Conclusiones finales

Autor:Sonia Güell Peris
Páginas:323-332
 
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De los sucesivos análisis efectuados a lo largo del presente trabajo se han destacado diversas reflexiones que se recogen en este apartado a título conclusivo:

    - PRIMERA: En la actualidad, constituye una realidad patente el significativo incremento situaciones de conflictividad armada desencadenada en la esfera interna de los Estados. Esta circunstancia contrasta con la progresiva disminución de los conflictos armados interestatales. Dicha proliferación se inicia como consecuencia del enfrentamiento de bloques ideológicos sobrevenido entre el Este y el Oeste a partir del fin de la II Guerra mundial. A partir de este periodo los Estados Unidos y la Unión Soviética, al socaire de sus respectivas políticas, bien de contención bien de expansión, procuraron asegurar los apoyos geopolíticos necesarios a través del respaldo alternativamente prestado en favor de gobiernos y fuerzas disidentes pertenecientes a diversos Estados del planeta. No obstante desde el inicio del decenio de 1990 este estado de cosas varía como consecuencia de diversos acontecimientos entre los que resalta la caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética. La desaparición del enfrentamiento ideológico bipolar que condicionó las relaciones internacionales hasta este momento ha tenido una repercusión directa sobre las causas y elementos que caracterizan a los actuales conflictos armados.

De ahí que deba concluirse la necesidad de dar nueva lectura a las causas desencadenantes de los actuales conflictos internos.

    - SEGUNDA: Pese a que en la actualidad el factor exógeno al conflicto armado interno sigue jugando un cierto protagonismo en su estallido y, sobre todo, en su permanencia lo cierto es que, en este entorno, prima la imprevisibilidad y la concurrencia de matices muy heterogéneos. En esta línea cabe apuntar diversos factores que constituyen germen de las actuales situaciones de conflictividad armada desencadenada en la esfera interna de los Estados. En primer lugar las desigualdades sociales manifiestas que se traslucen en el tejido social que compone la población del Estado. Se trata de un factor que contribuye a embrutecer las relaciones sociales por cuanto favorece el desencadenamiento de acciones hostiles por parte de determinados grupos contra otros a los que han llegado a considerar causantes de sus desdichas o de su situación desfavorecida. En segundo lugar los procesos de crisis económica interna desatada en Estados que, hasta el momento, ostentaban un nivel económico determinado que mengua como consecuencia de la crisis en cuestión. En tercer lugar la movilización deliberada de sectores descontentos de la población a partir de estrategias de manipulación del sentimiento humano con el objetivo de azuzar reacciones de odio y animadversión entre grupos sociales por razón de etnia, religión o identidad nacional. En cuarto lugar la pugna por el control de los recursos económicos con que cuenta el propio Estado en el que se desarrolla en conflicto o, incluso también, el potencial económico que se origina como consecuencia del devenir de las hostilidades.

Cabe pues afirmar que las causas que inducen al estallido y permanencia de los actuales conflictos armados internos son de carácter múltiple y naturaleza heterogénea. En este mismo orden de ideas resulta improcedente pretender dibujar un perfil homogéneo sobre el germen de dichos conflictos puesto que la realidad demuestra que cada uno de ellos viene motivado por la confluencia de uno o varios de los factores anteriormente aludidos.

    - TERCERA: Las hostilidades en las que se desenvuelven estos conflictos se caracterizan por la concurrencia de determinados aspectos entre los que resalta su habitual carácter desestructurado, el incremento de la participación simultánea de fuerzas irregulares y la fijación de la población civil como blanco principal de las hostilidades. Estas peculiaridades determinan un cambio en la configuración clásica de los conflictos internos, circunstancia ésta que ha provocado la acuñación del término identificativo de conflictos de tercera generación. En este sentido cada vez son menos frecuentes los casos de enfrentamiento clásico entre fuerzas gubernamentales frente a grupo rebelde. En su lugar cada vez es más habitual el enfrentamiento anárquicos entre multitud...

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