo tales enfoques
como posibles estrategias en las que todas las
partes interesadas salen ganando. “Ayudar a
reintegrarse al trabajo... contribuye a que las
personas eludan la exclusión y obtengan mayores
ingresos, y refuerza la perspectiva de ampliar la
oferta de mano de obra efectiva, y de elevar el
rendimiento económico a largo plazo.”
© M. Crozet/OIT
36 | Diciembre 2011, Nº 73 | Artículos generales