Trabajo infantil. Refutación del argumento de los 'dedos hábiles'.

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Un 80 % de los 130.000 niños que trabajan en la industria de las alfombras anudadas a mano en la India desarrollan su actividad en Uttar Pradesh, el estado más poblado del país (más de 140 millones de personas) y centro principal de esta industria. Según un estudio de la OIT sobre 362 establecimientos de tejido de alfombras y 2.130 tejedores autónomos, el 22 % de los trabajadores de esta industria son niños.

Las condiciones de trabajo suelen ser deficientes: obligan a los niños a sentarse en la misma postura durante mucho tiempo y a respirar una atmósfera cargada por las fibras de algodón y lana, además de provocarles vista cansada por la realización de tareas de precisión y la escasa iluminación.

En la mayoría de los casos, los niños trabajan en grandes establecimientos: las pequeñas empresas son explotaciones de carácter familiar en las que el padre y otros familiares pueden dedicarse al tejido de alfombras y al cultivo de una parcela, mientras que, en las grandes, casi toda la mano de obra es contratada. En las empresas de un solo telar (56 % del total), un 14 % de los tejedores son niños, mientras que esta proporción alcanza el 33 % en las explotaciones de cinco o más telares.

La proporción de trabajo infantil aumenta paralelamente al tamaño de la empresa, pero no a la calidad de las alfombras; de hecho, es más frecuente que los niños trabajen en la producción de alfombras baja calidad que en las de calidad superior. No hay "pruebas de que los niños dominen técnicas especiales en cuanto a diseño o calidad". No ocurriría así si el argumento de los "dedos hábiles" fuese cierto, se afirma en el estudio.

De lo anterior se infiere que, si este argumento no es válido en lo que respecta a la industria de las alfombras anudadas a mano, probablemente tampoco lo sea en otras.

Otro razonamiento que refuerza la refutación se refiere a la capacidad de los adultos para dominar las técnicas del tejido de alfombras. Muchos adolescentes y jóvenes que asisten a los centros públicos de formación acaban abriendo sus propias empresas, y los tejedores sostienen que se tarda un año en adquirir una habilidad completa, con independencia de la edad a la que se inicie el aprendizaje.

Empresas con frecuencia pequeñas y empobrecidas

Los trabajadores que se dedican a la producción de alfombras anudadas a mano no consiguen salir de la pobreza. Según el informe, la mayoría de las empresas de esta industria que operan en la India son explotaciones pequeñas y marginales dirigidas por hombres pobres y analfabetos, que no obtienen los ingresos suficientes para pagar salarios más altos. Un 77 % de los empleadores nunca han ido a la escuela, y un 55 % comenzaron a tejer antes de cumplir los 14 años. Normalmente, la empresa consiste en un telar instalado en la casa de campo familiar de una sola habitación y, en algunos casos, dispone de uno o más telares adicionales situados en un cobertizo u otro local anejo. Los miembros varones de la familia, incluidos los niños, aportan el componente principal de la mano de obra.

Las mujeres apenas participan en el tejido de alfombras en el norte de la India. No ocurre así en otras partes del país y en otros países.

De acuerdo con el estudio, la Ley de fábricas de la India ha influido en la estructura actual de la industria de producción de alfombras. La normativa sobre salud, seguridad y trabajo que regula las grandes empresas, y que genera un aumento de los costes, no se aplica en el caso de las explotaciones familiares. Sólo una pequeña proporción de los establecimientos (4 % de la muestra ponderada utilizada en el estudio) disponen de cinco o más telares.

La competencia limita el aumento de los precios al por menor

Según las conclusiones del estudio de la OIT, aunque los niños y los adultos tejen con una productividad semejante, la contratación de mano de obra infantil ofrece una ventaja en materia de costes: como aprendices, los niños ganan menos que los tejedores cualificados y su incorporación en la plantilla reduce el coste salarial corriente. Según los cálculos citados en el estudio, la sustitución del 22 % de la mano de obra que se estima que está compuesta por niños generaría un aumento del 5 % de la masa salarial.

Dada la pequeña escala de muchas de las empresas del sector, y teniendo en cuenta que los costes de tejido representan aproximadamente el 40 % del coste de producción total y que los propietarios de los telares reciben una comisión equivalente al 10 % de los costes de producción por el suministro y la supervisión de telares e instalaciones, es evidente que la utilización de trabajo infantil puede reportar un sustancioso aumento de los ingresos y los beneficios de dichos propietarios.

Los costes laborales adicionales que generaría la erradicación del trabajo infantil resultan mucho más fáciles de absorber en fases posteriores de la cadena de distribución. Richard Anker, uno de los autores del estudio, señala que los mayoristas de los países importadores aumentan el precio de las alfombras en un 65 % y los minoristas suelen elevarlo en un 200 %. Si se suman el impuesto sobre las ventas o el impuesto sobre el valor añadido, la alfombra puede alcanzar un precio al consumo cuatro veces superior al precio de exportación en la India. Estas subidas significan que el ahorro global de costes de producción logrado mediante la utilización de trabajo infantil es muy limitado si se compara con el precio al por menor en el extranjero.

En el estudio se advierte que, al adoptar soluciones que satisfagan tanto a los productores locales como a los minoristas extranjeros, debe evitarse la dinámica de "empobrecer al vecino". Es preferible resolver los problemas a escala internacional: "Si los países productores de alfombras aplicasen simultáneamente una estrategia de supresión del trabajo infantil en las industrias de anudado a mano, ninguno de ellos se encontraría en una situación de desventaja competitiva".

En opinión de Anker, no es probable que puedan aplicarse a la producción de alfombras anudadas a mano métodos de reducción del trabajo infantil como el utilizado en la industria de la confección en Bangladesh, caracterizado por una colaboración tripartita para garantizar que los niños reciben un buen trato y se les ofrecen oportunidades educativas hasta que dejen de trabajar, sin que este cambio suponga una dificultad económica para sus familias. "No es probable que el etiquetado o la inspección funcionen en este caso, porque la industria está muy fragmentada. Es imposible controlar los millares de casas en las que se tejen una o dos alfombras al año. Necesitamos soluciones que permitan atajar los problemas generales relacionados con la pobreza y desarrollar fuentes alternativas de empleo y educación".

Nota:

(*) Is child labour really necessary in India's carpet industry?, por Deborah Levison, Richard Anker, Shahid Ashraf y Sandhya Barge. Labour Market Paper n15, Departamento de Empleo, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 1996. ISBN 92-2-110205-X.




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