Interpretación de la ley y sus reglas

Summary


186. Relación interpretación-positividad y superación de la "contaminación" entre ciencia del derecho y praxis. 187. Crisis del "positivismo lingüístico": dialéctica hecho-norma y fundamento "extrapositivo" del derecho. 188. "Precomprension" y comprensión de los textos jurídicos. 189. Presunta centralidad de la regla in claris no fit interpretatio: la reconstrucción histórica del art. 12 disp. prel. c.c. 190. Ambigüedad de la regla in claris no fit interpretatio. 191. La claridad del texto como un posterius no como un prius. 192. La interpretación sistemática y assiológica como superación de la interpretación literal. 193. Problemática del significado de las palabras y las proposiciones lingüísticas. 194. Papel del art. 12 disp. prel. c.c. en la legalidad constitucional y superación de la interpretación por grados. 195. Relectura del art. 14 disp. prel. c.c. 196. Exclusión de la relevancia constitucional de las reglas sobre la interpretación. 197. Superación de la exégesis como búsqueda del sentido literal. 198. Relevancia hermenéutica de la normativa comunitaria.

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Interpretación de la ley y sus reglas

186. Relación interpretación-positividad y superación de la "contaminación" entre ciencia del derecho y praxis

La comprensión de los textos jurídicos es un proceso que aspira a llegar a una forma de conocimiento: sin tal proceso cognoscitivo, (interpretación), no hay derecho1. Del presupuesto que "quien opera con los textos jurídicos, parte de ella [asunción implícita de ella] su comprensibilidad y por lo tanto también del hecho que ellos puedan ser caracterizados como comprensibles"2, declina, en crítica a la teoría de la ciencia entendida como indagación sobre lo empírico o sobre la esfera lógico-matemática, la posibilidad de un análisis riguroso de su comprensión, su practicabilidad como método intersubjetivamente comunicable y controlable. Si el derecho se basa en el proceso que permite el conocimiento, eso no ocurre según lógica matemática ni aparentando los procedimientos de las ciencias naturales3; hace falta, en cambio, garantizar el rigor y la controlabilidad de la argumentación del intérprete: la racionalidad del método es la idoneidad para solucionar los problemas propios de cada disciplina, permitiendo el dialogo4.

La mayor insidia se encuentra en el "nominalismo práctico" como arbitraria utilidad de los elementos lingüísticos, excluida en la mayoría de los casos de la reflexión y del control teórico. En tal sentido las teorías tradicionales de la interpretación no logran "agarrar" el fenómeno de la comprensión5. La superación de tales doctrinas, entendido como teorías metodológicas cuanto a los objetivos y al modo de la argumentación, reconduce el problema cognoscitivo no a los criteri della corretezza de la interpretación, pero si a las condizioni di possibilità de la comprensión, en cuánto cada metodología siempre implica "determinadas representaciones de la calidad, (fenomenología), del comportamiento cognoscitivo al cual quiera indicar el camino"6. La cuestión metodológica se convierte en cuestión hermenéutica, que puede ser afrontada por una perspectiva lógico-fenomenológica, no ya empírico-psicológica. Estos componentes se representan "necesariamente en todo concreto proceso de comprensión", no puede ser establecido a través de investigaciones acabados "según el modelo de la búsqueda empirica»7. Difícil aparece la demarcación entre la perspectiva empírica y aquella fenomenológica, o sea, la determinación del papel atribuible a la experiencia en el procedimiento cognoscitivo8.

Es de criticar el dogma del "estar en si mismo" del derecho positivo, o sea de la autoconsistencia de lo mismo, sobre el que se basa, en constante dialéctica con el derecho natural, la hermenéutica del positivismo jurídico: el sentido de las proposiciones que expresan el derecho positivo no podría en ningún modo ser individualizado con referencia "al momento extrapositivo", siendo inmanente, inherente al texto9. Si así fuese, habrían errado todo recurso en la interpretación de los elementos extraños al texto legislativo: se legitiman actitudes formalisticas, ya que el sentido del texto sería cerrado dentro del texto mismo10.

En vía preliminar hace falta establecer el sentido imputable a la "positividad" del derecho. El objeto del dar, (el texto), es "dado", (el contenido del texto), porque le "da" al destinatario, no como sujeto pasivo de la entrega, pero si porque él pueda agarrarlo. El contenido no se forma en el momento de la pro-ducción del texto por parte del legislador: la producción es una fase a la que hace falta acercar una ulterior, quiere decirse, la recepción del texto por parte del destinatario, el intérprete11. La positividad emana no de un universo transcendente, pero si del hecho de que el derecho es "conocible para el observador"12. Pues el derecho es positivo "si, pero también solamente si, ello es interpretado, y sólo es positivo en cuanto es interpretado": positividad del derecho es su interpretabilidad. La ley misma, cuál "objetivación lingüística" de "opiniones jurídicas", es ya ella, en cuanto "interpretación", positiva13.

Tal concepción no está en contradicción con la presencia, solicitada por la cultura iuspositivista, de una "autoridad", de un legislador que ponga los textos y garantice la ac...

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